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DOCTRINA
CATÓLICA
De la Iglesia
De
la naturaleza de la Iglesia: Definición
- División – Institución
Necesidad
de pertenecer a la Iglesia:
Del cuerpo y del alma de la
Iglesia - Quiénes no pertenecen a la
Iglesia. -
Significación
de esta máxima: “Fuera de la Iglesia no hay salvación”.
Propiedades
de la Iglesia: Visibilidad
– Perpetuidad – Indefectibilidad
– Infalibilidad
Caracteres
de la Iglesia: Naturaleza
de estos caracteres – Unidad –
Santidad
– Catolicidad - Apostolicidad.
- Divinidad
de la Iglesia romana - Falta de estos
caracteres en las Iglesias disidentes: El protestantismo
– La Iglesia griega - Respuesta
a algunas objeciones contra la Iglesia romana
Constitución
de la Iglesia: El
cuerpo social en la Iglesia. Los pastores de la Iglesia
– Poder de jurisdicción - Los
fieles –
La autoridad
en la Iglesia - De la
autoridad del Romano Pontífice. Primado de San Pedro –
Perpetuidad del primado de
San Pedro en los Pontífices Romanos – Autoridad
doctrinal del Papa – Autoridad
gubernamental – Poder
temporal del Papa - De
la autoridad de los obispos - De
los concilios -
Forma del gobierno de la Iglesia
Relaciones
entre la Iglesia y el Estado:
Independencia y derechos de la
Iglesia. -
El
cesarismo -
Unión
de la Iglesia y del Estado - El
liberalismo
De
la comunión de los Santos: Unión
de los miembros de la Iglesia - Bienes
espirituales de la Iglesia - Comunicación de estos bienes
espirituales
Resumen
De
la naturaleza de la Iglesia
Definición
¿Cuántas
partes comprende el noveno artículo del Símbolo?
Dos:
la primera trata de la Iglesia, y la segunda, de la Comunión
de los Santos.
¿Qué
es la Iglesia católica?
La Iglesia
católica es la sociedad de los hombres bautizados que
profesan la doctrina de Jesucristo, y están sometidos a los
pastores legítimos, principalmente al Sumo Pontífice.
¿Por
qué se dice que la Iglesia es una sociedad?
Porque
tiene todos los elementos constitutivos de tal.
¿Cuáles
son estos elementos? Son
los cuatro siguientes: 1º autoridad que tiene derecho de
mandar; 2° miembros múltiples unidos entre sí; 3º fin
común todos los asociados; y 4º medios comunes para
conseguir este fin.
¿Qué
se entiende por los
pastores legítimos? Entiéndense
los obispos legítimamente constituidos que permanecen
sometidos a la autoridad del Papa, los cuales son, de
derecho divino, pastores de los fieles que el Papa confía a
su solicitud.
¿Por
qué se añade “y principalmente al Sumo Pontífice”?
Porque
la obediencia al Sumo Pontífice es el lazo visible que une
a todos los cristianos, pastores y fieles, en un solo cuerpo;
pues el Papa es quien mantiene la unidad de la fe, del culto
y del gobierno. El que obedece al Papa está en la Iglesia;
el que se aparta de él está fuera de la Iglesia.
¿Qué
más significa la palabra Iglesia?
Significa
también: 1° la sociedad de los católicos de una
provincia, como la Macedonia (II
Cor., VIII, 1), o
de una población, como Éfeso (Apoc.,
II, 1), y entonces
se trata de una Iglesia particular; 2º el lugar en
que los fieles se congregan.
¿Qué
es creer en la santa Iglesia católica?
Es
creer que Jesucristo ha instituido y fundado por sus Apóstoles
una sociedad cuyos miembros profesan su doctrina, participan
de sus sacramentos, y están sometidos a los pastores que Él
ha establecido. ^
División
¿De
cuántas maneras puede ser considerada la Iglesia?
Tomada
esta palabra en sentido amplio, la Iglesia puede ser
considerada de tres maneras: 1º por su relación con la
historia; 2° según la situación de sus miembros; 3º como
sociedad.
¿Cómo
se divide la Iglesia por su relación con la historia?
En Iglesia patriarcal, mosaica y cristiana.
¿Cómo
se divide la Iglesia según la situación de sus miembros?
En
Iglesia militante, purgante y triunfante, según
que sus miembros se hallan en la tierra, en el purgatorio o
en el cielo.
¿Cómo
se divide la Iglesia en cuanto sociedad?
En
Iglesia docente y en Iglesia discente: la
primera comprende el cuerpo de los obispos unidos al Papa, y
la segunda, el cuerpo de los fieles, por oposición al de
los pastores (Hech., XV, 22). Los simples sacerdotes,
aun los encargados de una parroquia, pertenecen, como los
simples fieles, a la Iglesia discente.^
Institución
La
Iglesia instituida por Jesucristo, ¿existía ya de algún
modo en los siglos anteriores?
Sí:
preexistió en la sociedad religiosa formada por los hijos
de Dios, desde Adán hasta Moisés, y desde Moisés hasta
Jesucristo.
¿Qué
nombres se dan a las dos fases de esta sociedad religiosa?
Los
nombres de Iglesia patriarcal y de Iglesia mosaica.
¿Qué
hay de común entre estas dos Iglesias y la de Jesucristo?
Que
todas tres profesan la misma religión, con los dogmas, la
moral y el culto que la constituyen esencialmente, y
reconocen al mismo Dios como autor, y al mismo Cristo como
Salvador. “Jesucristo ayer y hoy, el mismo también en
los siglos” (Heb.,
XIII, 8).
¿En
qué se diferencian estas tres Iglesias?
En
que la Iglesia patriarcal es como la infancia de la sociedad
religiosa, la Iglesia mosaica la adolescencia, y la Iglesia
católica la edad perfecta. En otros términos, la sociedad
de los hijos de Dios, aunque en el fondo ha sido siempre la
misma, se ha ido desarrollando progresivamente lo mismo
respecto del dogma, de la moral y del culto, que respecto de
la autoridad doctrinal y gubernamental.
La
existencia de la Iglesia católica ¿es un hecho histórico?
Es
un hecho histórico permanente del que cada siglo, desde Jesucristo
hasta nuestros días, es una nueva comprobación.
¿Ha
sido la Iglesia instituida por el mismo Jesucristo?
Sí:
el mismo Jesucristo ha instituido la Iglesia, dando a su
religión forma social.
¿Por
qué ha querido Jesucristo dar a su religión forma social?
Para
conservar intacto hasta el fin de los siglos el tesoro de
verdades que Él ha revelado, y los medios de salvación que
Él ha instituido.
¿Cuáles
son los miembros con que Jesucristo quiere formar su
Iglesia? Todos los
hombres. “Id, dice a sus Apóstoles, instruid a
todas las naciones, bautizándolas en el nombre del
Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a
observar todas las cosas que yo os he mandado” (Mat.,
XXVIII, 19, 20).
¿A
qué autoridad ha sometido Jesucristo los miembros de su
Iglesia? A
la autoridad de sus Apóstoles.
¿Qué
poder les ha dado? Les
ha dado un triple poder:
1º El poder
de enseñar. “Instruid a todas las naciones” (Mat.,
XXVIII, 19, 20). 2º
El poder de santificar a las almas. “Recibid el Espíritu
Santo. Quedan perdonados los pecados a aquellos a quienes
los perdonareis” (Juan
XX, 23). 3º
El poder de gobernar a los fieles imponiéndoles leyes. “Todo
lo que atareis sobre la tierra, será eso mismo atado en el
cielo” (Mat., XVIII,
18).
¿No
sometió Jesucristo a los mismos Apóstoles a una autoridad
superior? Sí: los
sometió a la autoridad de uno de ellos, Simón Pedro. “Tú
eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia... Y a
ti te daré las llaves del reino de los cielos. Y todo lo
que atares sobre la tierra,
será también atado en los cielos” (Mat.,
XVI, 18-19) –
“Confirma a
tus hermanos" (Luc.,
XXII, 22) en
la verdad - “Apacienta
mis corderos... Apacienta mis ovejas” (Juan
XXI, 16, 17):
es decir, los simples fieles y los pastores del rebaño.
La
autoridad conferida a los Apóstoles y a Pedro, ¿debía
acabar con ellos? No:
había de ser transmitida a los obispos, sucesores de los Apóstoles,
y al Pontífice Romano, sucesor de Pedro, porque se establecía
no para ellos personalmente, sino para la Iglesia, que debe
subsistir siempre. “Mirad
que yo estoy con
vosotros todos los días hasta la consumación de
los siglos”
(Mat.,
XXVIII, 29).
¿Qué
unidad establecen los pastores de la Iglesia en la sociedad
de los fieles? Como
doctores establecen la unidad de fe; como santificadores, la
unidad de culto; como legisladores, la unidad de disciplina
y de gobierno.
¿Qué
fin ha señalado Jesucristo a su Iglesia?
Como
fin próximo, la santidad de sus miembros en
esta vida; y
como fin último después de la muerte, la gloria de la visión
beatifica.
¿Qué
medios ha establecido Jesucristo para conseguir este fin?
La
fe, la obediencia y la gracia: fe a las
verdades que nos enseñan
los pastores de la Iglesia; obediencia a las leyes que nos
imponen; gracia que nos comunican en la administración de
los sacramentos. “El que creyere y fuere
bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado” (Marc.,
XVI, 16).
¿No
se dan a la Iglesia en la Sagrada Escritura nombres que
expresan su
carácter social? Sí:
se la llama ciudad (Mat.,
V, 14), reino (Mat.,
XIII, 33),
edificio (Mat.,
XVI, 18), aprisco (Juan
X, 16), cuerpo (Efes.,
I, 23), étc.
Todas estas expresiones suponen relaciones de unidad,
mantenidas por una autoridad única, para un fin común. ^
Necesidad
de pertenecer a la Iglesia
Del cuerpo y del alma de la Iglesia
¿Cómo
está constituida la Iglesia en cuanto a su organismo? La
Iglesia, por ser un organismo vivo, tiene, como toda persona
humana, dos partes: una interior, que es el alma, y
otra exterior, que es el cuerpo.
¿En
qué consiste el alma de la Iglesia? Consiste
en la gracia santificante, con las virtudes infusas y los
dones del Espíritu Santo.
¿Qué
es el cuerpo de la Iglesia?
La
sociedad visible compuesta de los que profesan exteriormente
la verdadera doctrina de Jesucristo, participan de sus
sacramentos, y obedecen a los pastores por Él establecidos.
El Papa es como la cabeza de este cuerpo, los obispos, los
miembros principales, y los fieles, los miembros
secundarios.
¿En
qué situación puede uno hallarse respecto al cuerpo y al
alma de la Iglesia? 1º
Se puede pertenecer al alma sin pertenecer al cuerpo, como
los infieles que están en gracia. 2º Se puede pertenecer
al cuerpo sin pertenecer al alma, como los fieles que están
en pecado mortal. 3º
Se puede pertenecer al cuerpo y al alma, como los fieles que
están
en gracia. 4° Se puede no pertenecer ni al cuerpo ni al
alma, como los infieles que están en pecado mortal. ^
Quiénes
no pertenecen a la Iglesia
¿Quiénes
son los que no pertenecen a la Iglesia? Los
que no pertenecen a la Iglesia son: 1º Los infieles, que
no han recibido el bautismo. 2° Los herejes, que han
roto los vínculos de la fe. 3° Los cismáticos, que
se han separado de la autoridad legítima. 4° Los excomulgados,
a quienes la Iglesia ha arrojado de su seno. 5º Los apostatas,
que han abandonado públicamente a la Iglesia.
¿Qué
se entiende por infieles?
Infieles
son los
que no han recibido el bautismo. Tales son los judíos,
mahometanos, brahmanes, budistas, idólatras, los que en países
cristianos no han sido bautizados por la incuria o impiedad
de sus padres, y finalmente los catecúmenos.
¿Cuántas
especies de infidelidad se distinguen?
Distínguense
tres especies de infidelidad: 1° la infidelidad positiva,
que consiste en negarse a abrazar la fe, conociéndola;
2° la infidelidad privativa, que consiste en la
ignorancia culpable de la fe, por descuido en conocerla; 3°
la infidelidad negativa, que consiste en la
ignorancia involuntaria de la fe.
¿Qué
se entiende por herejes?
Herejes
son los
bautizados que niegan uno o varios artículos de fe enseñados
por la Iglesia, como los protestantes.
¿Por
qué permite Dios que haya herejías?
Dios
permite las herejías: 1° Para probar la fe de los fieles.
“Es necesario que haya también herejías, para
que los que son probados, sean manifiestos entre vosotros”
(I Cor., XI, 19).
2°
Para que brillen con más esplendor las verdades de la fe.
En efecto: las herejías han sido ocasión para los doctores
católicos de aclarar con más viva luz los dogmas
impugnados, y para la Iglesia, de fijar los con más precisión
y claridad.
¿Qué
se entiende por cismáticos?
Cismáticos
son los
que se separan de la Iglesia católica negándose a
reconocer Y obedecer a sus pastores, corno los griegos y los
rusos.
¿Cuáles
son los principales cismas?
Los
principales son: 1° El de los Novacianos (siglo III)
que tuvo por autores a Novaciano, sacerdote de Roma, ya
Novato, sacerdote de Cartago.
El primero se separó del Papa
San
Cornelio, y el segundo, de
su obispo San Cipriano. 2° El de los Griegos (siglos
IX y X) que fue iniciado por Focio, y consumado por Miguel
Cerulario, arzobispo de Constantinopla lo mismo que Focio. 3°
El cisma de Inglaterra (siglo XVI) en el reinado de
Enrique VIII fundador de la Iglesia anglicana. 4° El cisma
de 1790, en Francia, ocasionado por la constitución civil
del clero, condenada por Pío VI.
