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DOCTRINA
CATÓLICA
El Misterio de la Encarnación
Definición
– Revelación de
este misterio - Nombres del Hijo de
Dios hecho hombre - Enseñanzas
de la Iglesia - Dualidad de naturaleza
en Jesucristo: Naturaleza divina - Naturaleza
humana del alma de Jesucristo: Inteligencia
- Voluntad - Corazón
– Gracias dones y virtudes de
Jesucristo - El
cuerpo de Jesucristo - Unión
hipostática: Carácter de la unión de las dos naturalezas
- Consecuencias de la unión hipostática
- Comunicación de idiomas - Imagen
de la unión hipostática - Maravillas
de la Encarnación – Conveniencia
de la Encarnación - Errores acerca de
la Encarnación - Resumen
Definición
¿Quién es Jesucristo?
Jesucristo
es el Hijo de Dios hecho hombre para redimirnos.
¿Cómo se hizo hombre el Hijo de Dios?
Por la unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la
persona del Verbo, que es la segunda persona de la Santísima
Trinidad.
¿Cómo se llama este misterio?
El misterio de la Encarnación.
¿Qué es por consiguiente el misterio de
la Encarnación? Es
el misterio del Hijo de Dios hecho hombre, o la unión de la
naturaleza divina y de la naturaleza humana en la sola persona
de Jesucristo. “Y
el Verbo se hizo carne, y habitó en medio de nosotros” (Juan
I, 14). ^
Revelación
de este misterio
¿Era conocido este misterio antes de la
venida de Jesucristo? El
Apóstol nos enseña que este misterio permaneció oculto en
todos los siglos pasados (Rom.,
XVI, 25).
No cabe duda que el misterio de la Encarnación y Redención fue
predicho y creído, pero en lontananza y como entre sombras,
quedando ocultas muchas circunstancias de él hasta el día en
que Dios, mostrando a las claras el cumplimiento de las profecías
en Jesucristo, lo manifestó a los hombres en todo su
esplendor.
¿Qué fe tenían los Judíos en el
misterio de la Encarnación?
Los
santos patriarcas y los profetas, iluminados por el Espíritu
Santo, lo creían con fe explícita; pero el pueblo lo creía
con fe implícita, en cuanto que esperaba al Mesías.
¿Por qué fue menos clara para el pueblo
esta revelación? 1º
Porque el pueblo, muy inclinado a la idolatría, considerando
al Mesías como una divinidad distinta de Jehová, habría
adorado varios dioses, y no varias personas en un solo Dios. 2º
Porque Dios, ordinariamente, suele revelar la verdad por
grados, tanto en orden al tiempo, como en orden a los hombres.
¿Cuándo fue revelado este misterio por
primera vez en el Nuevo Testamento? Cuando
el Ángel Gabriel dijo a María: “Parirás un hijo, a
quien pondrás por nombre Jesús, Este será grande, y será
llamado Hijo del Altísimo” (Luc.,
I, 31, 32). ^
Nombres
del Hijo de Dios hecho hombre
¿Cómo se llama el Hijo de Dios hecho
hombre? El
Hijo de Dios hecho hombre se llama Jesucristo.
¿Qué quiere decir Jesús?
Quiere decir Salvador.
¿Por qué se da el nombre de Jesús al
hijo de Dios hecho hombre?
Porque
vino a salvar y rescatar a los hombres.
¿Qué otros nombres se dan a Jesús, en
calidad de Salvador? Se
le dan los nombres de Redentor, porque paga la deuda
del pecado; Libertador, porque libra las almas de la
servidumbre del pecado y, en consecuencia, del demonio de
quien el pecado nos hace esclavos; Mediador, Príncipe de
la paz, porque se interpone entre Dios y los pecadores
para obtener el perdón del pecado y reconciliarlos con Dios; Reparador,
porque repara los males del pecado; Amigo y Hermano
de los hombres, porque al borrar sus pecados los hace
amigos e hijos adoptivos de su Padre celestial.
¿Quién dio el nombre de Jesús al
Hijo de Dios hecho hombre?
Dios
mismo por ministerio de un ángel, que dijo a María: “Sábete
que has de concebir en tu seno, y parirás un hijo, a quien
pondrás por nombre Jesús”; ya San José: “Parirá
un hijo a quien pondrás por nombre Jesús: pues Él ha de
salvar a su pueblo de sus pecados” (Mat.,
I, 21).
¿Qué virtud tiene el nombre de Jesús?
El nombre de Jesús es: 1º Nombre de gozo “Mas yo en el Señor me gozaré, y me regocijaré en
Dios mi Jesús” (Hab.,
III, 18). 2º
Nombre de confianza “Cuanto pidiereis al Padre en mi
nombre, yo
lo haré” (Juan XIV,
13). 3º
Nombre de poder “Al nombre
de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en
el infierno” (Filip.,
II, 10). 4º
Nombre de salvación “Fuera de él no hay que
buscar la salvación el ningún otro. Pues no se ha
dado a los hombres otro nombre debajo del cielo, por el cual
debamos salvarnos” (Hechos
IV, 12).
¿Qué quiere decir Cristo?
Quiere decir ungido o consagrado.
¿Por qué el nombre de Cristo conviene al
Hijo de Dios hecho hombre?
Porque
Jesús fue consagrado por su Padre rey, pontífice y profeta.
Rey, esto es, Señor, Cabeza de la humanidad, Dominador de
las naciones; Pontífice, esto es,
Sacerdote eterno o Medianero entre Dios y los hombres; Profeta,
esto es, Doctor que habla en nombre de Dios.
Demostrad que Jesucristo es rey.-
En cuanto Dios, es el soberano Señor del
cielo y de la tierra; en cuanto Dios-hombre, ha recibido todas
las naciones en herencia (Salmo
II, 8), y fundado el
reino espiritual de la Iglesia, de la que es cabeza “Dícele
Pilatos: ¿Conque tú eres rey? Respondió Jesús: Así es
como dices: yo soy rey” (Juan
XVIII, 37).
Mostrad cómo es pontífice.-
Él
mismo se ofreció a Dios estando en la cruz; cada día se
ofrece de nuevo en el altar; y en el cielo, es nuestro abogado
y mediador ante el Padre “Tú
eres sacerdote eternamente según el orden de Melquisedec” (Salmo
CIX, 4).
