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DOCTRINA
CATÓLICA
Del Espíritu Santo
Divinidad del
Espíritu Santo - Misión del Espíritu Santo – Dones
y frutos del Espíritu Santo - Deberes
para con el Espíritu Santo - Resumen
Divinidad
del Espíritu Santo
¿Quién
es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima
Trinidad.
¿Qué
es creer en el Espíritu Santo?
Es
creer que en Dios hay una persona, la tercera, llamada Espíritu
Santo, que procede del Padre y del Hijo, y tiene con ellos una
misma naturaleza y una misma divinidad.
¿Es
Dios el Espíritu Santo, como el Padre y el Hijo?
Sí:
es Dios como el Padre y el Hijo. La Sagrada Escritura lo llama
Dios, en el sentido absoluto de la palabra (Hech.,
V, 3, 4), y en
varios pasajes le atribuye las propiedades y operaciones que
no convienen más que a Dios (Sab.,
I, 7; Salmo XXXI, 6; Hech., I, 16; II, 4; I Cor., II, 10; III,
16). Por
eso, el Espíritu Santo es adorado y glorificado juntamente
con el Padre y el Hijo (Símbolo
de Nicea).
¿Por
quién ha sido negada la divinidad del Espíritu Santo?
Por el heresiarca Macedonio, que fue condenado en el concilio
de Constantinopla, el año 381.
¿Qué
distingue al Espíritu Santo como persona divina?
El
proceder a la vez del Padre y del Hijo, por vía de voluntad o
de amor; mientras que el Hijo procede de sólo el Padre, por ría
de entendimiento, y el Padre no procede de nadie.
¿Qué
error niega la verdad católica sobre la procesión del Espíritu
Santo? El
de los Griegos cismáticos, que pretenden que el Espíritu
Santo procede únicamente del Padre, y no admiten que proceda
juntamente del Padre y del Hijo.
¿Por
qué se llama Espíritu la tercera persona de la Santísima
Trinidad? Porque es como
el soplo de amor del Padre y del Hijo. Con esto se da a
entender que por este amor recíproco, que es la tercera
persona, el Padre y el Hijo están más unidos que lo estarían
dos personas que tuviesen una misma respiración.
¿Por
qué este Espíritu se llama Santo?
Porque no sólo es la misma
santidad, como el Padre y el Hijo, sino porque a Él se
atribuye la santificación de las almas. “Habéis sido
santificados, habéis sido justificados en el nombre
de Nuestro Señor Jesucristo, y por el Espíritu
de nuestro Dios” (I
Cor., VI, 11). ^
Misión
del Espíritu Santo
¿Qué
se entiende diciendo que el Espíritu Santo ha sido enviado
por el Padre y el Hijo?
Entiéndese que se ha revelado al mundo por obras de
santificación.
¿Acaso
el Padre y el Hijo no han operado en esas obras?
Sí:
han operado lo mismo que el Espíritu Santo, pues las
operaciones ad extra de Dios son comunes a las tres
personas divinas. Mas, por apropiación, se atribuye la creación
al Padre, la redención al Hijo, y la santificación al
Espíritu Santo.
¿Cuáles
son las principales circunstancias en que el Espíritu Santo
se ha manifestado visiblemente?
1°
En el bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, en forma de
paloma (Mat., III,
16). 2° El día de
Pentecostés, en forma de lenguas de fuego (Hech.,
II, 1-6).
¿Cómo
se prepararon los Apóstoles para recibir al Espíritu Santo?
Después
de la Ascensión, se retiraron con los discípulos al Cenáculo,
y durante diez días permanecieron allí encerrados, “perseverando
juntos en oración con las mujeres piadosas y con María la
madre de Jesús, y con los hermanos de éste” (Hech.,
I, 14).
¿Qué
día recibieron el efecto de las promesas divinas?
El
día de Pentecostés. A las nueve de la mañana,
“sobrevino de repente del cielo un viento
impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. Al
mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que
se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos.
Entonces fueron todos llenados del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en diversas lenguas las palabras que el
Espíritu Santo ponía en su boca” (Hech.,
II, 2, 4).