¿Qué
se entiende por excomulgados?
Excomulgados son los que, por algún crimen grave,
han sido segregados del seno de la Iglesia y privados de sus
bienes espirituales, como los que entran en las sociedades
secretas.
¿Qué
se entiende por apostatas?
Apostatas
son los
que han renegado por completo de la fe católica, después
de haberla profesado.
¿Son
los pecadores miembros de la Iglesia?
Sí,
porque el pecado, si no es un pecado público de herejía o
de cisma, no quebranta los vínculos sociales que unen a los
miembros de la Iglesia entre sí Jesucristo dio a entender
que en el seno de la Iglesia hay justos y pecadores, cuando
la comparó a la red de la
que se cogen buenos y malos peces (Mat.,
XIII, 47), al sembrado
en que la cizaña crece junto con el trigo (Mat.,
XIII, 20), y al
rebaño en que los cabritos están mezclados con las ovejas (Mat.,
XXV, 32). ^
Significación
de esta máxima: “Fuera de la Iglesia no hay salvación”
¿Es
necesario pertenecer a la Iglesia para salvarse?
Sí,
porque es tan imposible salvarse separado de la Iglesia como
separado de Jesucristo.
“Nadie
puede salvarse si no tiene a Cristo por cabeza; y nadie
tiene a Cristo por cabeza, si no pertenece a su cuerpo, que
es la Iglesia” (SAN
AGUSTÍN).
¿Es
de fe que fuera de Jesucristo no hay salvación?
Sí, pues está escrito: “No hay salud en ningún otro;
porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los
hombres, en que nos sea necesario ser salvos” (Hech.,
IV, 12).
¿Cómo
nos enseña Jesucristo que fuera de la Iglesia no hay
salvación? Por
estas palabras del Evangelio: “Si alguno no oyere a la
Iglesia, ten lo como un gentil y publicano” (Mat.,
XVIII, 17) -
“Quien
a vosotros oye, a mí me oye; y quien a vosotros desprecia,
a mí me desprecia. Y el que a mí desprecia, desprecia a
Aquel que me envió” (Luc.,
X, 16).
¿Por
qué se ha de obrar la salvación por medio de la Iglesia?
Porque
la Iglesia es una misma cosa con Jesucristo: es el mismo
Jesucristo que prolonga su encarnación entre los hombres,
En efecto: 1° la Iglesia es la esposa de Jesucristo (Efes.,
V, 25-27); como
Eva, la madre de los vivientes, ha nacido del costado del
nuevo Adán, mientras dormía en la Cruz; 2º la Iglesia es
el cuerpo de Jesucristo (Efes.,
V, 22), el
complemento de Cristo (Efs.,
I, 23), su
desarrollo (Efes.,
IV, 12); 3° la
misión de la Iglesia es la misma que la de Jesucristo. “Como
el Padre me
envió a mí, así también os envío yo a vosotros ti”
(Juan
XX, 21).
Jesucristo
es Doctor, Santificador y Rey, y ha asociado a la Iglesia a
su magisterio, a su ministerio sacerdotal y a su realeza.
Por tanto, la Iglesia es el mismo Jesucristo que sigue
viviendo en el seno de la humanidad enseñándola, santificándola
y gobernándola. Por eso, salvarse por medio de la Iglesia,
es salvarse por medio de Jesucristo.
¿Para
quién no hay salvación fuera de la Iglesia?
Para
quien permanece voluntariamente fuera de la Iglesia, sin
profesar la fe que ella enseña, sin participar de sus
sacramentos, y sin obedecer a sus leyes.
¿Es
esto justo? Sí,
porque el que desprecia a la Iglesia, desprecia a
Jesucristo, autor de la salvación. Es, pues, justo que no
queriendo entrar en el Arca de salvación, perezca en
el naufragio; que no queriendo habitar en la Casa de
Dios, en la Ciudad santa, sea excluido de la mansión
de la luz y relegado a las tinieblas que ha preferido.
¿Es
posible la salvación para los que están involuntariamente
fuera de la Iglesia? Sí,
con tal que sirvan a Dios lo mejor que puedan, cumpliendo
los deberes que les prescribe su conciencia. “Los que
ignorando invencible mente la religión católica, guardan
la ley natural..., y están dispuestos a obedecer a Dios,
pueden conseguir la vida eterna, mediante la acción de la
luz y de la gracia divina; pues Díos, en su suprema bondad
y clemencia, no puede consentir que sea castigado con penas
eternas el que no se ha apartado de Él con faltas
voluntarias” (Encíclica
de Su Santidad Pío IX de 10.08.1863).
Los tales tienen implícitamente el deseo de pertenecer a la
Iglesia, y este deseo equivale a la incorporación real.
Pueden, puede salvarse; y no será fuera de la Iglesia, sino
dentro de la Iglesia, a cuya alma pertenecen. ^
Propiedades
de la Iglesia
¿Cuáles
son las propiedades de la Iglesia? Las
propiedades de la Iglesia son: 1º la visibilidad; 2° la
perpetuidad; 3º la indefectibilidad; 4° la infalibilidad.
Visibilidad
¿En
qué consiste la visibilidad de la Iglesia?
Consiste
en que la Iglesia aparece manifiestamente a los hombres: 1°
como sociedad, y 2° como sociedad establecida por
Jesucristo.
¿Cómo
se prueba la necesidad de la visibilidad de la Iglesia?
1º
Por la Sagrada Escritura. La Iglesia, según la predicción
de Isaías, es la montaña preparada para morada del
Señor, establecida sobre la cima de los montes, elevada
sobre las colinas, a la que afluirán las naciones, para en
ella aprender la ley del Altísimo (Isaías
II, 2, 3). La
Iglesia, es el sol en que Dios ha puesto su tabernáculos
(Salmo XVIII, 5),
la ciudad colocada sobre un monte (Mat.,
V, 14), la lámpara
en el candelero (Marc.,
IV, 21), el redil
en que no hay más que un pastor (Juan
X, 16), etc.;
nombres todos que expresan la visibilidad de la Iglesia. 2º
Por las
razones que de la misión de la Iglesia se deducen. Su misión
es continuar en la tierra la obra de Jesucristo, enseñando
a los hombres, santificándolos e imponiéndoles leyes cuya
observancia los conducirá a la vida eterna. Mas todo esto
Supone que la Iglesia es una sociedad visible, y que los
hombres pueden verla y oírla, reconocer su autoridad
divina, y recurrir a su magisterio, a su sacerdocio y a su
autoridad; porque si la Iglesia no fuese visible, ¿cómo
podrían los hombres estar obligados, bajo pena de condenación,
a pertenecer a ella?
¿Por
quién ha sido negada la visibilidad de la Iglesia?
Por los pretensos reformadores del siglo XVI.
¿Con
qué fin sostenían esta opinión? Con
el de responder a los que les preguntaban dónde estaba la
Iglesia antes de Lutero. Creían evadir esta cuestión
importuna, pretendiendo falsamente que la verdadera Iglesia,
aquella a que Nuestro Señor Jesucristo ha prometido la
perpetuidad, la indefectibilidad, la infalibilidad, la
santidad, etc., es una Iglesia invisible. ^
Perpetuidad
¿En
qué consiste la perpetuidad de la Iglesia?
En
que la Iglesia debe durar sin interrupción hasta el fin del
mundo.
¿Debe
la Iglesia ser perpetua?
Sí:
“Dios la ha fundado para la eternidad” (Salmo
XLVII, 8). La
Iglesia, por oposición a la Sinagoga, es una Alianza
eterna (Jer., XXXII,
40), (Jer., XXXII,
40), un
Testamento eterno (Hebr.,
XIII, 20). “El
Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido
y que subsistirá eternamente” (Da.,
II, 44).
¿Par
quién ha sido negada la perpetuidad de la Iglesia?
Por
muchos herejes antiguos y modernos, que han soñado con una
nueva institución religiosa, que ellos llamaban el reinado
del Espíritu Santo, el reinado de los Santos en la tierra,
etc.^
Indefectibilidad
¿En
qué consiste la indefectibilidad de la Iglesia?
En
que la Iglesia debe conservar inmutablemente cuanto ha
recibido de su divino Fundador: dogmas, moral, sacramentos y
organización social.
¿Debe
ser la Iglesia indefectible?
Sí: “Las
puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mat.,
XVI, 18). Mas
si la Iglesia variase, si no permaneciese siempre como
Jesucristo la ha hecho, dejaría que contra ella
prevaleciesen les puertas del infierno, es decir, el poder
de los demonios coligados para destruirla.
¿Pues
no ha habido cambios en la Iglesia en el curso de los
tiempos? La
Iglesia ha podido admitir, en el curso de los siglos,
cambios disciplinarios reclamados por el bien de las almas;
pero nunca ha cambiado nada en lo que la constituye
esencialmente.
¿Por
quién ha sido negada la indefectibilidad de la Iglesia?
Por
los protestantes, que pretendían que la Iglesia visible
puede ser idólatra y herética, perder su constitución y
desaparecer.^
Infalibilidad
¿En
qué consiste la infalibilidad de la Iglesia?
En
el privilegio que tiene de no poder engañarse ni engañar,
cuando enseña la doctrina de Jesucristo.
¿Cómo
se prueba la infalibilidad de la Iglesia?
1º
Por la sagrada Escritura. Jesucristo prometió a sus Apóstoles
que estaría con ellos hasta la consumación de los siglos (Mat.,
XXVIII, 20); que
el Espíritu Santo que les había de enviar, estaría
eternamente con ellos y les enseñaría todas las cosas (Juan
XVI, 13). Mas si
la Iglesia pudiese errar en la fe y en la moral, estas
declaraciones y estas promesas serían vanas. “La
Iglesia del Dios vivo
es columna y
fundamento de la verdad” (I
Tim., III, 15). 2°
Por la, Tradición. Todos los Padres de la Iglesia han enseñado
unánimemente la infalibilidad de la Iglesia. “Los
Apóstoles, dice San Ireneo, depositaron la verdad plena y
entera en el
seno de la Iglesia, y solo en él puede ser hallada. Los
sucesores de los Apóstoles conservan nuestra fe y nos
exponen la Escritura sin, peligro”.
3º Por
la razón teológica. Hay obligación de escuchar a la
Iglesia como al mismo Jesucristo, Pero no es posible que
Dios nos obligue a escuchar a una autoridad falible. Luego
la Iglesia ha de ser infalible en su enseñanza.
La
infalibilidad de la Iglesia ¿supone, por ventura, la
inspiración del Espíritu Santo?
No,
porque al tesoro de la revelación que la Iglesia tiene en
depósito, no se añade nada nuevo. La infalibilidad supone
solamente la asistencia divina que preserva a la Iglesia
de todo error.
¿Qué
cosas son objeto de la infalibilidad de la Iglesia?
1º
Todas las verdades reveladas contenidas en la Sagrada Escritura
y en la Tradición. 2° Todas las verdades que, sin ser
reveladas formalmente, tienen con las verdades reveladas íntima
conexión, Si la Iglesia no fuese infalible acerca de estas
verdades, no podría conservar fielmente el depósito de la
revelación. Por tanto, la Iglesia puede fallar, sin
incurrir en error: Sobre las conclusiones teológicas, es
decir, sobre las verdades que se deducen, de la revelación
por medio de un raciocinio. Sobre los hechos dogmáticos,
por ejemplo, la autenticidad de los Libros Santos, la
legitimidad de los concilios. Sobre los textos dogmáticos
de origen humano, es decir, sobre el sentido natural de las
palabras que expresan la verdad o el error. Sobre la
santidad de los difuntos canonizados. Sobre los estatutos de
las órdenes religiosas, sobre la disciplina general, sobre
la liturgia. Sobre los puntos de la ciencia humana que se
relacionan con el
dogma.
¿Cómo
ejerce la Iglesia su infalibilidad?
De dos modos: uno ordinario y cotidiano, que consiste
en la predicación unánime y constante de los pastores de
la Iglesia, y en la prescripción de las prácticas del
culto que suponen la o
creencia en
los dogmas; otro extraordinario y solemne, que
consiste en las definiciones de los Papas y de los
concilios.
¿En
quién reside la infalibilidad de la Iglesia?
Reside
o en el cuerpo episcopal unido al Sumo Pontífice, o en el
Sumo Pontífice solo cuando habla ex cátedra.
¿Por
quién ha sido negada la infalibilidad de la Iglesia?
Por
los protestantes, qua pretenden que la lectura de la Biblia
basta a cada fiel para llegar al conocimiento cierto de las
verdades de la fe.
¿Cuál
es la obligación del cristiano tocante a las verdades enseñadas
por la Iglesia? Debe
asentir a ellas sin reserva, con una fe llena de amor.
¿Qué
conducta se debe seguir en lo referente a las controversias
en materia de fe? Se
ha de huir de las novedades y recibir con humilde y filial
docilidad las decisiones de la Iglesia y de sus Pontífices.
“Ateneos en todo a lo que es de fe; huid de las
novedades; seguid la tradición de la Iglesia; no recibáis
sino lo que ella recibe; condenad lo que ella condena;
aprobad lo que ella aprueba, tanto por los concilios como
por los Sumos Pontífices; prestadle en toda pronta y
perfecta obediencia” (S.
J. B DE LA SALLE). ^
Caracteres
de la Iglesia
Naturaleza de estos caracteres
¿Ha
instituido Jesucristo varias Iglesias?
Jesucristo ha instituido una sola Iglesia. “Tú eres
Pedro; y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mat.,
XVI, 18).
¿Pues
no hay varias sociedades religiosas que reclaman cada una
para sí el honor de ser la verdadera Iglesia de Jesucristo?
Sí: la Iglesia romana y otras muchas, de las que
unas llevan el nombre común de Iglesias protestantes, y
las otras el de Iglesia griega.