Mostrad cómo es profeta.-
Nos
ha revelado los misterios de Dios: Él mismo profetizó y nos
enseñó cuanto debemos creer y practicar para salvarnos. “Respondían
las gentes: Este es Jesús, el profeta de Nazaret de
Galilea” (Mat., XXI,
11) – “Fue
un profeta, poderoso en obras y en palabras” (Luc.,
XXIV, 6).
¿Cómo se deduce de esos diversos títulos
que Jesús es el Salvador de los hombres? Con
sus ejemplos, les traza el camino del cielo; con su doctrina
los ilumina, y, con su gracia y sus sacramentos, los vivifica.
Es para ellos el camino, la verdad y la vida (Juan
XIV, 6). (Juan
XIV, 6).
De modo que Jesús y Cristo resumen todos
los nombres, todos los títulos del Hijo de Dios hecho hombre
para nuestra salvación.
¿Por qué decimos que Jesucristo es el único
Hijo de Dios?
Porque sólo Él ha sido engendrado del Padre, y le es
consubstancial. “Nosotros hemos visto su gloria, gloria
cual el Unigénito del Padre” (Juan
I, 14).
¿No son los justos también hijos de
Dios? Jesucristo es Hijo de Dios por naturaleza; los justos solamente lo son
por adopción, es decir, por gracia. “A todos los que le recibieron,
dióles poder de llegar a ser
hijos de Dios”
(Juan I, 12).
¿Por qué decimos que Jesucristo es Nuestro
Señor?
Porque es nuestro Dueño, a quien es debida obediencia
perfecta. “Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís
bien, porque lo soy” (Juan
III, 13).
¿Cómo es Jesucristo nuestro Dueño? Jesucristo
es nuestro Dueño en cuanto Dios y en cuanto hombre.
En cuanto Dios, es nuestro Creador; y, por tal razón,
dependemos absolutamente de Él. En cuanto hombre, es nuestro
Redentor, que dio su vida para rescatarnos; y, por tal motivo,
tanto más le pertenecemos cuanto que le costamos el precio
infinito de su sangre.^
Enseñanza
de la Iglesia
¿En qué términos expone la Iglesia la
doctrina sobre la Encarnación?
“La pureza de la fe consiste en confesar que nuestro Señor Jesucristo,
Hijo de Dios, es Dios y hombre” “Es Dios como engendrado
antes de los siglos de la sustancia del Padre; es hombre por
haber nacido en el tiempo, de la sustancia de una madre”
“Dios perfecto, hombre perfecto, dotado de alma racional y
de carne humana” “Igual al Padre en cuanto a la divinidad,
inferior al Padre en cuanto a la humanidad” “y aunque es
Dios y hombre, con todo, no hay en Él dos personas, sino
que es un solo Jesucristo” “Es uno, no por conversión de
la divinidad en la humanidad, sino par la unión de la
humanidad con la divinidad” “Es uno, mas no por
confundirse las naturalezas, sino por unidad de persona” (Símbolo de San Atanasio).
¿Qué consecuencias resultan de esta
exposición? Las
siguientes: 1ª que en Jesucristo hay dos naturalezas
distintas, la naturaleza divina y la naturaleza humana; 2º
que sólo hay una persona, la del Verbo, Hijo unigénito de
Dios. ^
Dualidad
de naturalezas en Jesucristo
Naturaleza divina
¿Jesucristo es Dios?
Sí:
Jesucristo es Dios, porque es Hijo de Dios y en todo igual a
su Padre “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba
en Dios, y el Verbo era Dios... Y el Verbo se hizo carne; y
habitó en medio de nosotros” (Juan
I, 1, 14).
¿Dio Jesucristo testimonio de su
divinidad? Sí:
la afirmó y la probó.
¿De qué modo afirmó Jesucristo su
propia divinidad? 1°
Atribuyéndose los poderes, derechos y honores divinos. Los
poderes divinos: “Todo lo que el Padre hace, lo hace
igualmente el Hijo” (Juan,
V, 19) -
“Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene
potestad en la tierra de perdonar pecados, levántate (dijo al
paralítico), yo te lo mando, carga con tu camilla, y vete a
tu casa” (Luc.,
V, 24) - Ese poder
de perdonar pecados que a solo Dios pertenece, Jesús lo
comunica a sus discípulos: “Quedan perdonados los
pecados a aquellos a quienes los perdonares, y quedan
retenidos a los que se los retuviereis” (Juan
XX, 23) - Los
derechos divinos. El derecho de juzgar a los vivos ya los
muertos: “Cuando venga, pues, el Hijo del hombre con toda
su majestad, y acompañado de todos sus ángeles, sentarse ha
entonces en el trono de su gloria” (Mat.,
XXV, 31) -
El derecho de disponer como dueño del reino de los cielos:
“Cualquiera
que habrá dejado casa, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre..., por causa de mi nombre..., poseerá la vida eterna” (Mat.,
XIX, 29) - Los
honores divinos: “Quien al Hijo no honra, tampoco honra
al Padre” (Juan V, 23)
- 2° Declarándose
expresamente Dios ante sus Apóstoles, ante el pueblo y ante
el tribunal de Caifás. Ante sus Apóstoles: “Quien me ve
a mí, ve también al Padre.... Cómo no creéis que
estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Creed lo a lo
menos por las obras que yo hago” (Juan
XIV, 9-12) – “¿y
vosotros quién decís que soy
yo?.. Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, respondió
Pedro. Bienaventurado eres Simón, hijo de Joná, le dijo Jesús,
porque no te ha revelado eso la carne y sangre, sino mi
Padre, que está en los cielos”
(Mat.,
XVI, 15-17) - Ante
el pueblo: “Mi Padre y yo somos una misma cosa” (Juan
X, 30) –
“Yo soy el principio, el mismo que os estoy hablando” (Juan
VIII, 25) -
Ante el
tribunal de Caifás: “Díjole
el sumo sacerdote.. Yo te conjuro de parte de Dios vivo, que
nos digas si tú eres el Cristo, el hijo de Dios. Respondióle Jesús: Tú
lo has dicho” (Mat.,
XXVI, 63, 64 – Luc., XXII, 70).
¿Cómo probó Jesucristo su divinidad?
1 ° Con la santidad de su vida y la
perfección divina de su doctrina. 2º Con sus milagros, y
especialmente con el de su resurrección. 3° Con sus profecías
y el cumplimiento en su persona de las figuras y de las profecías
del Antiguo Testamento. 4° Con la fundación y conservación
de su Iglesia.
¿Por qué la vida y la doctrina de
Jesucristo prueban su divinidad?