¿Qué
significaba aquel viento impetuoso?
Significaba
el soplo de la gracia que tan gran cambio iba a operar en los
Apóstoles.
¿Qué
Significaban las lenguas de fuego?
Significaban:
1° el don milagroso concedido a los Apóstoles, de hablar las
diversas lenguas de los pueblos que habían de evangelizar; 2º
la acción del Espíritu Santo que los iluminaría, los
purificaría y los abrasaría en el fuego de la caridad
divina.
¿Qué
cambio operó el Espíritu Santo en los Apóstoles?
Hízolos muy
otros de lo que antes eran. Eran ignorantes, y el Espíritu
Santo les enseñó toda verdad (Juan
XVI, 13). Eran muy
imperfectos y estaban sujetos al pecado, y el Espíritu Santo
les purificó el corazón y los confirmó en gracia, de tal
modo que fueron la sal de la tierra y luz que brilla delante
de los hombres testigos de sus buenas obras (Mat.,
V, 13-16). Eran
flojos y tímidos, y el Espíritu Santo los llenó de fuerza y
valor para sufrir toda clase de tormentos y la misma muerte,
en testimonio a Jesucristo hasta las extremidades de la tierra
(Hech., I, 8).
(Juan
XVI, 13). Eran muy
imperfectos y estaban sujetos al pecado, y el Espíritu Santo
les purificó el corazón y los confirmó en gracia, de tal
modo que fueron la sal de la tierra y luz que brilla delante
de los hombres testigos de sus buenas obras (Mat.,
V, 13-16). Eran
flojos y tímidos, y el Espíritu Santo los llenó de fuerza y
valor para sufrir toda clase de tormentos y la misma muerte,
en testimonio a Jesucristo hasta las extremidades de la tierra
(Hech., I, 8).
¿Qué
hicieron los Apóstoles después de recibir al Espíritu
Santo? Se
dispersaron por todo el mundo, y en pocos años fundaron
muchas Iglesias.
¿Había
ejercido ya el Espíritu Santo su influencia en el mundo ante
de la venida de Jesucristo?
Sí: ya había
ejercido su misión de santificador e inspirador: 1° Desde el
principio del mundo, en el alma de la sociedad de los hijos de
Dios. “Los
condujo el Espíritu del Señor: así fuiste tú el conductor
de tu pueblo, a fin de adquirirte un nombre glorioso (Isaías
LXIII, 14). 2°
Él era quien hablaba por los profetas, e inspiraba a los
escritores sagrados. “Porque
no traen su origen las profecías de la voluntad de los
hombres, sino
que los varones santos de Dios hablaron siendo inspirados del
Espíritu Santo” (II
Pedr., I, 21).
¿Cuál
es la misión invisible del Espíritu Santo en la Iglesia?
1°
El Espíritu Santo gobierna a la Iglesia. “Velad sobre
vosotros y sobre toda la grey, en la cual el Espíritu Santo os
ha instituido obispos, para apacentar la Iglesia de Dios, que
ha ganado Él con su propia sangre” (Hech.,
XX, 28). 2°
Él la asiste para que sea infalible en su enseñanza. “Ha
parecido al Espíritu Santo y a nosotros” (Hech.,
XV, 28). 3°
Él distribuye en la Iglesia los dones llamados gratisdatos. “Así
el uno recibe del Espíritu Santo el hablar con sabiduría,
otro recibe del mismo Espíritu el hablar con ciencias” (I
Cor., XII, 8-11).
4° Él mantiene a la Iglesia invenci61e en medio de
los ataques de sus enemigos. “Yo rogaré al Padre y os
dará otro Consolador, para que esté con vosotros
eternamente” (Juan
XIV, 16).
¿Qué
es el Espíritu Santo en el alma de cada fiel?
El
principio de su vida sobrenatural. Por eso se llama Espíritu
vivificador.
¿Cómo
da el Espíritu Santo al alma la vida sobrenatural?
Confiriéndole
la gracia santificante, que la purifica del pecado, la hace
santa y agradable a Dios, y le comunica una vida
verdaderamente divina.