¿Es
necesario que entre estas sociedades religiosas se pueda
discernir cuál es la verdadera Iglesia de Jesucristo?
Sí,
porque los hombres no pueden salvarse fuera de la verdadera
Iglesia.
¿Cómo
se puede discernir la verdadera Iglesia de Jesucristo? Por
medio de los caracteres distintivos o notas con que
Jesucristo ha provisto a su Iglesia.
¿Cuáles
son estos caracteres? Los
que profesamos en el Símbolo de Nicea, a saber: unidad,
santidad, catolicidad y apostolicidad.
¿Son
estos caracteres necesarios a la verdadera Iglesia?
Sí: 1°
porque poseyéndolos Jesucristo en cuanto Cabeza de la
Iglesia, deben hallarse en su Iglesia, que es una misma cosa
con Él; 2° porque la Iglesia no se concibe sin estos
caracteres.
¿Cómo
se hallan en Jesucristo los mismos caracteres que en su
Iglesia? 1°
Como Dios, es uno con el Padre y el Espíritu Santo.
Como Hombre-Dios, une en sí en la unidad de
persona la naturaleza divina y la naturaleza humana. 2º Es
la misma santidad, el origen de toda santidad. 3°
Es la luz que ilumina a todo hombre que viene a este
mundo (Juan I, 9).
Ha muerto por todos, para la salvación de todos (I
Tim., II, 4). 4°
Es el Apóstol por excelencia; ha sido enviado por
su Padre, y ha enviado Él mismo a sus Apóstoles para
enseñar y bautizar a todas las gentes (Mat.,
XXVIII, 19).
¿Por
qué no se concibe la Iglesia sin estos caracteres?
Porque:
1° Si la Iglesia no fuese una, no sería verdadera,
pues la unidad es carácter distintivo de la verdad. 2° Si
la Iglesia no fuese santa, sería impropia para
cumplir su misión, que es santificar a los hombres. 3° Si
no fuese católica, si no se acomodase a todas las
razas, países y gobiernos, no podría ofrecer a todos los
hombres, como quiere Jesucristo, medios de salvación. 4°
Si no fuera apostólica, es decir fundada en los Apóstoles,
no provendría de Jesucristo ni por su doctrina ni por su
misión.^
Unidad
¿Qué
se requiere para que la Iglesia de Jesucristo posea la unidad?
Se
requiere que todos los fieles: 1° profesen una sola y misma
fe; 2° observen una sola y misma ley, y participen de los
mismos sacramentos; 3° estén sometidos a una sola y misma
autoridad suprema, que tiene por misión conservar a la
Iglesia una e invariable en cuanto la constituye
esencialmente. “Un solo Señor," una sola fe, un
solo bautismo (Efes.,
IV, 5).
¿Posee
la Iglesia romana la unidad?
Sí,
porque: 1° todos sus hijos profesan el mismo Credo; 2°
todos reconocen los mismos mandamientos de Dios y de la
Iglesia, y reciben la vida de los mismos sacramentos; 3°
todos obedecen a la misma autoridad suprema, que es el Papa.
¿Ha
sido siempre la Iglesia romana invariable en su doctrina? La
Iglesia romana no ha variado nunca en su doctrina; profesa
hoy día la misma que ha profesado en todos los siglos
pasados: su fe es la de los Apóstoles.
¿Cómo
ha mantenido la Iglesia romana su unidad invariable?
Rechazando
sin contemplación alguna de su seno a todos los enemigos
obstinados de su unidad, herejes y cismáticos. “Al que
no escuche a la Iglesia, tenlo por gentil y publicano” (Mat.,
XVIII, 17)
-
“Huye del hereje” (Tito
III, 10).
¿Cuál
es el principio fundamental de la Iglesia para mantenerse
invariable
en la fe? Que
no se debe innovar nada, y que se ha de tener como de fe lo
que en la Iglesia se ha creído en todas partes, siempre y
por todos.
¿No
ha introducido la Iglesia algunas veces dogmas nuevos, por
ejemplo, el de la Inmaculada Concepción y el de la
Infalibilidad Pontificia?
Estos
dogmas no son nuevos: se hallan en la Sagrada Escritura y en
la Tradición, y la Iglesia no ha hecho más que declararlos
y proclamarlos en el momento oportuno.
Entonces,
¿cómo se explica la diversidad de opiniones que en algunos
puntos hay entre los teólogos católicos?
Teniendo
en cuenta que esas opiniones no tienen por objeto la
sustancia de la fe, los dogmas revelados y definidos, sino
solamente algunos puntos sobre los cuales la Iglesia no ha
dado su fallo.
“La Iglesia quiere en las cosas necesarias a unidad; en
las dudosas, deja la libertad, y en todas, recomienda la
caridad” (SAN
AGUSTÍN). ^
Santidad
¿Qué
se requiere para que la Iglesia sea santa?
Se
requiere: 1° que no reconozca otro fundador que al mismo.
Jesucristo,
el Santo de los santos; 2° que en su doctrina, en sus
sacramentos y en sus leyes, proponga a los hombres los medios
más perfectos de santificación; 3° que haga realmente
virtuosos a los que guardan sus mandamientos, y santos eminentes
a los que siguen sus consejos; 4° que por las obras
extraordinarias de celo y caridad, y por los milagros que se
hagan en su seno, manifieste que Dios está con ella. “Jesucristo
amó a su Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para
santificarla..., para presentársela a sí mismo Iglesia
gloriosa, que no tenga mancha ni arruga, ni cosa semejante,
sino que sea santa y sin mancilla” (Efs.,
V, 20-27).
¿Es
la Iglesia
romana Santa en su fundador?
Sí,
porque no admite por fundador sino al Santo de los santos,
al hijo de Dios hecho hombre, mientras que otras sectas
disidentes se refieren por su origen, y muchas por su
nombre, a hombres posteriores a Jesucristo, como Focio,
Miguel Cerulario, Lutero, Calvino, Enrique VIII, cuyo carácter
y conducta no son nada recomendables.
¿Es
la Iglesia romana santa
en su doctrina?
Sí,
porque en sus dogmas, en sus preceptos morales y en su culto
y disciplina todo es propio para apartar del mal y hacer
practicar las más subidas virtudes.
¿Cuáles
son los efectos de esta doctrina?
Todos
los que han observado sus mandamientos han sido buenos y
virtuosos, y los que han seguido sus consejos han brillado
con el resplandor de una eminente santidad.
¿Se
ha manifestado por obras extraordinarias la santidad de la
Iglesia romana? Sí:
1° por la maravillosa conversión de los paganos de los
primeros siglos, de los bárbaros de la edad media, y de
muchos otros pueblos infieles; 2° por loa innumerables
milagros que, desde los Apóstoles hasta el día de hoy, se
han obrado en su seno.
¿Qué
ha hecho la Iglesia para implantar en el mundo la verdadera
civilización? Ha
regenerado la familia y la sociedad.
¿Cómo
ha regenerado la familia?
Aboliendo
la poligamia y el divorcio, y haciendo a la mujer la compañera
del hombre y la reina del hogar, y al niño una cosa
sagrada.
¿Cómo
ha regenerado la sociedad?
Suprimiendo
progresivamente la esclavitud, imponiendo a los soberanos la
obligación de gobernar paternalmente a sus pueblos, y a los
pueblos la obligación de obedecer fielmente a los
soberanos, como a depositarios de la autoridad de Dios.
¿Ha
contribuido la Iglesia constantemente al progreso de la
humanidad? Sí:
1° Al progreso material, rehabilitando el trabajo
manual, exclusivamente reservado en la antigüedad a los
esclavos, y difundiendo los verdaderos principios de la
economía política. 2° Al progreso intelectual, por
la fundación de universidades y escuelas de primeras
letras, y por la protección dispensada a los sabios. 3° Al
progreso artístico, por tantas obras maestras de
arquitectura, escultura, pintura, música y poesía, creadas
por los artistas católicos.
¿Qué
ha hecho la Iglesia por los pobres?
Ha
inspirado el respeto y la caridad que les son debidos, como
también la fundación de los innumerables establecimientos
donde hallan refugio los niños abandonados, los huérfanos,
los enfermos y los ancianos, establecimientos que el
paganismo no conoció jamás. ^
Catolicidad
¿Qué
se requiere para que la Iglesia sea católica?
Se requiere: 1° que se halle extendida simultáneamente y
siempre por la mayor parte de los países conocidos; 2º que
exceda por su difusión a las sectas heréticas y cismáticas;
3° que tenga una fuerza expansiva universal. Pues en la
Iglesia y por la Iglesia debe Jesucristo “bendecir a
todas las naciones de la tierra (Gen.,
XXII, 18) recibir en
herencia todas las naciones de la tierra (Salmo
II, 8), y dominar de
un mar a otro (Salmo
LXXI, 8); en ella y
por ella, desde la salida a la puesta del Sol el nombre del
Señor será grande entre las gentes, y en todo lugar se
sacrificará y se ofrecerá a su nombre una oblación
pura” (Malaq.,
I, 11). “La Iglesia
es la montaña alta que ha de henchir toda la tierra, el
reino celestial suscitado por Dios, que subsistirá
eternamente (Dan., II,
35, 44). “La Iglesia
es la encargada de predicar el Evangelio por todo el mundo (Mat.,
XXIV, 14) y
la que ha de servir de testigo a Jesucristo hasta las
extremidades de
la tierra” (Hech.,
I, 8).
¿Posee
la Iglesia romana la catolicidad?
Tan
esencial le es este carácter que de él ha tomado su nombre.
“Se
la llama católica, decía San Cirilo, porque ella sola
tiene el privilegio de ser conocida en todo el universo, y
de tener súbditos en todas las partes del mundo”. En
sus principios la Iglesia no podía hallarse extendida por
la mayor parte de los países conocidos; pero ya poseía
este principio de difusión que está en ella radical y
fundamentalmente, como el árbol en la simiente.
Desde que fue establecida por los Apóstoles en el mundo
entero, no ha cesado de hacer oír su voz y de aventajar en
número a todas las sectas disidentes, aun tomadas
colectivamente. “Es
semejante, dice Jesucristo, a un grano de mostaza..., la más
pequeña de todas las semillas..., y que llega a ser más
grande que todas las plantas” (Marc.,
IV, 31, 32).^
Apostolicidad
¿Qué
se requiere para que la Iglesia sea apostólica?
Se
requiere: 1° que no cese de enseñar la doctrina de los Apóstoles;
2° que la misión de los pastores que la enseñen y
gobiernen proceda siempre y sin interrupción de los Apóstoles,
con el consentimiento del sucesor de Pedro, centro y cabeza
de la
Iglesia. "Como
mi Padre me envió, así os envío también a vosotros (Juan
XX, 21) -
“Quien
no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que
sube por otra parte, el tal es un ladrón y salteador” (Juan
X, 1).
¿Posee
la Iglesia romana la apostolicidad?
Sí,
pues, 1° nunca ha enseñado otra doctrina que la de los Apóstoles;
2° su misión proviene de Jesucristo por los Apóstoles,
pues los doscientos sesenta y dos Papas que han ocupado la
sede de Roma, son sucesores del Apóstol San Pedro, y todas
las demás sedes episcopales han sido fundadas o por los Apóstoles
en unión con San Pedro, o por los Papas herederos de Pedro. ^
Divinidad
de la Iglesia romana
¿Es
divina la Iglesia romana?
Sí, porque sus caracteres, su propagación y su admirable estabilidad,
son
milagros que atestiguan que es una creación de Dios en el
orden sobrenatural.
¿Por
qué los caracteres de la Iglesia son milagros?
Porque
es imposible explicarlos naturalmente. Fuera de la Iglesia
romana, en ninguna parte se halla una sociedad religiosa que
lleve ya cerca de veinte siglos de existencia, subsista una
e invariable en su enseñanza, fecunda en héroes de
santidad y en prodigios extraordinarios, y se extienda a
todos los lugares, gobernada por una dinastía incomparable
de pontífices que, juntamente con la autoridad doctrinal,
perpetúan la autoridad de que emana todo poder religioso.
¿Por
qué la propagación de la Iglesia es un milagro?
Porque
es imposible explicar que sin el socorro de la omnipotencia
divina, unos cuantos hombres sin fortuna, sin elocuencia,
sin instrucción alguna casi todos, que predicaban unos
dogmas incomprensibles, una moral austera, y la adoración y
el amor a un crucificado, y tenían en contra suya a todos
los poderes humanos, hayan podido fundar un reino espiritual
que hoy en día cuenta con casi trescientos millones de súbditos.
¿Por
qué es un milagro la estabilidad de la Iglesia?
Porque es
imposible explicar que sin intervención constante de
Dios, la Iglesia, perseguida sin cesar, y sin más armas que
la palabra,
haya triunfado siempre de sus enemigos y quede en pie,
cuando en derredor suyo todo pasa y se derrumba.
“La Iglesia
lleva señales visibles de su origen celestial. Su admirable
propagación,
su eminente santidad, su inagotable fecundidad para el bien,
su unidad católica y su inmutable estabilidad, son un
poderoso y perpetuo
argumento de credibilidad, testimonio irrefutable de su misión
divina” (Conc.
Del Vaticano I. Const. Dei Filius cap. III).^
Falta
de estos caracteres en las Iglesias disidente
El protestantismo
¿Posee
el protestantismo la unidad?
No: el libre examen debía ocasionar y ha ocasionado
realmente, entre los protestantes, divisiones e innumerables
variaciones en la doctrina. Se hallan divididos en multitud
de sectas que no tienen vínculo alguno entre sí, a no ser
el odio a la Iglesia católica.
¿Posee
el protestantismo la santidad?