Porque
la vida de Jesucristo fue vida de incomparable santidad; pudo
decir a sus enemigos: “¿Quién de vosotros me convencerá
de pecado?”. Su doctrina es de una, perfección sin igual.
Luego, si Jesucristo, habiéndose proclamado Dios, no lo fuese
verdaderamente, sería un impostor o un alucinado. ¿Cómo se
explicaría, pues, en el primer caso la santidad de su vida, y
en el segundo, la perfección de su doctrina?
¿Cómo prueban las profecías y los
milagros la divinidad de Jesucristo?
Es
evidente que los milagros y las profecías superan al poder
humano; Dios solo puede obrarlos por sí mismo o por sus
enviados. Pero Dios no puede poner su sabiduría y poder al
servicio del error y de la impostura. Luego Jesucristo que los
ha obrado y ha afirmado que era Dios
lo es
realmente.
¿Por qué la existencia de la Iglesia es
otra prueba de la divinidad de Jesucristo?
Porque
Jesucristo se sirvió para fundarla de personas desconocidas,
incultas, sin elocuencia, y sin apoyo humano de ningún género.
Según su promesa, esa Iglesia ha permanecido incólume
durante veinte siglos, a pesar del encarnizamiento de sus
enemigos para destruida. No podría explicarse prodigio tal,
si Jesucristo no fuera Dios.
¿El culto que se da a Jesucristo no
prueba también su divinidad?
hace
ya diecinueve siglos que Jesucristo es adorado y amado como
Dios por una multitud innumerable, pronta a sacrificarlo todo
por Él; mientras las gentes perversas no
han cesado de ultrajarlo,
blasfemar contra Él y proscribirlo. ¿Cómo se explicaría
ese amor y ese odio seculares, si Jesucristo no fuese Dios? ^
Naturaleza
humana del alma de Jesucristo
¿Jesucristo es hombre? Si:
porque real y verdaderamente tiene alma humana y cuerpo
humano. “Jesucristo nació según la carne del linaje de
David?(Rom., I, 3).
¿Era el alma de Jesucristo como la
nuestra? Era,
lo mismo que la nuestra, una sustancia sacada de la nada,
espiritual e inmortal, capaz de conocer, querer y amar. No se
distinguía de la nuestra, sino por las perfecciones de sus
facultades y las gracias maravillosas que la enriquecían. ^
Inteligencia
¿Cuál era la perfección de la
inteligencia de Jesucristo? La
inteligencia humana de Jesucristo no poseía la ciencia
infinita, que sólo a la inteligencia divina pertenece; pero
poseía en sumo grado, la ciencia beatifica, la ciencia
infusa y la ciencia adquirida; nada ignoraba,
aun en la tierra, de cuanto puede saber una criatura.
¿En qué consistía la ciencia beatifica
de Jesucristo? En
ver, desde el primer instante de su creación, la esencia
divina: “Nadie
ha visto al Padre, excepto el que es de Dios: éste sí que ha
visto al Padre” (Juan
VI, 46). Aquí
Jesucristo hablaba de sí mismo en cuanto hombre.
¿En qué consistía la ciencia infusa de
Jesucristo? En
conocer, como los ángeles, por medio de ideas innatas, sin imágenes
sensibles, sin razonamiento “En
Él están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y de
la ciencia” (Col., II,
3).
¿En qué consistía la ciencia adquirida
de Jesucristo? En
aprender por medio de los sentidos y de la razón. Haciendo
uso de sus sentidos y de su razón, Jesucristo aprendía
experimentalmente lo que sabía ya sobrenaturalmente “Jesús
entre tanto crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante
de Dios y de los hombres” (Luc.,
II, 52).
¿Por qué la inteligencia humana de
Jesucristo poseía la ciencia beatifica y la ciencia infusa? Porque
estaba unida personalmente con el Verbo de Dios.
¿Por qué la inteligencia humana de
Jesucristo poseía la ciencia adquirida?
Porque
Jesucristo estaba dotado, como nosotros, de la facultad de
percibir los fenómenos que Son del dominio de los sentidos y
de la conciencia, y deducir de ellos, por medio de los
principios, por vía de razonamiento, todas las conclusiones
que de los mismos se derivan. ^
Voluntad
¿Cuántas voluntades hay en Jesucristo?
En Jesucristo hay dos voluntades, la voluntad divina y la voluntad
humana.
¿Cómo sabemos que hay dos voluntades en
Jesucristo? Lo sabemos:
1º Por la Sagrada Escritura “Padre,... no se haga mi
voluntad (voluntad humana), sino la tuya (voluntad divina)” (Luc.,
XXII, 42). 2°
Por las decisiones de la Iglesia “Enseñamos que en
Jesucristo hay dos voluntades naturales y dos operaciones
naturales” (Sexto
Concilio General). 3°
Por la simple razón: Puesto que Jesucristo, siendo perfecto
Dios y perfecto hombre, debe poseer cuanto conviene a la
naturaleza divina y a la humana.
¿Cuál era la perfección de la voluntad
humana de Jesucristo? La
voluntad humana en Jesucristo era impecable, Y tenía sujeto
al apetito sensitivo “El Santo que de ti nacerá, será
llamado Hijo de Dios” (Luc.,
I, 35).
¿Por qué la voluntad humana de
Jesucristo era impecable?
Porque
estaba unida personalmente al Verbo de Dios.
¿Por qué no estaba sujeta a la
concupiscencia? Porque
Jesucristo poseía gracias extraordinarias, incompatibles
con el pecado original y con la concupiscencia, que, en el
estado actual, es la consecuencia de ese pecado.
¿Era libre la voluntad humana de
Jesucristo?
Jesucristo,
como hombre perfecto, gozaba de perfecta libertad “Se
ofreció porque él mismo lo quiso” (Isaías
XIII, 7) –
“Yo doy mi vida de mi propia
voluntad,
y soy dueño de
darla, y dueño de recobrarla” (Juan.,
X, 18).
Si Jesucristo no podía ejecutar el mal,
¿cómo era libre?