¿Qué
es, considerado a la luz de la fe, el cristiano adornado con
la gracia?
Considerado a la luz de
la fe, el cristiano adornado con la gracia es un maravilloso
compuesto de dos vidas: la vida natural, que consiste en la
unión del alma con el cuerpo, y la vida sobrenatural, que
consiste en la unión del alma con el Espíritu Santo; y así
como el cuerpo es vivificado por el alma, así el alma lo es
por el Espíritu Santo, el cual es, valga la expresión, el
alma de nuestra alma,
¿Cuáles
son las principales operaciones del Espíritu Santo en el alma
del justo? 1°
Infunde en ella el espíritu de oración. “El Espíritu
ayuda a nuestra flaqueza; pues no sabiendo qué hemos de
pedir en nuestras oraciones, ni como conviene, el mismo Espíritu
hace nuestras peticiones con gemidos que son inexplicables”
(Rom.,
VIII, 26). 2°
Le recuerda su título de hija de Dios. “El mismo Espíritu
de Dios está dando testimonio a nuestro espíritu, de que
somos hijos de Dios. Y siendo hijos, somos también herederos:
herederos de Dios, y coherederos con Cristo, con tal, no
obstante I que padezcamos con Él, a fin de que seamos con Él
glorificados” (Rom.,
VIII, 16, 17). 3º Es
para ella
fuente de luz, consuelo y fortaleza. “Cuando venga el Espíritu
de verdad, él os enseñará todas las verdades. (Juan
XVI, 13). “¡Oh
luz beatísima, penetra en lo más intimo de los corazones de
tus fieles! Consolador perfecto, del alma refugio suave y
dulce refrigerio. Sin tu ayuda, no hay en el hombre nada
inocente” (Prosa
Veni Sancte Spíritu).
¿Participa
el cuerpo del justo de la presencia del Espíritu Santo en el
alma? Por su presencia en
el alma, el Espíritu Santo santifica a todo el hombre, de
tal modo que el cuerpo queda convertido en su templo. “¿No
sabéis que vuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo,
que habita en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y
que ya no sois de vosotros, puesto que fuisteis comprados a
gran precio? Glorificad a Dios, y llevadle en vuestro
cuerpo” (I
Cor., VI, 19-20). ^
Dones
y frutos del Espíritu Santo
¿Qué
comunica el Espíritu Santo al alma junto con la gracia
santificante? Le
comunica sus dones.
¿Qué
son los dones del Espíritu Santo?
Los
dones del Espíritu Santo son hábitos sobrenaturales que
perfeccionan al alma y la disponen a hacer con prontitud
cuanto se refiere a la salvación.
¿Cuántos
y cuáles son los dones del Espíritu Santo?
Siete,
a saber: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza,
ciencia, piedad y temor de Dios (Isaías
XI, 2-3).
¿Son
estos dones necesarios para la salvación?
Sí;
pues nadie puede llegar al cielo sino movido y conducido por
el Espíritu Santo: pero el Espíritu Santo nos mueve y
conduce por sus dones.
¿Qué
orden se ha de seguir en la enumeración de los dones del Espíritu
Santo? Cuando
se aplican a Jesucristo. Se empieza por la sabiduría, y se
acaba por el temor; pues, como dice San Bernardo,
“el Hijo de Dios baja, como por siete gradas,
desde la mansión de la eterna paz hasta el fondo de este
valle de lágrimas”. Cuando se aplican al hombre, se
empieza por el temor, y se acaba por la sabiduría; pues el
hombre se eleva, como por siete gradas, desde el valle de lágrimas
a la montaña de la eterna paz.
¿Qué
producen en el alma del justo los dones del Espíritu Santo?
Las
virtudes llamadas frutos del Espíritu Santo.
¿Por
qué se llaman frutos estas virtudes?
Porque,
unida el alma justa a Jesucristo por el Espíritu Santo, como
el sarmiento a la cepa (Juan
XV, 1-8), produce
naturalmente estas virtudes, de igual manera que el árbol
bueno produce frutos buenos (Mat.,
VII, 17).