El protestantismo no posee la santidad ni en sus
fundadores ni en su doctrina ni en sus resultados. l° En
sus fundadores. Lutero, Calvino, Zuinglio, etc. se han
distinguido por toda clase de vicios. 2º
En su doctrina. Ha rechazado los más poderosos medios de
santificación: la abstinencia; el ayuno, las
mortificaciones, los votos religiosos, el culto de la Santísima Virgen y de los santos, la confesión, la
comunión, etc. 3° En sus resultados. En el protestantismo,
la acción del Espíritu
Santo no se ha manifestado nunca por las virtudes heroicas
que hacen santos a los que las practican, ni por un celo
puro, constante e invencible en propagar la fe, ni por medio
de milagros. El protestantismo no sólo no ha hecho nada por
la civilización, sino que la ha estorbado. En el siglo XVI,
cubrió a Europa de sangre y de ruinas; y desde hace dos
siglos, es el auxiliar de las sectas masónicas, que son las
causantes de una multitud de desórdenes y revoluciones.
¿Posee
el protestantismo la catolicidad?
No,
porque el protestantismo, desde que apareció en el siglo
XVI, no ha sido nunca una religión una invariable,
extendida por doquiera. Cada secta principal se halla casi
exclusivamente circunscrita a un lugar determinado: los
luteranos en Alemania, los calvinistas en Ginebra y Francia,
los anglicanos en Inglaterra, los presbiterianos en Escocia,
los mormones en América, etc. El protestantismo es
radicalmente impotente para formar una sociedad universal,
cuyos miembros estén todos unidos entre sí.
¿Posee
el protestantismo la apostolicidad?
No,
porque, 1º ha abandonado desde el principio gran parte de
la doctrina de los Apóstoles; 2º tiene un origen puramente
humano y no apostólico: sus ministros no tienen ninguna
misión legítima, y no pueden decir que son enviados por
los Apóstoles y sus sucesores para enseñar y bautizar a
las gentes.^
La
Iglesia griega
¿Posee
la Iglesia griega la unidad? No,
porque en realidad no forma una sola Ig1esia. El cisma
griego está dividido en Iglesias independientes, sin vínculo
entre sí, sin autoridad suprema para juzgar en última
instancia sobre las materias de doctrina o disciplina.
¿Posee
la Iglesia griega la santidad?
La
Iglesia griega no posee la santidad ni en sus fundadores ni
en sus resultados. 1° En sus fundadores. Focio y
Miguel Cerulario no se separaron de la Iglesia romana sino
para satisfacer su ambición y su insaciable deseo de
dominar. 2º En sus resultados. La tierra en que florecieron
San Cirilo, San Juan Crisóstomo, San Gregorio Nacianceno y
San Basilio, se ha vuelto estéril en santos y en obras
grandes, y los milagros no manifiestan ya en ella la
asistencia divina. El clero, mal preparado a sus funciones,
vive en un estado de abyección y envilecimiento que le
quita por parte del pueblo toda la consideración e influencia
de que tendría necesidad para informarlo en la práctica del
Evangelio.
¿Posee
la Iglesia griega la catolicidad?
No,
porque se halla reducida a una parte del Oriente, principalmente
Grecia, Rusia y Turquía.
¿Posee
la Iglesia griega la apostolicidad?
No,
porque, 1º ha abandonado la doctrina de los Apóstoles
sobre la procesión del Espíritu Santo y sobre la supremacía
de los sucesores de San Pedro; 2° desde que ha cesado de
estar en comunión con el sucesor de Pedro, sus pastores han
perdido toda, misión y toda jurisdicción, y han cesado de
ser los legítimos herederos de los Apóstoles. ^
Respuesta
a algunas objeciones contra la Iglesia romana
Ciertos
escándalos y desórdenes mencionados por la historia, ¿no
aminoran la santidad de la Iglesia católica? No:
1° Porque en la Iglesia romana, el mal no proviene de su
doctrina, como sucede en las sectas heréticas, sino
solamente del abuso de la libertad y de la infidelidad a la
gracia. 2° Porque la Iglesia es la primera en condenar y
reprimir en cuanto puede, los vicios que se introducen entre
sus miembros. 3° Porque la protección incesante de Dios a
su Iglesia, aun en medio
de los escándalos y desórdenes, prueba que la Iglesia
nunca ha perdido el carácter de santidad que le imprimió
Jesucristo; pues junto con los abusos, desórdenes y
profanaciones, que por cierto se exageran considerablemente,
existe el bien, que no se tiene en cuenta y que siempre ha
superado al mal. “Tu ojo malévolo no ve más que la
paja en nuestra casa; si quieres ser de los nuestros, pronto
verás también el trigo” (S.
AGUSTÍN).
¿No
ha habido papas escandalosos?
Tres
o cuatro, que habiendo vivido en épocas calamitosas, son un
borrón en la historia del Papado; pero ha de tenerse muy en
cuenta que ninguno de esos Papas han enseñado ni instituido
cosa alguna atentatoria a la santidad de la Iglesia.
¿No
se acusa a la Iglesia romana de intolerante?
Si por intolerancia se entiende la proscripción del error,
la Iglesia es intolerante, y debe serlo: sino, no sería la
Iglesia del que dijo a Pilatos:
“Yo he nacido y venido al mundo para dar
testimonio de la verdad” (Juan
XVIII, 37). Mas si
por intolerancia se entiende la falta de mansedumbre y
caridad con los que están sumidos en el error, la Iglesia
nunca ha sido intolerante: ha sido perseguida y ha sufrido
con paciencia la persecución; pero ella no ha perseguido
nunca a nadie. “Matad
el error; pero amad a los extraviados” (S.
AGUSTÍN).
¿Pues
no se aducen algunos hechos que podrían probar la
intolerancia de la Iglesia aun con las personas?
Los
enemigos de la Iglesia alegan principalmente contra ella la
Inquisición, la guerra de los Albigenses, las guerras
religiosas del siglo XVI y la noche de San Bartolomé; pero
la historia imparcial ha dado buena cuenta hace ya mucho
tiempo de esas acusaciones. 1 ° La Inquisición. Todo
pueblo católico, para mantenerse en la verdad y conservar
la unidad nacional, puede y debe castigar rigurosamente a
los turbulentos que pretendan introducir el cisma o la herejía.
Esto es lo que precisamente ocurría en la edad media. Mas
para entender en el crimen de herejía, para juzgar a los
herejes y, en caso de pertinacia, entregarlos a la autoridad
secular, se requería un tribunal compuesto de teólogos.
Eso era la Inquisición. Los horrores que se le imputan, son
pura invención totalmente contraria a la verdad. En los
pueblos que la adoptaron, cumplió su misión, con más
equidad e indulgencia que pudiera haberlo hecho cualquier
tribunal civil. La Inquisición romana en particular fue
modelo de suavidad. La Inquisición española dependía del
poder real, y sería injusto hacer a la Iglesia responsable
de todos sus actos. Además, ha sido muy calumniada. Por
otra parte, dispensó a España el inapreciable servicio de
salvar su nacionalidad, amenazada por los Judíos y los Moros,
y de preservarla de las sangrientas guerras que, durante el
siglo XVI, devastaron todo el resto de Europa. 2° Los Albigenses.
Los Albigenses cometían toda suerte de atropellos y
crueldades contra los católicos, en los estados del conde
de Tolosa. La cruzada ordenada contra ellos por Inocencio
III, después de agotados todos los medios pacíficos, no
fue más que un acto de legítima defensa de la sociedad
cristiana. Si los cruzados no siguieron en toda ocasión las
recomendaciones de clemencia y moderación de Inocencio nI,
no se ha de culpar por ello al Sumo Pontífice. 3° Las guerras
de religión en el siglo X VI. Estas guerras fueron
suscitadas por los protestantes que cubrieron a Europa de
ruinas y de sangre. Si los gobiernos católicos los hubieran
vencido desde el principio, el mundo moderno se habría
librado de muchos males.
4° La noche
de San Bartolomé. El proyecto de los hugonotes, dueños
de París, era secuestrar a Carlos IX e implantar en Francia
un Estado calvinista. Carlos IX frustró su conspiración,
ordenando su matanza. Pero él clero francés; lejos de
coadyuvar a tan odioso medió de defensa, intervino en
muchos sitios para salvada vida de los hugonotes.
¿Acaso
no fue un abuso de su poder, el que en la Edad Media, los Papas
depusieran a los reyes?
Los
Papas, como custodios de la fe y la moral, tienen el derecho
de intervenir en los asuntos políticos. Además, durante la
Edad media, al ejercer este derecho, obraban según el deseo
de los pueblos, y salvaron a Europa del despotismo y la
barbarie.
¿No
se manifestó la Iglesia hostil a la ciencia condenando a
Galileo? La
Iglesia no ha cesado nunca, desde su origen, de favorecer
las ciencias, las letras y las artes, y de honrar y
recompensar a sabios, poetas y artistas: la instrucción
popular es
obra suya: ella
fundó las universidades de la Edad media, o las enriqueció
de privilegios. Por tanto, si el Santo Oficio condenó
a Galileo, no fue a causa de su ciencia. Si el ilustre sabio
no se hubiera salido del terreno de la pura ciencia, le
hubieran dejado tan tranquilo como al cardenal Nicolás de
Cusa y al canónigo Copérnico, que antes que él, enseñaron
la rotación de la tierra. Mas Galileo, para defenderse
mejor de los sabios contemporáneos suyos, que se apoyaban
en la Sagrada Escritura, sostuvo que las afirmaciones de los
Libros Santos tomadas en su sentido natural o propio, podían
ser falsas, y lo eran realmente. Era aquella, precisamente
la época en que el libre examen protestante transformaba a
su sabor el sentido literal de la Biblia en sentido
figurado, para mutilar la doctrina cristiana.
¿No
fue Galileo puesto en el tormento y tratado como un
criminal? Cuanto
se ha dicho acerca de los malos tratamientos sufridos por
Galileo, es pura fábula; pues se le trató con mucha
consideración. Antes de su condenación había sido
pensionado por el Papa Urbano VIII, y siempre tuvo muchos
amigos entre los cardenales y los sabios religiosos de su época.
Y
el Syllabus, ¿no es una prueba de que la Iglesia es
enemiga irreconciliable de la libertad, el progreso y la
civilización? La
libertad que la Iglesia condena en el Syllabus es
el pretendido derecho de no obedecer a nadie y de no
depender sino da sí mismo. El progreso que proscribe
la Iglesia, es la tendencia a la soberanía individual por
la destrucción de toda autoridad divina y humana. La civilización
por la Iglesia rechazada, es el triunfo de la rebelión
de la razón contra Dios, y de los sentidos contra la razón:
el imperio de la apostasía y del desenfreno. La Iglesia
declara que la libertad “debe moverse en la esfera de
la verdad y del bien” (S.S.
León XIII Encíclica Inmortale Dei);
que la libertad de pensar mal y de obrar mal es una libertad
de perdición; que no hay progreso y civilización sin
obediencia a la autoridad de Dios y a todo poder que emana
de Dios.
Pero
con no hablar más que del cielo y la bienaventuranza
eterna, ¿no mueve la Iglesia a las sociedades a despreciar
y descuidar la prosperidad material?
La
misión de la Iglesia, su fin propio y especial, es conducirnos
a todos a la eterna bienaventuranza. Por consiguiente, debe
recordar incesantemente a los hombres, demasiado inclinado a
olvidar su último fin, esta verdad:
“Buscad, pues, primeramente el reino de Dios y
su justicia” (Mat.,
VI, 33).
¿Acaso
esta predicación no es un obstáculo para la prosperidad
material?
Ni mucho menos. Buscando ante todas las cosas el reino de
Dios y su
justicia, hallamos la prosperidad por añadidura; porque
un pueblo es tanto más rico, cuanto más laborioso y económico
es, y la riqueza está tanto mejor repartida, cuanto más
justicia y caridad hay entre los hombres. Pues bien, el
trabajo y la economía, la justicia y la caridad son
virtudes que la Iglesia no cesa de recomendar (Encíclica
de S.S. León XIII sobre la Condición de los Obreros).
Por eso, las naciones en que ha reinado verdaderamente
la fe católica, han sido siempre las más prospe (Encíclica
de S.S. León XIII sobre la Condición de los Obreros).
Por eso, las naciones en que ha reinado verdaderamente
la fe católica, han sido siempre las más prosperidad.
Si
así es, ¿por qué las naciones en que domina el
catolicismo son a veces menos prósperas que algunas
naciones protestantes y cismáticas?
La
Iglesia romana había civilizado al mundo antes de la
aparición del cisma griego y del protestantismo. Después
de su aparición, los pueblos católicos no han dejado de
gozar de gran prosperidad, sobre todo en las épocas en que
la religión ha estado floreciente en ellos. Luego la
decadencia o inferioridad de algunos de ellos no se ha de
atribuir al catolicismo, sino a otras causas.
¿Cuáles
pudieran ser estas causas?
La principal
es el espíritu revolucionario, caracterizado por el
desprecio de la autoridad: desprecio de la autoridad divina,
desprecio de la autoridad política, desprecio de la
autoridad paterna. Las
naciones en que domina la herejía o el cisma, Inglaterra,
Holanda, Alemania, América del Norte, Rusia, han conservado
del catolicismo, en sus instituciones y costumbres, el
descanso dominical, la oración pública, el respeto del
Santo Nombre de Dios, el respeto de la autoridad, lo que las
hace estables y prósperas. En este sentido son católicas,
al paso que los gobiernos de casi todos los países católicos
son protestantes o
masones.
¿Por
qué condena la Iglesia la sociedad de los masones, fundada,
según ellos dicen, para la felicidad de los pueblos?