Jesucristo era tanto más libre, cuanto que no podía
ejecutar el mal. Si el poder obrar mal fuese esencial a la
libertad, se deduciría que Dios mismo no es libre, por
ser incompatible el poder pecar con la santidad divina. La
libertad consiste, pues, esencialmente en poder elegir, no
entre el bien y el mal, sino entre dos bienes, entre tal o
cual medio propio para conseguir un fin; de donde resulta el
poder preferir, por ejemplo, la pobreza a
la riqueza, el dolor
al placer. La facultad de pecar no pertenece a la esencia de
la libertad, del mismo modo que no pertenece a la esencia de
la inteligencia el poder engañarse. El que obra el mal no usa
de la libertad, sino abusa, y se hace esclavo del pecado. ^
El
corazón
¿Cuál era la perfección del corazón
humano en Jesucristo? Fue
el centro del amor más tierno, generoso y puro, que darse
puede en una criatura. Corazón manso y humilde: “Aprended
de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mat.,
XI, 29). Corazón
lleno de amor para con Dios:
“Mi comida es hacer la voluntad del que me ha
enviado y dar cumplimiento a su obra” (Juan.,
IV, 34). Corazón
afectuoso y compasivo: “Venid a mí todos los que, andáis
agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré” (Mat.,
XI, 28) – “Me da
compasión esta multitud; porque hace ya tres días que están
conmigo, y no tienen
qué comer” (Marc.,
VIII, 2). Corazón
abnegado y magnánimo: “Nadie tiene amor más grande, que
el que da su vida por sus amigos” (Juan
XV, 18).
¿Estuvo sujeto el corazón de Jesús a
las pasiones inherentes a la naturaleza humana? Jesucristo
poseía con toda perfección las pasiones inherentes a la
naturaleza humana; pero diferían de las nuestras en un triple
aspecto: 1° En cuanto al objeto.
En nosotros las pasiones tienden casi siempre hacia las
cosas ilícitas; en Nuestro Señor tendían siempre hacia las
lícitas. 2° En cuanto al principio. En nosotros las
pasiones previenen frecuentemente el juicio de la razón; en
Nuestro Señor, el apetito sensitivo estaba sometido
perfectamente a la razón, que es la parte superior del alma.
3° En cuanto al efecto. En nosotros las pasiones no se
contienen dentro de los límites del apetito sensitivo,
arrastrando a veces la razón; en Nuestro Señor estaban
totalmente contenidas, merced a la divina sabiduría, en el
dominio del apetito sensitivo, de tal modo que la razón no
encontraba obstáculo en sus operaciones. El temor,
el tedio, la tristeza, la cólera contra los malvados fueron
en Jesucristo fruto de su libérrima voluntad.
¿Cómo podían conciliarse estos dolores,
morales con la visión beatifica de que gozaba el alma de
Jesucristo? Jesucristo, habiendo querido sufrir por nuestros pecados, suspendía por
un milagro los efectos naturales de la visión beatifica. ^
Gracia,
dones y virtudes de Jesucristo
¿De qué dones estaba adornada el alma de
Jesucristo? EI
alma de Jesucristo estaba adornada: 1º de la gracia de unión,
de la gracia habitual, de la gracia actual y de los dones
gratisdatos; 2° de los dones del Espíritu Santo; 3° de
todas las virtudes compatibles con su calidad de Hombre-Dios.
¿Qué es la gracia de unión?
La
gracia de unión es la que unía personalmente el alma
de Cristo al Verbo de Dios.
¿Qué es la gracia habitual?
Es
una gracia que perfecciona la esencia del alma es el principio
de los actos meritorios.
¿Debía tener Jesucristo esa gracia?
Jesucristo debía tener esa gracia: 1º
Por razón de la unión de su alma con el Verbo de Dios. 2°
Por razón de la nobleza de esa alma que tan próxima debía
hallarse a Dios por el conocimiento y el amor. 3° Por razón
de las relaciones que deben existir entre Jesucristo y el género
humano, cuyo mediador es “Nosotros hemos visto su gloria,
lleno de gracia y de verdad... De su plenitud hemos
participado todos nosotros” (Juan
I, 14, 16).
¿Qué es la gracia actual?
Un
auxilio transitorio que Dios concede gratuitamente para
ejecutar cualquier acto de virtud. Se llama excitante cuando
nos incita al bien, y auxiliante cuando nos ayuda a
practicado.
¿Qué gracia actual tuvo Jesucristo?
Jesucristo no tuvo la gracia actual excitante, porque su alma,
unida al Verbo, estaba siempre en continua vigilancia; pero es
probable que tuvo la gracia auxiliante, porque su alma,
como la nuestra, dependía del Creador, y necesitaba de la
cooperación divina para obrar sobrenatural mente.
¿Qué es don gratisdato? Un
don
sobrenatural concedido a uno para la utilidad de otros.
¿Cuáles son los dones gratisdatos?
Según el apóstol San Pablo son nueve: Tres para iluminar: el
don de hablar de la sabiduría, el don de hablar de la
ciencia, y el de hablar de la fe, esto es, de explicar las
verdades de la fe. Cuatro para convencer: la gracia de
curar enfermedades, la virtud de obrar milagros, el don de
profecía y el de discreción de espíritus. Dos para instruir:
el don de lenguas, y el de interpretación.
¿Debía poseer Jesucristo todos esos
dones? Jesucristo,
como cabeza de la Iglesia, debía poseer todos esos dones para
comunicárselos a ella.
¿Debía poseer también los dones del Espíritu
Santo? Sí:
Isaías lo había anunciado claramente “y reposará sobre
Él el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de
entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu
de ciencia y de piedad, y le llenará el espíritu del temor
del Señor” (Isaías
XI, 2, 3).
¿Le eran necesarios estos dones?
Le eran necesarios para la perfección de su alma, el ejercicio de las
virtudes y la santificación de los fieles.
¿En qué consistía el espíritu de temor
en Jesucristo? No
era el temor de perder a Dios por el pecado cometido, sino un
profundo sentimiento de religión y de respeto hacia Dios.
¿Cuáles eran las virtudes de Jesucristo?
Jesucristo poseía la caridad y todas las virtudes morales, sin las imperfecciones inherentes al pecado personal, o que se hallan en
oposición con el estado de beatitud. En consecuencia, no
necesitaba ejercitar la fe, porque veía a Dios; ni la esperanza,
porque poseía a Dios; ni la temperancia, en cuanto
que tenga por objeto reprimir los movimientos de la carne,
pues no estaba sujeta a la concupiscencia; ni la penitencia,
en cuanto consista en detestar los propios pecados, porque
Jesucristo no tenía que expiar ninguna falta personal. ^
Del
cuerpo de Jesucristo
¿Era el cuerpo de Jesucristo verdadero y
real? Sí:
era un cuerpo real y verdadero compuesto como el nuestro, y no
un cuerpo fantástico o celestial, según lo han pretendido
algunos herejes “Pretendéis quitarme la vida, siendo yo
un hombre” (Juan VIII,
40) – “Mirad mis manos
y mis pies, yo
mismo soy: palpad, y considerad que
un espíritu no
tiene carne, ni huesos, como vosotros veis que yo tengo” (Luc.,
XXIV, 39).