¿Cuáles
son los frutos del Espíritu Santo? Son
doce principales, enumerados por San Pablo, a saber: caridad,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad,
mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad (Gal.,
V, 22, 23). Todos
estos frutos ordenan la vida del cristiano, interior o
exteriormente.
¿Qué
dones particulares infunde a veces el Espíritu Santo en las
almas? Los
dones llamados gratuitos o gracias gratisdatas.
¿Por
qué se llaman así estos dones?
Porque
no son necesarios para la salvación, y no se conceden sino a
muy pocas personas, y principalmente para la santificación de
los demás.
¿Cuáles
son estos dones? Los
nueve siguientes: don de hablar con sabiduría, don de hablar
con ciencia, don de hablar con fe, don de curar, don de
milagros, don de profecía, don de discreción de espíritus,
don de lenguas y don de interpretación.^
Deberes
para con el Espíritu
Santo
¿Qué
deberes tenemos para con el Espíritu Santo?
Nuestros
deberes para con el Espíritu Santo son: 1º Tributarle el
mismo culto que al Padre y al Hijo, por ser con ellos un solo,
y mismo Dios. 2° Invocar sus luces y su fuerza antes de
nuestras principales lecciones, y sobre todo cuando nos
preparamos para recibir los sacramentos. 3° Ser dóciles a
sus inspiraciones, y trabajar más y más cada día en la
santificación del templo de nuestra alma, donde le gusta
recibir nuestras adoraciones. 4°
Respetar nuestro cuerpo conservándonos muy puros. ^
RESUMEN
Divinidad
del Espíritu Santo.-
El Espíritu
Santo es la tercera persona de
la Santísima
Trinidad, que procede
del Padre y del
Hijo, y posee
con ellos una
misma divinidad. El heresiarca Macedonio negó la divinidad
del Espíritu
Santo; y los cismáticos griegos niegan que procede a la vez
del Padre y del Hijo.
Misión
del Espíritu Santo.- Diciendo que el Espíritu Santo ha
sido enviado por el Padre y el. Hijo, se entiende que se ha
revelado al mundo por obras de santificación. El Espíritu
Santo se ha manifestado visiblemente en dos ocasiones
principales: en el bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, y el
día de Pentecostés. En este día, los Apóstoles recibieron
el efecto de las promesas divinas, y el Espíritu Santo,
bajando sobre ellos en forma de lenguas de fuego, los hizo
hombres nuevos: les enseñó toda verdad, los confirmó en
gracia, y los llenó de valor y fortaleza. Desde Jesucristo,
el Espíritu Santo es quien gobierna a la Iglesia, la asiste
para que sea infalible, distribuye a algunos de sus miembros
los dones gratisdatos, y la conserva invencible en medio de
las incesantes acometidas de sus enemigos. El Espíritu Santo
es el principio de la vida sobrenatural en el alma del justo:
es, si vale decirlo, el alma de nuestra alma, También nuestro
cuerpo es, en cierto modo, templo suyo. Sus principales
operaciones en nuestra alma son: infundirle el espíritu de
oración, recordarnos que somos hijos de Dios, ser para
nosotros fuente de luz, consuelo y fortaleza.
Dones
y frutos del Espíritu Santo.- El Espíritu Santo nos
comunica sus dones, que perfecciona nuestra alma y la
disponen a seguir sus mociones. Estos dones son siete a saber:
sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad
y temor de Dios, los cuales producen en el alma las virtudes
llamadas frutos del Espíritu Santo, que son: caridad,
gozo, paz, paciencia, longanimidad, benignidad, bondad,
mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad. El Espíritu
Santo infunde a veces en las almas dones particulares,
llamados gratisdatos.
Deberes
para con el Espíritu Santo.- Debemos: 1º tributarle el
culto que, como a Dios, le es debido; 2º invocar sus luces y
su fuerza; 3º trabajar por santificar más y más cada día
el templo de nuestra alma; 4º conservar nuestro cuerpo muy
puro.
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