Porque
con el hipócrita disfraz de la filantropía, esta secta
tenebrosa es la reunión de todas las impiedades, crímenes
e infamias de las sectas anteriores (Gregorio
XVI); porque es la
sinagoga de Satanás (Pío
IX); porque su
designio es reemplazar el cristianismo por
el
naturalismo, la moral católica por la mal llamada moral
independiente,
el progreso del espíritu por el progreso de la materia, la
escuela, la ciencia y las artes cristianas por un realismo abyecto
(S.S. León XIII
carta al pueblo italiano obre la masonería);
porque los sectarios de la masonería son aquellos hombres
perversos contra los que los Apóstoles avisaban a los
fieles que se previnieran.
(S.S. León XIII
carta al pueblo italiano obre la masonería);
porque los sectarios de la masonería son aquellos hombres
perversos contra los que los Apóstoles avisaban a los
fieles que se previnieran.
La
perpetua hostilidad de que ha sido objeto la Iglesia, ¿no
es una prueba de que su enseñanza repugna a la razón?
No,
porque si su enseñanza y sus leyes no satisficiesen las
necesidades y las aspiraciones de nuestra naturaleza, la
Iglesia no habría hallado siempre y en todas partes, en lo
más sano de la humanidad, el amor ardiente y generoso de
que ha sido objeto.
Entonces,
¿por qué se odia y persigue tan encarnizada mente a la
Iglesia? La
Iglesia no es odiada y perseguida sino porque condena el
orgullo, las pasiones sensuales y todas las injusticias. La
Iglesia no es odiada y perseguida sino porque es la
verdadera Iglesia de Jesucristo, que habiéndola hecho a su
imagen y semejanza, es odiado y perseguido en ella, como lo
fue durante su vida terrena. “Si me han perseguido a mí,
también os han de perseguir a vosotros” (Juan
XV, 20). ^
Constitución
de la Iglesia
¿Qué
hay que considerar en la constitución de la Iglesia?
Como
la Iglesia es una sociedad, hay que considerar en ella: 1º
el cuerpo social; 2° el principio de vida que anima al
cuerpo, es decir, la autoridad.
El
cuerpo social en la Iglesia
Los pastores de la Iglesia
¿Cuál
es el pastor supremo de la Iglesia?
Nuestro
Santísimo Padre, el Papa.
¿Quién
es el Papa? El
vicario de Jesucristo, sucesor de San Pedro, la
cabeza visible de la Iglesia.
¿Cuál
es la cabeza invisible de la Iglesia?
La
cabeza invisible de la Iglesia es Nuestro Señor Jesucristo,
que está incesantemente en ella para dirigirla y asistirla.
“El Padre le ha constituido cabeza de toda la
Iglesia” (Ef.,
I, 2).
¿Necesita
también la iglesia una cabeza visible?
Sí,
porque es una sociedad visible.
¿Qué
se entiende diciendo que el Papa es el Vicario de
Jesucristo? Que
es su lugarteniente y lo representa en la tierra.
¿Qué
se entiende diciendo que es el sucesor de la San Pedro?
Que
ha heredado la autoridad de San Pedro, cabeza de los Apóstoles,
y jerarca supremo
de la Iglesia
universal.
¿Por
qué es el Papa el sucesor de San Pedro?
Porque
es el obispo de la Iglesia de Roma. San Pedro fue el
fundador y el primer obispo de la Iglesia de Roma; y en la
ciudad de Roma estableció la sede del gobierno de la
Iglesia universal. Por eso, los obispos de Roma, son los
sucesores legítimos de San Pedro, y los herederos de toda
su autoridad.
¿Qué
otros nombres se dan al Papá?
Llámase
también Padre Santo, porque es el padre común de los
pastores y de los fieles; Sumo Pontífice, porque es
el Príncipe de los pontífices, el obispo de los obispos; Patriarca
ecuménico, o universal, porque su poder es mayor que el
de todos los demás.
¿De
quién recibe el Papa su poder espiritual? Recíbelo
inmediatamente de Jesucristo.
¿Quiénes
son los cooperadores del Papa en el gobierno de la Iglesia?
Principalmente
los cardenales, cuya corporación recibe el nombre de Sacro
Colegio.
¿Cuál
es la importancia de la dignidad cardenalicia?
1º
Es la más elevada en la Iglesia, después de la del Sumo
Pontífice. 2° Los cardenales son los consejeros del Papa.
3º Están encargados de las diversas congregaciones romanas
que, a las órdenes del Papa, se reparten los asuntos del
gobierno de la Iglesia. 4° A la muerte del Papa despachan
los negocios urgentes que se refieren al gobierno de la
Iglesia, y administran el dominio de San Pedro. 5° A ellos
solos pertenece en la actualidad el derecho de elegir al
nuevo Papa. 6° Entre ellos se le elige ordinariamente.
¿Quiénes
son después del Papa los pastores legítimos de la Iglesia?
Los obispos canónicamente instituidos.
¿Quiénes
son los obispos? Los
obispos son los sucesores de los Apóstoles, encargados por
el Espíritu Santo del gobierno espiritual de las diócesis,
bajo la autoridad del Papa.
¿Por
qué son los obispos los sucesores de los Apóstoles?
Porque
la misión de enseñar a todas las gentes hasta la consumación
de los siglos, que recibieron los Apóstoles, debía
transmitirse a hombres revestidos del mismo carácter y de
la misma autoridad.
¿Qué
se entiende por obispos canónicamente instituidos?
Aquellos
a quienes el Sumo Pontífice ha encomendado el gobierno de
una diócesis.
¿Luego
de solo el Papa reciben los obispos el poder de gobernar sus
diócesis? Sí:
a solo él Papa, y sólo él tiene derecho de deponerlos de
sus sedes. Los gobiernos a quienes la Santa Sede ha
concedido el privilegio de proponer los individuos para el
episcopado no hacen más que presentarlos al Papa a fin de
que él los elija; pero no les confieren ninguna jurisdicción
espiritual ni les pueden quitar sus poderes.
¿Son
todos los obispos iguales entre sí?
Todos,
son iguales en cuanto al carácter, pues todos poseen la
plenitud del sacerdocio; pero ciertas sedes episcopales
llevan anejos títulos que o son meramente honoríficos, o
dan derecho a jurisdicción más extensa.
¿Cuáles
son esos títulos? Los
de arzobispo o metropolitano, primado y patriarca.
¿Qué
obispos se llaman arzobispos o metropolitanos?
Los
obispos que están al frente no sólo de una diócesis, sino
de toda una
provincia eclesiástica, cuyos obispos se llaman sufragáneos
del
arzobispo.
¿Cuáles
son los principales derechos de los arzobispos?
Los
siguientes: 1° convocar y presidir los concilios de su
provincia eclesiástica; 2° juzgar en ella las causas en
apelación; 3° hacer la visita pastoral en las diócesis
sufragáneas, cuando concurran algunas circunstancias que señala
el derecho; 4° llevar el palio en las diócesis de
que son metropolitanos.
¿Qué
se entiende por primados?
Los
obispos cuya autoridad se extiende a todos los arzobispos y
obispos de un reino o comarca determinada.
¿Qué
se entiende por patriarcas?
Los
obispos cuya jurisdicción, superior a la de los arzobispos
y primados, se extiende a todo un pueblo o a una región muy
extensa.
¿Ejercen
jurisdicción todos los patriarcas y primados?
Hoy
día no suelen tener más que cierta primacía de honor, y
en cuanto patriarcas o primados, no tienen jurisdicción
propiamente dicha. Así, el primado de España, que es el
arzobispo de Toledo, no tiene jurisdicción alguna sobre las
demás diócesis del Reino.
¿Qué
se entiende por obispos
titulares? Aquellos
obispos a quienes el Papa da el título de Iglesias antes
florecientes, que se hallan en países que han vuelto a caer
en la infidelidad.
¿Qué
se entiende por vicarios apostólicos?
Los
obispos titulares que, en virtud de la misión que reciben
del Papa, gobiernan a cristianos en países infieles.
¿Qué
se entiende por legados?
Los
prelados enviados por el Papa para representarlo y ejercer
en su lugar la jurisdicción, donde él no puede ir en
persona.
¿Qué
se entiende por prefectos apostólicos?
Los
prelados misioneros de países infieles que puede conferir
las órdenes menores, administrar el sacramento de la
confirmación, y ejercer cierta jurisdicción eclesiástica.
¿Qué
se entiende por abades?
Los
superiores de los monasterios erigidos en abadías. Pueden
conferir las órdenes menores a sus súbditos, oficiar de
pontifical, etc,.
¿Cuáles
son los auxiliares de los obispos en el gobierno de las diócesis?
El
cabildo catedral, el provisor y el secretario de cámara,
según los casos.
¿Qué
se entiende por canónigos?
Los
sacerdotes que componen el cabildo catedral. Son los
consejeros del obispo, para ciertos asuntos, y tienen
oficialmente encomendada la divina salmodia.
¿Cuáles
son los Principales derechos de los cabildos catedrales?
Los
siguientes: 1º asistir al obispo cuando oficia de
pontifical; 2º seguirle inmediatamente en dignidad en los
actos públicos; 3º cuando la sede queda vacante por muerte
del obispo, ejercer la jurisdicción ordinaria, con obligación
de nombrar, en el plazo de ocho días, el vicario
capitular que ha de administrar la diócesis hasta que
el sucesor haya tomado posesión.
¿Cuáles
son los pastores de segundo orden?
Los
curas o párrocos, a quienes, bajo la
autoridad de los obispos, está encomendado el gobierno de
las parroquias.
¿Por
qué se llaman los curas cooperadores de los obispos?
Porque,
como ellos, son ministros de la salvación de las almas.
¿De
quién reciben inmediatamente los curas sus poderes?
Recíbenlos
inmediatamente de los obispos.
¿Pueden
los curas tener auxiliares? Cuando
la parroquia es muy extensa, los curas tienen por auxiliares
a otros sacerdotes, llamados coadjutores.
¿Son
los curas los únicos cooperadores de los obispos?
No:
todos los sacerdotes encargados de algún ministerio
relacionado con la salvación de las almas, como los capellanes,
son también cooperadores de los obispos. ^
Poder
de jurisdicción
¿Basta
ser obispo o sacerdote para ser legítimo pastor?
No:
además se requiere haber recibido del Papa el cargo de la
diócesis, o del obispo, el de la parroquia. En otros términos,
además del poder de orden, se necesita el poder
de jurisdicción.
¿Qué
es el poder de orden? El
poder de orden es el que se confiere al obispo por la
consagración episcopal, al sacerdote por la ordenación, y
así en las órdenes
inferiores.
¿Qué
es el poder de jurisdicción?
La
potestad pública de regir o gobernar a los fieles en orden
a la
bienaventuranza eterna.
¿Qué
determina el poder de jurisdicción?
Determina
con toda precisión el territorio, las cosas y las personas
sobre que los obispos y los sacerdotes han de ejercer su
ministerio.
¿De
quién reciben los sacerdotes el poder de jurisdicción?
Del obispo de la diócesis.
¿Y
los obispos? Del Papa.
¿Y
el Papa? De
Jesucristo, Hijo de Dios, hecho Hombre.
¿Qué
sería el obispo que no hubiese recibido del Papa poderes
espirituales?
Sería un
obispo intruso o cismático.
¿Y
el cura que no hubiese recibido los poderes del obispo legítimo?
Un
cura intruso o cismático.
¿Se
han dado alguna vez intrusiones de este género?
Sí:
particularmente en Francia, cuando los obispos y sacerdotes,
que durante la Revolución prestaron juramento a la constitución
civil del clero, ejercieron su ministerio contra la
prohibición del Papa.
¿Se
pueden recibir los sacramentos administrados por un pastor
intruso? No:
excepto la absolución, cuando, en caso de enfermedad
mortal, no se tiene a mano un ministro digno, y se puede
hacer sin escándalo. ^
Los
fieles
¿Cómo
se llaman los cristianos que no son pastores en la Iglesia?
Llámanse
fieles
legos o
simplemente fieles.
¿Participan
los fieles de la autoridad eclesiástica?
No
tienen parte alguna en ella; pero pueden serle muy útiles,
particularmente cuando por su talento se hallan en disposición
de defender a la Religión y a la Iglesia de las
impugnaciones de sus enemigos.
¿Qué
les recomienda la Iglesia en este caso?
Que
obren siempre con reserva y prudencia, que pidan consejo a
los obispos, y que nunca se aparten de las normas que les
tracen. ^
La
autoridad en la Iglesia
¿Qué
autoridad ha dado Jesucristo a su Iglesia?
Le
ha dado la triple autoridad doctrinal, sacerdotal y pastoral;
pues siendo doctor, pontífice y rey, ha encomendado a
los pastores de su Iglesia que adoctrinen a los fieles, los
santifiquen por la administración de los sacramentos, y los
guíen por el camino de la salvación. Por eso, todos han de
estar perfectamente unidos y sometidos a la Iglesia, si
quieren participar de su vida, y lograr su salvación. “No
puede tener a Dios por padre, quien no tiene a la Iglesia
por madre” (S.
CIPRIANO).
¿A
quién pertenece la autoridad en la Iglesia?
Pertenece
al Pontífice Romano principal y absolutamente, ya los
obispos, secundaria y dependientemente del Pontífice
Romano; pues sólo a. ellos dijo Jesucristo, en la persona
de Pedro y de los Apóstoles: “Instruid a todas las
gentes,... enseñándoles a observar todo lo que os he
mandado” (Mat.,
XXVIII, 19-30).
Y
los pastores de segundo
orden, ¿no tienen ninguna autoridad?