¿Cómo fue formado el cuerpo de
Jesucristo? Fue
formado milagrosamente de la purísima sangre de la Virgen
María. Como el primer Adán, el nuevo Adán no tuvo padre en
la tierra; pero convenía que tuviese una madre descendiente
del primer hombre culpable con el fin de purificar, en un
cuerpo semejante al nuestro, todas las manchas del pecado.
El alma de Jesucristo ¿fue exenta del pecado original, por privilegio,
como la
de la Virgen María? No
fue por privilegio, sino a causa de su unión con el Verbo de
Dios, de su visión beatifica y de la perfección de su gracia
habitual.
¿Cuál era la perfección del cuerpo de
Jesús? No:
excepto cuando, en caso de enfermedad mortal, no se tiene a
mano un ministro digno; y se puede hacer sin escándalo “Vistoso
en hermosura más que los hijos de los hombres, se derramó la
gracia en tus labios” (Salmo
XLIV, 3).
¿Estaba sujeto a los padecimientos el
cuerpo de Jesucristo? Estaba
sujeto al hambre, a la sed, a la fatiga, al dolor sensible
causado por las heridas, y a la muerte.
¿Por qué quiso Jesucristo estar sujeto a
esos padecimientos corporales?
Para
expiar nuestros pecados, mostrar que era verdaderamente
hombre, y darnos ejemplo de todas las virtudes. ^
Unión
hipostática
Carácter de la unión de las dos naturalezas
¿Cómo están unidas en Jesucristo las
dos naturalezas, divina y humana?
Las dos naturalezas están unidas hipostáticamente. Esa unión
hipostática, o personal, consiste en que la naturaleza
divina y la humana subsisten en una misma persona, la del
Verbo de Dios.
La naturaleza humana en Jesucristo ¿está
dotada de personalidad? La
naturaleza humana en Jesucristo no está dotada de
personalidad a, como en los demás hombres, pues tiene el
privilegio de pertenecer a la persona infinita del Verbo y de
estar gobernada por ella.
Luego en Jesucristo ¿no hay sino una sola
persona? En
Jesucristo hay una sola persona; un solo yo, un yo
divino, el yo del Hijo de Dios. Por eso, la Sagrada Escritura atribuye a
la misma persona, al mismo yo, las propiedades y
acciones de las dos naturalezas: “El Cristo, teniendo la
naturaleza de Dios.... se
anonadó a sí mismo tomando
la forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filip.,
II, 6, 7) -
“Disteis
la muerte al autor de la vida, pero Dios le ha resucitado de entre los
muertos” (Hechos III,
15). De donde
resulta que uno mismo es Dios y hombre, el Señor de la gloria
y el que fue crucificado, el autor de la vida y el que fue
entregado a la muerte.
La unidad de persona, ¿destruye en
Jesucristo la distinción de las naturalezas?
No:
porque en Jesucristo: 1º Las dos naturalezas son
perfectamente distintas: la una no se transforma en la otra;
no se mezclan ni se confunden. 2º Cada una tiene sus
operaciones propias: la naturaleza divina tiene su
entendimiento divino y su voluntad divina; la naturaleza
humana tiene su entendimiento humano y su voluntad humana. ^
Consecuencias
de la unión hipostática
¿Cuáles son las consecuencias de la unión
hipostática? Del hecho
de la unión hipostática, resulta: 1º Que en Jesucristo, la
naturaleza humana es adorable, por ser la humanidad del Hijo
de Dios “Al introducir a su primogénito en el mundo,
dice: Adórenle todos los ángeles
de Diosa” (Hebr., X,
6). 2º
Que todas las operaciones de dicha humanidad son las operaciones
de un Dios, y tienen por consiguiente un valor infinito. 3º
Que la Virgen María es Madre de Dios, por ser madre de
Jesucristo, que es Dios. ^
Comunicación
de idiomas
¿Qué norma debe seguirse para hablar con
propiedad del misterio de la Encarnación? Atenerse
exactamente a las expresiones consagradas por la Iglesia, esto
es, observar las reglas de la comunicación de idiomas.
¿En qué consiste la comunicación de
idiomas? Consiste
en atribuir a Jesucristo-Dios lo que es propio de la
naturaleza humana, y a Jesucristo-Hombre lo que es propio de
la naturaleza divina. De modo que puede decirse que Dios es
hombre, que nació y murió, resucitó; y que un hombre es
Dios, eterno, inmortal, etc.
¿En qué se funda la comunicación de
idiomas? En
que la persona de Jesucristo tiene dos naturalezas distintas
con todos los atributos de ellas.
¿Qué regias deben seguirse en la
comunicación de idiomas? 1ª
Los términos concretos, que se refieren a la persona y
no a la naturaleza, pueden afirmarse los unos de los otros con
relación a Jesucristo. De modo que puede decirse, tratándose
de Jesucristo: Dios es hombre, Dios nació, Dios padeció,
Dios murió, Dios resucitó; lo que significa que el
Hijo de Dios que se hizo hombre,
nació como hombre, padeció como hombre, etc.
Igualmente, se
dice hablando de Jesucristo, Hombre-Dios: El hombre es
Dios, el hombre es inmortal: que es como si se dijese: El
que se hizo hombre es Dios, es inmortal.
2º Los términos
abstractos, que se refieren directamente a las
naturalezas ya sus propiedades, no pueden afirmarse los unos
de los otros en Jesucristo. No puede decirse por consiguiente
que la Divinidad de Jesucristo es su humanidad, que
nació, padeció, murió; ni tampoco que su humanidad es
la divinidad, que es todopoderosa, eterna, inmensa,
infinita. 3ª Los nombres abstractos de la naturaleza
divina pueden atribuirse a la persona de Jesucristo; porque la
persona del Verbo y la naturaleza divino son una misma cosa.