Participan
de la autoridad del obispo, en cuanto que de él reciben el
derecho de instruir y gobernar a las almas confiadas a su
solicitud; pero no son ni jueces de la fe, ni consejeros ni
asesores necesarios del obispo en la administración de la
diócesis. Por tanto, no pertenecen a la Iglesia docente
sino a la discente. ^
De
la autoridad del Pontífice Romano
Primado de San Pedro
¿Por
qué posee el Pontífice Romano la suprema autoridad la
Iglesia? Porque
siendo el sucesor de San Pedro, tiene en la Iglesia el
primado que Jesucristo confirió a San Pedro. “El
bienaventurado Pedro, príncipe y cabeza de los Apóstoles,...
sigue viviendo, gobernando y juzgando en sus sucesores, los
obispos de la Santa Sede romana por él establecida y
consagrada con su sangre” (Conc.
Vaticano
I, const. Pastor aeternus, Cap. II).
¿Es
de fe que Jesucristo confirió el primado de San Pedro?
Sí:
el concilio Vaticano declara anatema al que lo niegue. “Si
alguno dijere que el bienaventurado apóstol Pedro no fue
constituido, por Cristo Nuestro Señor, príncipe de los Apóstoles
y cabeza visible de toda la Iglesia militante, o que el
mismo Pedro no recibió directa e inmediatamente de Cristo
Nuestro Señor, más que un primado de honor, y no de
verdadera y propia jurisdicción, sea anatema” (Conc.
Vaticano
I, const. Pastor aeternus, Cap. I).
¿Qué
nos enseña el Evangelio acerca de esto?
Nos
enseña: 1° Que Jesucristo preparó esta primacía dando a
Simón, hijo de Jona, un nombre nuevo, el nombre de Cefas, o
Pedro (Juan I, 42),
nombre que es
prerrogativa de Cristo (Hech.,
IV, 11). 2°
Que le prometió la primacía cuando le dijo:
“Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia (Mat., XVI, 18). 3° Que le confirió la
primacía cuando después de la Resurrección, le dijo: “Apacienta mis corderos; apacienta mis ovejas” (Juan
XXI, 14, 17).
¿No
figura siempre San Pedro el primero en los Evangelios y
en los Hechos?
San
Pedro figura siempre el primero, aunque no tenía ni la
prioridad de edad, ni la prioridad de vocación, ni la
prioridad de ciencia. Él es el primero que se lee en la
lista de los Apóstoles (Mat.,
X, 2; Marc., III, 16; Luz., VI, 14);
el primero en
confesar la fe; el primero que vio al Salvador resucitado;
el primero que dio testimonio de Él delante de todo el
pueblo; el primero que confirmó la fe con un milagro; el
primero en convertir a los Judíos; el primero en recibir a
los Gentiles; el primero que habló en el concilio de
Jerusalén; el primero a quien se presentó Pablo antes de
comenzar su apostolado, para quedarse establecido para
siempre que por muy docto y muy santo que uno sea, aunque
fueses otros San Pablo, hay que someterse a Pedro.
¿Ha
creído siempre la Iglesia en la primacía de San Pedro? Sí:
los Santos Padres, testigos e interpretes de las creencias
primitivas, llaman a San Pedro el primer Pontífice de los
cristianos, el doctor de todo el universo, la cabeza, el príncipe
de los Apóstoles. ^
Perpetuidad
del primado de San Pedro en los Pontífices Romanos
¿El
de fe que los Pontífices Romanos son de derecho divino los
sucesores de San Pedro en el primado sobre toda la Iglesia?
Sí:
como lo ha definido el Concilio Vaticano I. “Si alguno
dijere que no por la institución de Jesucristo o de derecho
divino tiene el bienaventurado San Pedro sucesores perpetuos
en el primado sobre toda la Iglesia, o que el Pontífice
Romano no es el sucesor del bienaventurado Pedro en el mismo
primado, sea anatema” (Conc.
Vaticano
I, const. Pastor aeternus, Cap. II).
¿Por
que debía San Pedro tener sucesores perpetuos en el primado
sobre toda la Iglesia?
Porque
no para él, sino para toda la Iglesia, se había instituido
el primado. La Iglesia es un reino, y ha de tener rey; una
familia, y necesita un padre; una casa, y necesita un jefe;
una barca, y necesita un piloto; un cuerpo, y necesita una
cabeza; un edificio, y necesita un fundamento.
¿Ha
reconocido siempre la tradición católica en el Pontífice
Romano al sucesor de San Pedro?
Sí;
desde los tiempos apostólicos hasta nuestros días, el
obispo de
Roma ha sido reconocido como superior a los demás obispos,
cómo el centro y cabeza esencial de toda la Iglesia, por
ser el sucesor de San Pedro en la sede episcopal de Roma.
“Con esa Iglesia, dice San Ireneo, deben
necesariamente unirse y con formarse, a causa de su
principado superior, todas las Iglesias, es decir, todos
los fieles, doquiera se hallen” -
“Donde está Pedro, allí está la Iglesia”
dice San Ambrosio - Dice
San Agustín: “Roma ha hablado, la causa ha terminado”.
¿Han
ejercido desde el principio y durante todo el transcurso de
los siglos, los obispos de Roma, la supremacía de toda la
Iglesia? Sí: desde
los primeros siglos, aun durante las persecuciones, se ve a
San Clemente intervenir en Corinto, a San Víctor en Asia, y
a San Esteban en África. Cuando las persecuciones
terminaron, esa supremacía adquirió más esplendor: se le
consulta de todas partes; dan leyes y decretos que obligan
universalmente; convocan y presiden concilios; a ellos se
apela de las sentencias de los obispos y patriarcas; deponen
a los obispos indignos, restablecen en sus sedes a los
injustamente desposeídos, o les dan asilo en Roma; condenan
a los herejes, y fallan en último recurso acerca de las
materias eclesiásticas. El Papa está en todo, interviene
en todo, lo mira todo, y es mirado por todos. ^
Autoridad
doctrinal del Papa
¿En
qué consiste, en punto a doctrina, la primacía del Pontífice
romano? En
que es el principal doctor, custodio y defensor de la verdad
revelada.
¿Qué
se sigue de esto? Que
al Papa corresponde: 1º definir todo lo que Jesucristo ha
mandado creer, hacer y evitar para ir al cielo; 2º señalar
y, condenar todos los errores contrarios a la revelación.
¿Es
el Papa infalible en su enseñanza?
Sí:
el concilio Vaticano I declara anatema a quien se atreva a negar
esta verdad. “Es un dogma divinamente revelado que el
Pontífice Romano, cuando habla ex cátedra, es decir,
cuando desempeñando el cargo de Pontífice y Doctor de
todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad
apostólica, define que una doctrina tocante a la fe o las
costumbres ha de ser recibida por la Iglesia universal, goza
plenamente, por la asistencia divina que le fue prometida en
la persona del bienaventurado Pedro, de la infalibilidad de
que el divino Redentor ha querido que esté provista su
Iglesia cuando define una doctrina acerca de la fe o las
costumbres; y que por consiguiente tales definiciones del
Pontífice Romano son irreformables por sí mismas, y no en
virtud del consentimiento de la Iglesia” (Conc.
Vaticano
I, const. Pastor aeternus, Cap. IV).
¿Está
probada la infalibilidad del Papa por la Sagrada Escritura?
Sí, porque al Papa, en la persona de San Pedro, dijo
Jesucristo que era la piedra fundamental de la Iglesia,
contra la que no prevalecerían las puertas de infierno; que
todo lo que atase en la tierra, sería atado en el cielo;
que su fe no faltaría; que confirmase a sus hermanos; que
era el pastor de los corderos y de las ovejas. Pero todo
esto sería falso si el Papa, sucesor de San Pedro, pudiera
equivocarse cuando, en virtud de su suprema autoridad apostólica,
define que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe
ser recibida por la Iglesia universal.
¿Está
probada la infalibilidad del Papa por la tradición católica?
Sí,
porque todos los Padres de la Iglesia han admitido esta
infalibilidad: “Has de saber, dice San Jerónimo, que
la fe romana es inaccesible a la herejía”
- “Las
causas acerca de la fe, dice San Bernardo, deben ventilarse
en el tribunal en que esa fe no puede sufrir ningún
menoscabo, lo que es prerrogativa de la Santa Sede”.
Los Padres del cuarto concilio de Constantinopla declaran
que “en la Sede Apostólica, la religión católica se
ha conservado siempre inmaculada”. Prueba de esta
verdad es que en todos los tiempos, se han sometido al
juicio del Papa todas las discusiones relativas a la religión,
y su juicio se ha reconocido siempre como irrevocable.
¿Por
qué ha de ser el Papa infalible?
Para
que los cristianos, dirigidos por su autoridad, estén
seguros de no extraviarse en el camino de la salvación.
¿Se
ha de confundir la infalibilidad con la impecabilidad?
No:
la infalibilidad es el privilegio de no poder engañarse ni
engañar a los demás al enseñar; mientras que la
impecabilidad es
el privilegio de no poder ofender a Dios. El Papa es
infalible, mas no impecable.
¿Cuál
es el objeto de la infalibilidad pontificia?
El
mismo que el de la infalibilidad de la Iglesia.
¿En
qué consiste la asistencia divina prometida al Sumo Pontífice?
Para
él consiste en la preservación de todo error en la
exposición del depósito de la fe; pero no en recibir la
revelación de nueva doctrina. El Papa es tan sólo el intérprete
de la verdad ya revelada: explica y define, pero no innova
nada.
¿Qué
se requiere para que una decisión del Papa sea considerada
como infalible? Requiérese:
1° que el Papa hable como doctor público, y no como
persona privada o como doctor particular en una obra de
teología; 2° que obre en la plenitud de su autoridad, es
decir, que imponga una obligación absoluta e irrevocable; 3°
que defina una doctrina como divinamente revelada; 4° que
defina que ha de ser recibida por la Iglesia universal.
Faltando alguna de estas condiciones, la sentencia no se
considera como infalible. ^
Autoridad
gubernamental
¿En
qué consiste, en lo gubernamental, la autoridad del Romano
Pontífice? Consiste
en el pleno poder de jurisdicción en todo lo concerniente a
la disciplina y gobierno de la Iglesia. “Enseñamos y
declaramos, dice el santo concilio Vaticano, que la Iglesia
romana tiene por institución divina el principado de poder
ordinario sobre todas las Iglesias, y que este poder
verdaderamente episcopal del Pontífice Romano, es
inmediato; que los pastores y los fieles, tanto cada uno de
por sí como todos juntos, sean cuales fueren su rito y
divinidad, le están sujetos por el deber de la
subordinación jerárquica y de verdadera obediencia, no
sólo en lo concerniente a la fe y las costumbres, sino
también en lo que pertenece a la disciplina y gobierno
de la Iglesia extendida por todo el orbe, para que
guardando la unidad de comunión y de la profesión de una
misma fe con el Pontífice Romano, la Iglesia de Cristo sea
un solo rebaño con un solo Pastor supremo. Tal es la
doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede
apartarse sin perder la fe y la salvación,...... Por tanto
si alguno dijere que el Romano Pontífice sólo tiene a su
cargo la inspección y la dirección, y no el pleno y
supremo poder de jurisdicción sobre la Iglesia universal,
no sólo en lo concerniente a la fe y las costumbres, sino
también en lo que pertenece a la disciplina y gobierno de
la Iglesia extendida por todo el orbe; o que sólo tiene la
parte principal y no toda la plenitud de ese poder supremo;
o que ese poder que le pertenece no es ordinario e
inmediato, tanto sobre todas las Iglesias sobre cada una de
ellas, como sobre todos los pastores y sobre todos los
fieles y sobre cada uno de ellos: sea anatema” (Conc.
Vaticano
I, const. Pastor aeternus, Cap. III).
¿Qué
se sigue de esta declaración del concilio Vaticano?
Que
el Papa posee en su plenitud el triple poder legislativo,
ejecutivo y judicial.
¿Qué
puede en virtud de su poder legislativo?
Puede
dar a toda la Iglesia las leyes necesarias al bien espiritual
de las almas.
¿Qué
puede en virtud de su poder ejecutivo, o administrativo?
Puede
gobernar como soberano a la Iglesia, conforme a las leyes
establecidas.
¿Qué
puede en virtud de su poder judicial y coercitivo?
Puede
juzgar a los infractores de la ley, y fulminar contra ellos
penas espirituales o temporales.
¿No
ha sido esta poder, impugnado por algunos autores? Algunos
autores han enseñado que la Iglesia no tiene sino un poder persuasivo
y no coercitivo o coactivo; mas eso es un error condenado
por la doctrina y práctica de la Iglesia. Ciertamente la
Iglesia no puede emplear la violencia para hacer que los
infieles abracen la fe; pero puede reducir y castigar con
penas materiales a sus hijos rebeldes. Suárez piensa que esto
es de fe. Pío IX ha condenado la siguiente proposición:
“La Iglesia no tiene derecho de reprimir con penas
temporales la violación de sus leyes” (Encíclica
Quanta cura). El Código
de derecho canónico formula la misma doctrina.
¿Cuáles
son las principales penas espirituales, o censuras, que puede
imponer el Sumo Pontífice? La
excomunión, el entredicho y la suspensión.
¿Qué
es la excomunión? Es
la censura que separa totalmente al cristiano del cuerpo de la
Iglesia, y lo priva de todos sus bienes espirituales.
¿Qué
es el entredicho? Es
la censura que prohíbe para ciertos lugares o personas el uso
de los divinos oficios, de los sacramentos o de la sepultura
eclesiástica.
¿Qué
es la suspensión?
La
censura que priva. a. un eclesiástico del uso o ejercicio de
una orden, oficio o beneficio.
¿Qué
penas temporales puede infligir el Sumo Pontífice? El
Código de Derecho canónico menciona algunas, tales como la
infamia, la privación del derecho de precedencia, del derecho
de sufragio, la multa, etc.
¿Cuáles
son los caracteres del poder temporal del Papa en la Iglesia?
El
poder del Papa es: 1° Pleno: en las cosas que son de
derecho eclesiástico, no hay nada que el Papa no pueda,
cuando la necesidad lo exige; 2° Supremo: el Papa no
tiene superior en la tierra, pues depende sólo de Dios; 3° Universal:
se extiende a todos, pastores y fieles; 4° Ordinario:
es inherente a la dignidad del Sumo Pontífice, y no
accidental, o recibido por delegación o mandato; 5° Inmediato:
puede ejercerlo sobre todos, ora por sí mismo, ora por
delegados elegidos por él (Concilio
Vaticano I, Const. Pastor aeternus, cap. III).
“El
Papa, como vicario de Jesucristo, cabeza visible de la Iglesia
y sucesor de San Pedro, tiene una autoridad que se extiende a
toda la Iglesia por tanto, todos los fieles, que son sus
miembros, deben mirarlo como a su padre, y considerar su
palabra como la voz de que Dios se sirve para declararles sus
órdenes” (S.
J. B de la Salle).^
Poder
temporal del Papa
¿Qué
es el poder temporal del Papa?
Es
la autoridad civil ejercida por el Papa en los Estados de la
Iglesia.
¿Qué
origen tiene ese poder? 1º
Ya en la misma época de las persecuciones, y antes de
Constantino, los Papas habían recibido de la liberalidad de
los fieles cuantiosos bienes, que emplearon en mantener el
culto y aliviar a los pobres. Este patrimonio fue aumentado
por Constantino y sus sucesores. 2° Cuando el imperio romano
fue destruido por los bárbaros, Roma abandonada por los
emperadores de Oriente, se arrojó en brazos de los Papas que
la salvaron de los furores de Atila y Genserico, y la
levantaron nueve veces de sus ruinas. Así se fundó
providencialmente la soberanía temporal de la Santa Sede,
durante el Pontificado de Gregario II (715-731). 3° Amenazado
por los Lombardos en la segunda mitad del siglo VIII, el
Papado recurrió sucesivamente a Pipino y Carlomagno, que además
de obligar a los invasores a devolver las ciudades y
principado que habían arrebatado, aumentaron los dominios
pontificio s cediendo generosamente las provincias que
acababan de conquistar. 4° En el siglo XII, el dominio
temporal se aumentó con el territorio legado a la Santa Sede
por la condesa Matilde.
¿Es
legítimo este poder? Sí,
porque se funda en los mejores títulos que se pueden invocar:
1 ° En la elección y el anhelo de los pueblos que,
abandonados por los emperadores de Oriente, se acogieron al
amparo de los Sumos Pontífices. 2° En las justas conquistas
de Pipino y Carlomagno, y en la libre concesión de la condesa
Matilde. 3° En la prescripción más de diez veces secular. 4°
En el derecho público europeo, que, en los congresos y
tratados, ha reconocido siempre los Estados Pontificios. 5°
En los inapreciables servicios que los Papas han prestado a
Italia, y en la saludable influencia que su independencia
temporal les ha permitido ejercer en el mundo entero.
¿Es
necesario este poder? En
el estado presente de las cosas humanas esta soberanía
temporal es absolutamente necesaria para el bien de la Iglesia
y el libre gobierno de las almas.
¿Cuál
es la situación del Papa si no es soberano temporal?
1º
goza de la independencia que le es necesaria para ejercer plenamente
su autoridad doctrinal y legislativa.
“En
Roma, no hay para el Papa otro destino posible que ser
soberano o cautivo” (Pío
IX).
¿Tiene
la soberanía temporal del Papa carácter sagrado?
Tiene
un carácter sagrado e inviolable, porque está ligada con los
más grandes intereses de la religión.
¿De
qué especie es el crimen de los usurpadores de los Estados de
la Iglesia? Es
un sacrilegio. Por eso el concilio de Trento ha fulminado
excomunión contra todo cristiano que atente contra dichos
Estados directa o indirectamente.^
De
la autoridad de los Obispos
¿Tienen
los obispos, por derecho divino, el poder de enseñar y
gobernar a los fieles? Sí,
porque, por derecho divino, son los sucesores de los Apóstoles,
como el Papa es el sucesor de San Pedro, cabeza de los Apóstoles.
¿Cómo
se prueba ese poder? 1°
Por la Sagrada Escritura. A los obispos se dijo en la persona
de los Apóstoles: “Como mi Padre me envió, así os envío
también a vosotros” (Juan
XX, 21)
-
“Id, pues, e instruid a todas las naciones... yo
estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de
los siglo” (Mat.,
XXVIII, 19, 20)
- “Todo
lo que atareis en la tierra, será eso mismo atado en el
cielo” (Mat., XVIII,
18). 2°
Por la tradición católica, que siempre ha reconocido que el
cuerpo episcopal unido al Sumo Pontífice posee la autoridad
doctrinal y gubernamental necesaria para enseñar y gobernar a
la Iglesia.
¿Son
los obispos jueces de la fe en sus diócesis?
No
son jueces definitivos sin apelación, porque separadamente no
son infalibles; pero esto no obstante, son jueces verdaderos,
cuyas decisiones han de seguirse en el fuero externo, mientras
no sean revocadas por la Santa Sede.
¿Son
los obispos príncipes espirituales de sus diócesis?
Sí:
y para gobernarlas tienen el poder legislativo,
administrativo, y el judicial y coactivo.
¿Qué
diferencia hay entre la autoridad del Papa y la de los
obispos? El
Papa posee la autoridad eclesiástica principal y
absolutamente, mientras que los obispos no la poseen más que
secundaria y dependientemente del Papa. El Papa ejerce su
autoridad sobre toda la Iglesia, al paso que los obispos la
ejercen solamente dentro de los límites de sus diócesis.
¿Qué
tienen de común la autoridad del Papa y la de los obispos?
Que
así como el Papa es el pastor y cabeza de toda la Iglesia;
los obispos son los pastores y cabezas de sus Iglesias y diócesis
respectivas.^
Los
concilios
¿Qué
se llaman concilios? Llámase
concilio la 1ª asamblea de obispos congregados para tratar
asuntos religiosos.
¿Tienen
los obispos derecho a reunirse en concilio?
Sí,
porque el derecho de reunión es un derecho natural, de que
todo el mundo goza, y con mayor razón los pastores de las
almas.
¿Cuántas
clases hay de concilios?
Dos:
concilio general, o ecuménico, que representa a toda la
Iglesia; y concilio particular, que representa a una o varias
provincias eclesiásticas.
¿Qué
es concilio ecuménico, o general? Aquel
en que el Papa y los obispos se congregan, personalmente o por
representación, para deliberar y juzgar sobre la doctrina
y la disciplina.
¿Qué
condiciones se requieren para el concilio ecuménico?
Están
cinco: 1º El concilio general ha de ser convocado por el Sumo
Pontífice, o si no con su consentimiento. 2º
Todos los obispos que ejercen jurisdicción han de ser
convocados al concilio, porque todos tienen igual derecho a
juzgar en las
cosas de la fe. No es necesario que todos los obispos, ni aun siquiera
el mayor número, asistan al concilio. Además, la confirmación
dada por el Papa alas decisiones del concilio resuelve todas
las dificultades que pudieran surgir a causa del escaso número
de los asistentes. 3º El Papa, por sí o por sus legados, ha
de presidir el concilio. 4º En las deliberaciones del
concilio ha de haber la más entera libertad. 5º Las
divisiones del concilio han de ser confirmadas por el Papa.
¿Son
necesarios los concilios generales?
No
son absolutamente necesarios, porque la autoridad doctrinal o
gubernamental del concilio general no es mayor que la del Papa
solo.
¿Y
son útiles? En
ciertas épocas son muy útiles, porque la doctrina católica
se proclama en ellos con mayor solemnidad, el pueblo se
penetra mejor de que la doctrina definida es la de toda la
Iglesia, y el Papa recibe el auxilio de más luces humanas.
¿Cuántos
concilios ecuménicos ha habido?
Además
de la asamblea de Jerusalén, celebrada por los Apóstoles, ha
habido hasta la fecha, veinte concilios ecuménicos, los
ocho primeros en Oriente y los otros en Occidente. 1 ° El
concilio de Nicea (325), en que fue condenada la herejía de
Arrio, que negaba la divinidad del Verbo. 2º El concilio de
Constantinopla (381), en que fue condenada la herejía de
Macedonio, que negaba la divinidad del Espíritu Santo, y la
de Manes, que profesaba el dualismo. 3º
El concilio de Éfeso (431), donde fue condenada la herejía de
Nestorio, que negaba la unidad de persona en Jesucristo y la
maternidad divina, y la de Pelagio, que negaba la necesidad de
la gracia. 4º
El concilio de Calcedonia (451), donde fue condenada la herejía
de Eutiques, que negaba la dualidad de naturalezas en
Jesucristo. 5° El segundo de Constantinopla (553), donde fue
condenada la
herejía de los tres Capítulos, que no era otra que la de
Nestorio. 6º El tercero de Constantinopla (680), donde fue
condenada la herejía
de los monotelitas.
7° El segundo
de Nicea (787), donde fue condenada la herejía de los
iconoclastas, o destructores de imágenes. 8º
El cuarto de Constantinopla (869-870), donde fue condenado y
depuesto
Focio, el autor del cisma griego.
9° El
concilio de Letrán (1123), donde fue ratificado el concordato
de Worms, con que había terminado la guerra de las
investiduras. 10° El segundo de Letrán (1139), donde fueron
condenadas las herejías de Pedro de Bruys y de Arnoldo de
Brescia, sobre el Bautismo y la Eucaristía. 11º El tercero
de Letrán (1179), donde fue reglamentada la elección de los
Papas. 12° El cuarto de Letrán (1215), donde fueron
condenadas las herejías de los Valdenses y Albigenses, y
declaradas obligatorias para todo fiel cristiano la confesión
anual y la comunión pascual. 13° El concilio de Lyón
(1245), donde fue excomulgado el emperador Federico II, como
hereje y expoliador de la Iglesia. 14° El segundo de Lyón
(1274), donde los griegos reconocieron, de acuerdo con la
Iglesia romana, la doble procesión del Espíritu
Santo. 15° El
concilio de Viena, del Delfinado (1311-1312), donde fue
abolida la orden de los Templarios. 16º El concilio de
Florencia (1439-1442), donde la Iglesia griega se unió de
nuevo a la Iglesia romana. 17° El quinto concilio de Letrán
(1512), cuyo objeto fue el restablecimiento de la disciplina
en la Iglesia. 18º El concilio de Trento (1545 -1563), donde
fueron condenaos los errores de Lutero, Calvino y Zuinglio. 19º
El concilio del Vaticano I (1869-1870), donde fue proclamada
la infalibilidad pontificia. 20º El concilio Vaticano II (1962
- 1965). Algunas sesiones del concilio de
Constanza (1414) y del de Basilea (1431) son consideradas
como ecuménicas.
¿Qué
es concilio particular? Aquel
en que se congregan los obispos de una nación o provincia
para deliberar y juzgar sobre la doctrina o la disciplina.
El
concilio nacional o provincial ¿es infalible?
No,
a menos que sea expresamente confirmado por el Sumo Pontífice,
lo que haría obligatorias para todos los fieles las decisiones
confirmadas.
¿Cuáles
son los concilios particulares cuyas enseñanzas han llegado a
ser dogmas de fe? El
de Milevi (416), aprobado por Inocencio I, que condenó los errores
de los pelagianos sobre la gracia, y el segundo de Orange
(529), aprobado por Bonifacio II (530), que condenó los
errores de los semipelagianos.^
Forma
del gobierno en la Iglesia
¿Cuál
es, según lo que antecede, la forma del gobierno en la
Iglesia? Es
la forma pura y simplemente monárquica, pues el Pontífice
Romano posee la plenitud de la autoridad: él es el centro y
cabeza esencial de toda la Iglesia.
Esta
monarquía ¿es absoluta, en el sentido que vulgarmente se da
a esta palabra? No,
porque el Papa no puede mudar nada en lo que es de derecho
divino: de ese peligro lo preserva su infalibilidad.
¿Hay
aristocracia en el gobierno de la Iglesia?
Sí,
porque el episcopado es de institución divina, y el Supremo
Pastor no puede gobernar la Iglesia sin él.
¿Hay
democracia en la Iglesia?
Sí,
porque el hombre del más humilde origen puede llegar a las
dignidades más elevadas. Ha habido grandes papas y grandes
obispos que por su origen eran de condición muy oscura. ^
Relaciones
entre la Iglesia y el Estado
¿Qué
se requiere para que la Iglesia pueda cumplir eficazmente su
misión? Se requiere: 1º que ejerza con entera independencia
los derechos que ha recibido de Jesucristo; 2º que sea
ayudada por el poder civil.
Independencia
y derechos de la Iglesia
La
Iglesia y la sociedad civil ¿son dos sociedades distintas?
Sí,
porque se diferencian por su origen, por la autoridad que las
rige, por su objeto y por su fin.
¿Cómo
se diferencian por su origen?
La
Iglesia ha sido fundada por un acto libre del Hombre-Dios; la
sociedad civil resulta de las tendencias y necesidades
naturales del hombre. La primera procede de Dios, en cuanto
autor de la gracia; y la segunda procede de Dios, en cuanto
autor de la naturaleza.
¿Cómo
se diferencian por la autoridad que las rige?
La
Iglesia se gobierna, conforme a la voluntad de Jesucristo, por
San Pedro y sus sucesores, por los Apóstoles y sus sucesores;
la sociedad civil se gobierna por poderes de formas diversas
según los tiempos y lugares, y que aunque tienen su autoridad
de Dios, deben su origen a hechos puramente humanos, como la
conquista, la elección, etc.
¿Cómo
se diferencian en su objeto?
La
Iglesia tiene por objeto la verdad religiosa y la virtud, y la
sociedad civil, intereses temporales y terrenos.