Puede decirse, por consiguiente: el Verbo, el Hijo de Dios
es la divinidad, la sabiduría, la omnipotencia de Dios. Pero
no se dirá que es la humanidad, porque, aun cuando
haya tomado nuestra naturaleza no forma con ella una misma
cosa; la naturaleza divina en Jesucristo permanece
esencialmente distinta de la naturaleza humana. Para evitar el
equívoco, conviene, a veces, usar de una restricción: Dios
no ha padecido en cuanto a la divinidad; Jesucristo es una
criatura en cuanto a su humanidad. ^
Imagen
de la unión hipostática
¿Presenta el hombre una imagen de la unión
hipostática? Sí,
porque es el hombre, el espíritu y la materia son cosas
distintas. No obstante, las dos están unidas de tal modo que
de su unión resulta un solo hombre, que se atribuye las
operaciones del alma y las operaciones del cuerpo; decimos que
tiene alma y cuerpo, que es inmortal y mortal, que piensa,
ama, quiere, digiere, respira y anda. De igual modo, en el
misterio de la Encarnación, Dios y el hombre forman un solo
Cristo, que opera divinamente por su naturaleza divina, y
humanamente por su naturaleza humana, pudiendo decir de sí
mismo; soy Dios y soy hombre; soy increado y creado; soy
eterno y nacido en el tiempo.
Esa imagen de la unión hipostática en
el hombre ¿es perfectamente exacta?
No, porque en el hombre, el alma y el cuerpo necesitan unirse para
constituir la naturaleza humana, mientras que en Jesucristo
las dos naturalezas permanecen completas y no forman con
su unión una naturaleza superior. ^
Maravillas
de la Encarnación
¿Cómo es tan gran misterio la Encarnación?
Porque
en una sola persona une dos naturalezas: la naturaleza divina
y la naturaleza humana, que distan infinitamente la una de la
otra “Es
grande a todas luces el misterio de la piedad que se ha
manifestado en carne” (Tim.,
III, 16).
¿Por qué hemos de admirar este misterio?
1° Porque manifiesta con más esplendor que cualquier otro los
atributos de Dios. 2° Porque procura a la humanidad gloria y
beneficios incomparables.
¿Qué perfecciones divinas brillan en la
Encarnación? El
poder, sabiduría, bondad y justicia de Dios.
¿Cómo brilla en la Encarnación el poder
de Dios? Por
haber unido Dios en la misma persona dos cosas infinitamente
distintas, lo infinito y lo finito, y hecho triunfar de la
muerte, del infierno y del mundo a la humanidad pasible y
mortal de Jesucristo “Aquel que es todopoderoso ha hecho
en mí cosas grandes “, dijo María en el Magníficat (Luc.,
I, 49).
¿Cómo brilla en la Encarnación la
sabiduría de Dios? 1º
Porque Jesucristo, uniendo en sí la naturaleza increada y la
creada, colma, por decirlo así, el abismo infinito que existe
entre Dios y la criatura, y completa de este modo la armonía
del universo. Dios
restauró “en Cristo todas las cosas de los cielo y las
de la tierra” (Ef., I,
10). 2°
Porque el Verbo encarnado reconcilia en sí a dos enemigos,
Dios y el hombre, el ofendido y el ofensor; perdona como Dios el pecado, y como hombre lo expía. “La justicia
y la paz (en Jesucristo) se besaron” (Salmo
LXXXIV, 11). 3°
Porque siendo invisible por naturaleza, se hizo visible por la
Encarnación, se proporcionó a nuestra flaqueza, se hizo
nuestro modelo, y de este modo nos elevó de las cosas
sensibles a las espirituales.
¿Cómo brilla en la Encarnación la
bondad de Dios? Porque
por ese medio hemos sido convertidos en hijos adoptivos de
Dios, hermanos y coherederos de Jesucristo “Amó tanto
Dios al mundo, que no paró hasta dar a su Hijo unigénito” (Juan
III, 16).
¿Cómo brilla en la Encarnación la
justicia de Dios? En
que el Verbo encarnado ha dado a la justicia divina una
satisfacción infinita, a la cual tenía riguroso derecho para
la reparación
del pecado “Siendo
justificados en virtud de la redención que tienen en
Jesucristo a quien Dios propuso para propiciación... a fin de
demostrar su justicia” (Rom.,
III, 24, 25).
¿De qué modo la humanidad se ve
enaltecida por la Encarnación?
La Encarnación ha enaltecido a la humanidad porque la
gloria de Jesucristo recae sobre ella y la hace partícipe, en
cierto modo, de la gloria y santidad de Dios “Con razón,
pues, me puedo gloriar en Jesucristo” (Rom.,
XV, 17).
¿Cuáles son los beneficios de la
Encarnación? 1°
Por medio de la Encarnación, el Hijo de Dios ha hecho de todo
hombre un hermano suyo, y coheredero de su eterna gloria “Se
hizo lo que nosotros somos, para que nosotros fuésemos lo que
Él es. Ha tomado nuestra humanidad, para hacernos partícipes
de su divinidad” (S.
IRENEO) – “Por
Jesucristo mismo nos ha dado Dios las grandes y preciosas
gracias que había prometido, para hacernos partícipes, por
medio de estas mismas gracias, de la naturaleza divina” (II
Pedro I, 4). 2°
Por la Encarnación, el Hijo de Dios se ha hecho para nosotros
un modelo perfecto, mostrándonos, con sus ejemplos, el camino
que hay que seguir para entrar en la vida eterna “Yo
soy la luz del mundo: el que me sigue, no camina a oscuras, sino
que tendrá la luz de la vida” (Juan
VIII, 12) -
“Habéis de
tener en vuestros corazones
los mismos sentimientos que tuvo Jesucristo en el suyos” (Filip.,
II, 5) -
“Cristo padeció por nosotros, dándoos ejemplo, para
que sigáis sus pisadas” (I
Pedro II, 21). ^
Conveniencia
de la Encarnación
¿Para qué se encarnó el Hijo de Dios?
El Hijo de Dios se encarnó para librar al
hombre del pecado. “Por nosotros los hombres y por
nuestra salvación bajó de los cielos y se encarnó por obra
del Espíritu Santo en las entrañas de la Virgen María, y se
hizo hombre” (SÍMBOLO
DE NICEA) “No envió
Dios su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que
por su medio el mundo se salve” (Juan
III, 17) -
“Jesucristo
vino a este mundo para salvar a los pecadores” (I
Tim., I, 15) -
“Vino el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (I
Juan III, 8).
¿Era necesaria la Encarnación? La Encarnación no era de
necesidad absoluta, pero sí de conveniencia.
¿Por qué no era absolutamente necesaria?
1º Porque era una obra ad extra, una operación externa,
contingente, que Dios era perfectamente libre de hacer o no
hacer; 2° Porqué no faltaban a la omnipotencia divina otros medios para
rescatar a la humanidad y además Dios no estaba obligado a
rescatarla.
¿Por qué era conveniente la Encarnación?
Era conveniente que Dios se encarnase, porque este misterio: 1º
Hace resplandecer las perfecciones de Dios; 2° Es para el hombre un
poderoso estímulo para evitar el
pecado y practicar la virtud; 3° Da a Dios una satisfacción
equivalente a la deuda del pecado, porque sólo un Hombre-Dios
podía igualar la reparación a la ofensa.
¿Cuál de las tres divinas personas podía
encarnarse? Teniendo el
mismo poder las tres divinas personas, cada una de ellas podía
tomar la naturaleza humana.
¿Por qué se encarnó el Hijo, y no el
Padre o el Espíritu Santo?
Por
tres razones: 1ª El hombre había sido creado a imagen del
Verbo, que es la imagen substancial del Padre; convenía pues
que el Verbo fuera quien reparase aquella imagen desfigurada
por el pecado; 2ª Como el fin de la Encarnación era elevar a
los hombres a la categoría de hijos adoptivos de Dios, convenía
que les fuese conferido ese título por el que es su Hijo por
naturaleza; 3ª Habiendo Adán, engañado por el demonio, ocasionado la ruina
de la humanidad por amor a una ciencia falsa, convenía que la
humanidad volviese a Dios por el Verbo, que es la verdadera
sabiduría.
¿Por qué prefirió el Verbo
revestirse de la naturaleza humana?
1º
Para confundir al Demonio, que así fue vencido por aquella
misma naturaleza de la cual había sido vencedor; 2º Para
honrar al hombre, que fue rehabilitado en sus títulos
gloriosos de rey y pontífice de la creación terrestre; 3º
Para glorificar a Dios, el cual recibe de la creación perfectísimo
homenaje en la persona del Hombre-Dios, en quien se compendian
todos los seres creados. ^
Errores
sobre la Encarnación
¿Cuáles son los errores principales
sobre la Encarnación? Son
los de los arrianos, apolinaristas, monotelitas, gnósticos,
nestorianos y eutiquianos.
¿En qué consistía el error de los
arrianos? Los arrianos
negaban la divinidad del Verbo, y por consiguiente la
divinidad de Jesucristo. El arrianismo fue condenado en el
concilio de Nicena, primero ecuménico (año 325).
¿Cuál era el error de los apolinaristas?
Los apolinaristas, discípulos de los dos Apolinarios, padre e
hijo, el primero sacerdote y el segundo obispo de Láodicea,
enseñaban que el alma de Jesucristo era puramente Sensitiva,
y no racional; que las operaciones de la inteligencia las
ejecutaba el Verbo de Dios. El apolinarismo fue condenado en
el concilio de Constantinopla, segundo ecuménico (año 381).
¿En qué consistía el error de los
monotelitas? Los
monotelitas, cuya cabeza principal fue Sergio,
patriarca de Constantinopla (año 610), enseñaban que el alma
de Jesucristo estaba privada de voluntad; que en Él sólo
existía la voluntad di villa. El
monotelismo fue condenado en el tercer concilio de Constantinopla,
sexto ecuménico (año 680).
¿Cuál era el error de los gnósticos
respecto del cuerpo de Jesucristo?
Los
gnósticos, herejes de los dos primeros siglos, enseñaban
entre una infinidad de errores, unos, que el cuerpo de
Jesucristo era fantástico y otros que había descendido del
cielo, y que, por tanto, Nuestro Señor Jesucristo padeció y
murió sólo en apariencia.
¿En qué consistía el error de los
nestorianos? Los
discípulos de Nestorio, patriarca de Constantinopla (año
428), enseñaban que la unión del Verbo con la naturaleza
humana no era personar, sino moral, como la que existe entre
Dios y el templo en que reside, sacando en consecuencia: 1º
que en Jesucristo hay dos personas, la divina y la humana y 2°
que el hombre, hijo de María, al cual se unió el Verbo, no
es Dios, y que María, por consiguiente, no es madre de Dios y
3° que no debe admitirse una real comunicación de idiomas.
El nestorianismo fue condenado en el concilio de Éfeso (año
431).
¿Cuál era el error de los eutiquianos? Los secuaces de Eutiques, monje de Constantinopla, enseñaban que la
naturaleza humana en Jesucristo estaba absorbida por la
naturaleza divina, como una gota de lluvia lo es por el Océano.
Cayeron en este error por combatir a Nestorio: de la unidad de
persona sacaron como consecuencia la unidad de naturaleza.
Fueron condenados en el Concilio de Calcedonia (año 451).
¿Qué consideraciones pueden hacerse
acerca de los errores contra el misterio de la Encarnación?
1º
Aparecieron desde el origen del cristianismo, y se perpetuaron
en distintas formas durante varios siglos.
2° Todos tienden a negar la obra de Dios, destruyendo
ya la humanidad, ya la divinidad de Jesucristo. En efecto, si
Jesucristo no es verdadero hombre, o por no tener un cuerpo
real (gnósticos), o porque su alma no es racional
(apolinaristas), o porque no está dotada de voluntad (monotelitas),
o porque su naturaleza humana estaba absorbida por la divina a
causa de la unión hipostática (eutiquianos), no pudo
satisfacer por el pecado, porque la satisfacción, la expiación
no convenía a
la naturaleza divina. Si
Jesucristo no es Dios, porque el Verbo no es Dios (arrianos),
o si la naturaleza humana forma en Él una persona distinta de
la del Verbo (nestorianos), no pudo dar a su satisfacción un
valor infinito, y la Encarnación no realizó el fin principal
que Dios se proponía: la plena reparación de la ofensa.
¿Cómo se explica que haya tanto errores
contra el misterio de la Encarnación?
Porque
el demonio que los inspira quiere vengarse así en Jesucristo
y la Iglesia, su cuerpo místico, de la derrota que sufrió
por medio de la Encarnación. “El dragón se irritó
contra la mujer, y marchóse a guerrear contra los demás de
la casta de ella, que guardan los mandamientos de Dios, y
mantienen la confesión de Jesucristo” (Apoc.,
XII, 17). ^
RESUMEN
Misterio de la Encarnación.- Este
misterio consiste en la unión de la naturaleza divina y de la
naturaleza humana en la sola persona del Hijo de Dios. Los
patriarcas y los profetas tenían fe explícita en este
misterio, pero el pueblo hebreo lo creía sólo con una fe
implícita. La revelación clara de este misterio fue hecha
por el arcángel Gabriel a la Santísima Virgen. Los títulos
divinos de la adorable persona del Hijo de Dios y los
principales beneficios de su misión están significados en
los varios nombres que le dan las Sagradas Escrituras. En
Jesucristo hay: 1º dos naturalezas, la naturaleza divina y la
naturaleza humana; 2º unión personal de estas dos
naturalezas; 3º una sola persona, la del Verbo, Hijo único
de Dios; 4º la distinción de las naturalezas.
Dualidad de naturalezas.- Jesucristo es Dios. Así lo afirmó
Él mismo atribuyéndose los poderes, derechos y honores
divinos, y declarándolo ante sus Apóstoles, ante el
pueblo y ante el tribunal de Caifás. Probó además
su divinidad por la santidad de su vida, la perfección de su
doctrina, con sus milagros y principalmente con el de
su resurrección que había predicho, con sus profecías y el
cumplimiento en su persona de las profecías del Antiguo
Testamento, con la fundación y conservación de su Iglesia.
Otra prueba de su divinidad es el culto de adoración que se
le da hace ya diecinueve siglos. Jesucristo es hombre, porque
real y verdaderamente tiene alma humana y cuerpo
humano. El alma de Jesucristo sólo difiere de la
nuestra por sus incomparables perfecciones. Su inteligencia
humana no poseía la ciencia infinita, que sólo a la
inteligencia divina pertenece; pero poseía en sumo grado: 1º
la ciencia beatifica, o sea la visión de la divina
esencia; 2º la ciencia infusa, con la cual conocía
por medio de ideas innatas, sin imágenes sensibles; 3º la
ciencia adquirida que consistía en aprender por medio
de los sentidos y de la razón. Su voluntad humana,
distinta de la divina, era impecable; tenía sujeto al apetito
sensitivo y gozaba de perfecta libertad. Su corazón fue
el centro del más generoso y puro amor. Por un milagro que
suspendía los efectos naturales de la visión beatifica, su sensibilidad
estuvo sujeta al dolor moral. El alma de Jesucristo estuvo
dotada: 1º de la gracia de unión, de la cual
resultaba que Jesucristo en cuanta hombre estaba unido
personalmente al Verbo de Dios; 2º de la gracia habitual en
toda su plenitud; 3º probablemente de la gracia actual
auxiliante; 4° por último, de todos los dones
gratisdatos. Jesucristo fue colmado de los dones del Espíritu
Santo; poseía la caridad y todas las virtudes
morales, sin las imperfecciones incompatibles con el
estado de beatitud. El cuerpo de Jesucristo era un cuerpo real
y verdadero, y no un cuerpo fantástico o celestial. Fue
formado milagrosamente de la purísima sangre de la Virgen María,
por obra del Espíritu Santo; ya causa de esa concepción milagrosa
y de la unión con el Verbo de Dios, su alma fue exenta de la
mancha original.
Jesucristo quiso libremente someter su cuerpo a los padecimientos físicos,
del mismo modo que sometió su alma al dolor moral, para
expiar nuestros pecados, demostrar que era hombre verdadero,
y para darnos ejemplo de toda las virtudes.
Unión hipostática. - La unión
hipostática consiste en la subsistencia de la naturaleza
divina y de la naturaleza humana en una misma persona, la del
Verbo de Dios, La unidad de persona no destruye en Jesucristo
la distinción de las das naturalezas, que no están
confundidas ni mezcladas cada una conserva sus operaciones
propias. Del hecho de la unión hipostática resulta: 1º que
debe adorarse la naturaleza humana de Jesucristo; 2º que las
abras de Nuestra Señal tienen un valor infinito; 3º que la
Virgen María es madre de Dios. A Jesucristo como Dios puede
atribuírsele cuanta es propia de la naturaleza humana; y,
coma hombre, lo que es propio de la naturaleza divina. Esta
atribución recíproca de las propiedades divinas y humanas
recibe el nombre de comunicación de idiomas. El
hombre, compuesta de espíritu y de cuerpo, es una imagen de
la unión hipostática.
Maravillas de la Encarnación.- La Encarnación
manifiesta con gran esplendor los principales atributos de
Dios: 1º su poder, porque unió dos cosas infinitamente
distintas; 2º su sabiduría, porque allana, por decirlo así,
el abismo infinito que existe entre Dios y el hombre; 3º su
bondad, porque dio a su Hijo en rescate del hombre culpable; 4º
su justicia, porque Dios recibe una expiación proporcionada a
la ofensa. La Encarnación proporciona a la humanidad, gloria
y beneficios incomparables.
Conveniencia de la Encarnación.-
El Hijo de Dios se encarnó para liberar al hombre del pecado.
La Encarnación no era de necesidad absoluta, ya por ser una
operación externa de Dios, ya porque no faltaban a la
omnipotencia divina otros medias para rescatar a la humanidad
caída. No obstante, queriendo Dios salvar al hambre con una
reparación proporcionada a la ofensa, la Encarnación era
necesaria de una necesidad de conveniencia. Convenía que
fuese el Verbo el que se encarnase: 1º porque como imagen
substancial del Padre, convenía que el Verbo fuera quien
reparase aquella imagen desfigurada por el pecado; 2º porque
siendo Hijo de Dios por naturaleza, podía con sus méritos
hacer al hombre hijo de Dios por adopción; 3º porque era
natural que el Verbo, verdadera sabiduría de Dios,
reconciliase con Dios a la humanidad, perdida por amor a una
falsa ciencia.
Errores
sobre la Encarnación.- Los errores principales sobre la
Encarnación son: 1º el de los arrianos, que negaban la
divinidad de Jesucristo; 2º el de los apolinaristas, los
cuales enseñaban que, siendo el alma de Jesucristo puramente
sensitiva y no racional, las operaciones de la inteligencia
las ejecutaba el Verbo; 3º el de los monotelistas, que no
reconocía en Jesucristo más que una sola voluntad, la
voluntad divina; 4º el de los gnósticos, los cuales pretendían
que Jesucristo sólo había padecido en apariencia; 5º el de
los nestorianos, que enseñaban que en Jesucristo hay dos
personas, y que la Santísima Virgen sólo era madre de la
persona humana; 6º el de los eutiquianos, que enseñaban que
la naturaleza humana en Jesucristo estaba absorbida por la
naturaleza divina. Los gnósticos, los apolinaristas, los
monotelitas, los eutiquianos, negando en todo o en parte la
humanidad en la persona del Verbo, destruyen la satisfacción,
los arrianos y nestorianos quitan a ésta su valor infinito,
sea negando la divinidad del Mesías, sea haciendo de su
naturaleza humana una persona distinta de la divina.
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