¿Cómo
se diferencian en su fin?
La
Iglesia tiene por fin conducir al hombre a la dicha eterna, y
la sociedad civil tiene por fin inmediato la prosperidad
temporal. "Dios
ha dividido el gobierno del género humano entre dos poderes:
el poder eclesiástico y el poder civil; al primero incumben
las cosas divinas, al segundo las humanas” (S.
S. LEÓN XIII).
¿Aventajan
las cualidades de la Iglesia a las de la sociedad civil?
Sí,
porque la Iglesia es una sociedad religiosa y sobrenatural,
mientras que la sociedad civil es profana y natural. La
Iglesia es una sociedad universal, inmutable e inmortal,
mientras que la sociedad civil es particular, variable y
temporal.
¿Es
la Iglesia independiente del Estado?
Sí,
porque, 1º de Jesucristo y no, del Estado, trae su origen, su
autoridad, su objeto y su fin; 2º Jesucristo ha querido que
la Iglesia fuese como Él independiente de todo poder terreno.
“Se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra.
Id, pues, y enseñad...”
(Mat.,
XXVIII, 18, 19)
-
“No hay católico que pueda ignorar que Jesucristo,
al instituir
su Iglesia, dio a los Apóstoles y a sus sucesores un poder
independiente de todo otro poder” (Pío
VI, Breve de 10.03.1779 a Luis XVI).
¿Manifestaron
los Apóstoles su independencia frente al Estado? Sí,
porque cuando el consejo de los Judíos les prohibió enseñar
en el nombre de Jesús, respondieron valerosamente:
“Es menester obedecer a Dios antes que a los
hombres” (Hech.,
V, 29).
¿Ha
reivindicado siempre la Iglesia su independencia?
Siempre,
en todas partes y con invencible constancia, la Iglesia ha
proclamado y reivindicado su independencia contra todas las
tiranías.
¿Es
contraria a los verdaderos intereses del Estado la
independencia de la Iglesia? No,
porque la Iglesia ejerce su poder en un orden de cosas
distinto al del Estado. El fin próximo y principal de la
Iglesia es procurar a los hombres los bienes celestiales y
eternos, y el del Estado es atender a los intereses terrenos. “Dad
al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mat.,
XII, 21)
- “La Iglesia
reconoce y declara que cuanto es de orden civil se halla bajo
la potestad y la suprema autoridad de los príncipes de la
tierra” (S.S.
León XIII).
¿Qué
derechos tiene la Iglesia, en virtud de su independencia
soberana en las materias espirituales?
La
Iglesia tiene todos los derechos cuyo ejercicio es necesario
para el cumplimiento de su fin, que es la santificación de
las almas y su felicidad eterna. Esos derechos son por
consiguiente: 1° Propagarse por toda la tierra para predicar
la fe; 2° Constituirse doquiera haya fieles, y establecer en
esos lugares diócesis y parroquias; 3° Reclamar la libre
comunicación de los obispos y de los fieles con el Sumo Pontífice,
y convocar los concilios y demás asambleas eclesiásticas; 4°
Condenar los errores contrarios a la fe, prohibir los libros que
los contienen, e imponer penas a los que los propagan; 5°
Formar y educar al clero, y exigir que se le deje completa
libertad para escogerlo; 6° Velar por la enseñanza religiosa
y moral, tanto en la familia como en las escuelas, enseñar
todas las ciencias, abrir escuelas, elegir los maestros,
prescribir programas y métodos, crear universidades y
conferir grados; 7° Determinar las condiciones para la
validez y licitud del contrato matrimonial; 8° Adquirir y
poseer bienes muebles e inmuebles para la construcción de los
templos, sostenimiento del culto y clero, propagación de la
fe, fundación de escuelas, y alivio de los infortunios
humanos en asilos, hospitales y demás establecimientos de
caridad; 9°
Establecer en su seno órdenes religiosas que se consagren a la
oración, predicación, educación de la infancia y juventud
cuidado de los enfermos e imposibilitados, etc.
¿Tiene
la Iglesia la supremacía sobre el Estado?
Sí,
porque el fin a que tiende la Iglesia es el más noble de
todos.
¿En
qué está subordinado el Estado a la Iglesia?
En
las cosas espirituales y en cuanto a ellas se refiere.
¿Qué
derecho pertenece al Papa en virtud de esta supremacía?
El
de anular las leyes o actos gubernamentales perjudiciales a la
salvación de las almas, o lesivos de los derechos naturales
de los ciudadanos.^
El
cesarismo
¿Cómo
se llama la doctrina que pretende subordinar la Iglesia al
Estado? Llámase cesarismo.
¿Por
quién ha sido sostenida esta doctrina?
De
una manera más o menos completa, ha sido sostenida por
Marsilio de Padua en el siglo XIV, por los reformadores del
siglo XVI, por los galicanos parlamentarios, por los
jansenistas, por los josefistas, por los, autores de la
Constitución civil del clero en 1790, en nuestros días por
los llamados católicos viejos, por los políticos de la
escuela liberal, y por todos, los revolucionarios.
¿Cuál
es la fórmula del cesarismo?
La
fórmula moderna del cesarismo es esta proposición del Syllabus,
condenada por Pío IX:
“La Iglesia no es una verdadera y perfecta
sociedad plenamente libre: no goza de sus derechos propios y
constantes que
le ha conferido su divino Fundador: pertenece al poder civil
definir cuáles son los derechos de la Iglesia y en qué límites
puede ejercerlos”.
¿Qué
se ha de pensar del poder civil que practica el cesarismo? 1°
Que es injusto, pues priva de libertad a un poder soberano en
el dominio que le es propio; 2° Que es impío, pues en
la Iglesia obra de Dios, persigue al mismo Dios; 3° Que es maléfico,
pues priva a la sociedad de inmensos e inapreciables
beneficios; 4° Que es insensato, pues destruye la
autoridad religiosa que es la salvaguardia de la suya propia. ^
Unión
de la Iglesia y del Estado
¿Basta
que el Estado respete la libertad y derechos de la Iglesia?
No:
el Estado debe también ayudar, proteger y defender a la Iglesia.
¿En
qué se funda este deber?
En
la obligación que incumbe a la sociedad civil de profesar la
religión. En efecto: las naciones dependen del Creador, y por
tanto, le deben, como naciones, adoración, amor y obediencia,
lo mismo que los individuos. Además, han de tributar a Dios
el culto que le es debido tanto porque es su deber, como
porque conviene a sus intereses, pues la religión es la
primera condición del orden político y social.
“Una sociedad bien ordenada sin religión, es cosa
imposible” (S.S.
León XIII).
¿Y
qué religión debe profesar la sociedad?
Es
evidente que la religión verdadera, la religión cristiana.
Debe reconocer por rey a Jesucristo, a quien Dios su Padre,
“ha dado todas las naciones por herencias (Salmo
II, 8), a quien todos
los reyes de la tierra adorarán, y todas las naciones servirán”
(Salmo LXXI, 10).
Y como Jesucristo ha fundado una Iglesia, y sólo en ella
quiere ser servido y adorado, la sociedad debe seguir las enseñanzas
de esta Iglesia, que es la Iglesia católica.
Entonces
¿cuál es la principal obligación de los jefes de Estado?
El
practicar ellos mismos la religión católica, y como tienen
las riendas del poder, protegerla y defenderla.
¿Tiene
el Estado el deber y el derecho de proscribir el cisma y la
herejía? Sí:
tiene tal deber y derecho, tanto para el bien de la nación
como para el de los mismos fieles; porque la unidad religiosa
es el principal fundamento de la unidad social.
¿En
qué caso puede el Estado tolerar los cultos disidentes?
Cuando
esos cultos han adquirido cierta existencia legal con
sagrada por el tiempo, concedida por tratados o convenios.
¿Puede
el Estado emplear la fuerza para obligar a los ciudadanos a
practicar la religión católica?
No,
porque “la
Iglesia acostumbra a velar con el mayor cuidado por que nadie
sea forzado contra su voluntad, a abrazar la católica, y
cuida de no olvidar esta prudente advertencia de San Agustín:
La fuerza puede lograr todo del hombre: todo, menos la
fe” (S.S. León
XIII).
¿Con
qué fin puede emplear el Estado la fuerza? Para
impedir o reprimir la impiedad exterior y pública que amenaza
a la fe de los flacos, e introduce la turbación y el desorden
n la sociedad civil y religiosa. Si se castigan los atentados
contra la autoridad pública, y contra las leyes en que se
funda la seguridad de los ciudadanos, ¿por qué no se han de
poder castigar los que son contra Dios, la religión, la,
moral y las verdades sin las cuales no hay sociedad próspera?
¿Acaso no es Dios el primer soberano, y su ley la más
respetable de todas?
¿Puede
el Estado separarse de la Iglesia?
No,
porque no puede sustraerse a la realeza de Jesucristo.^
El
liberalismo
¿Cuál
es la doctrina que pretende que el Estado no tiene el derecho
ni el deber de unirse a la Iglesia para protegerla?
El liberalismo.
¿En
qué se funda principalmente el liberalismo?
En
que la sociedad moderna se basa en la libertad de conciencia,
de cultos, de palabra y de prensa.
¿Por
qué es el liberalismo condenable?
1º Porque niega toda subordinación del Estado a la Iglesia;
2º Porque confunde la libertad con el derecho. La libertad sólo
es derecho cuando se mueve en la esfera de la verdad y del
bien. Si redunda en el mal, ya no es derecho, sino violación
del derecho; y desde el momento en que es perjudicial a los
intereses morales y religiosos de la nación, pertenece al
poder civil reprimir
sus manifestaciones;
3º Porque
desconoce la realeza que Jesucristo ha trasmitido a su
Iglesia. 4º Porque rechaza los beneficios de esta realeza
social. Así como el cuerpo del hombre no vive sino por su unión
con el alma, así la sociedad no vive verdaderamente sino por
su unión con
la Iglesia, que le comunica la vida moral.
Los partidarios
del liberalismo invocan a veces en apoyo de su doctrina estas
palabras del Salvador: “Mi reino no es de este mundo” (Juan,
xVIII. 36); pero se
equivocan: Nuestro Señor no quiso decir que su reino no tiene
nada exterior ni terreno, que no tiene nada que ver con este
mundano, ni poder alguno que ejercer en la tierra, ni menos
que esté subordinado a los reinos de este mundo, que reciba
de ellos su poder, y no tenga ningún derecho respecto de
ellos. Al contrario, es evidente que Nuestro Señor coloca su
reino sobre cualquier otro, y que entre su realeza y la del
mundo establece una diferencia igual a la que existe entre el
alma y el cuerpo, entre el cielo y la tierra. Lo que con estas
palabras quiso dar a entender a Pilatos es que los príncipes
de la tierra no tienen que temer de su parte ninguna
rivalidad; que su autoridad es de otra naturaleza; que Él no
tiene el mismo fin, los mismos medios ni el mismo espíritu
que ellos. (Ab.
BACUEZ). ^
Unión
de los miembros de la Iglesia
¿Qué
es la comunión de los santos?
La
comunicación de los bienes espirituales entre los miembros de
la Iglesia.
¿Quiénes
son miembros de la Iglesia?
Todos
los que se hallan unidos entre sí y con una sola y misma
cabeza, que es Jesucristo.
“Así,
nosotros, aunque seamos muchos, formamos en Cristo un
solo cuerpo,
siendo todos recíprocamente miembros los unos de los otros”
(Rom., XII, 5).
¿En
cuántos estados diferentes se hallan los miembros de la
Iglesia? En
tres estados diferentes: unos están aun en el campo de
batalla luchando generosamente contra los enemigos de la
salvación; otros que han salido victoriosos de la lid, pero
heridos, están curándose de sus heridas, antes de gozar de
los frutos de la victoria; y finalmente, otros están ya
gozando de la gloria de los triunfadores.
¿Qué
nombre reciben los fieles que se hallan en el primer estado?
El nombre de Iglesia militante. “La
vida del hombre sobre la tierra es una perpetua guerra” (Job.,
VII, 1) – “Trabaja como buen soldado
de Cristo” (II Tim., II, 3).
¿Y
los que se hallan en el segundo estado?
El de Iglesia purgante. “Será
salvo, si bien como quien pasa por el fuego” (I
Cor., III, 15).
¿Y
los que se hallan en el tercer estado?
El de Iglesia triunfante, que también se aplica a los
ángeles. “¡Oh cuán bella es la generación casta con
esclarecida virtud!... Coronada triunfa eternamente, ganando
el premio en el combatir por la castidad” (Sab.,
IV, 1, 3).
¿Serán
tres Iglesias diferentes?
No:
no son más que una sola Iglesia, porque sólo haya: “un
mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre” (I
Tim., II, 5).
¿Por
qué se llaman también santos los miembros de la Iglesia
militante? Porque
han sido santificados en el bautismo, y están llamados a la
santidad. “Sois
el linaje escogido,... gente santa” (I
Ped., II, 9).
¿Cómo
se hallan unidos entre sí los miembros de la Iglesia? Como
los hijos de una misma familia, los ciudadanos de una misma
ciudad, los súbditos de un mismo reino, las piedras de un
mismo edificio, los miembros de un mismo cuerpo. ^
Bienes
espirituales de la Iglesia
¿Qué
resulta de esta unión? El
constituir entre los miembros de la Iglesia como un patrimonio
de familia o capital social, y el hacer que el bien de cada
uno redunde en provecho de todos los demás; de la misma
manera que en un cuerpo organizado las operaciones de un
miembro tienden al bien de los otros miembros, y en una
familia, lo que aprovecha a uno aprovecha a todos.
¿En
qué consisten los bienes de la Iglesia?
Los bienes
espirituales de la Iglesia consisten en los méritos de
Jesucristo, de la Santísima Virgen y de los santos, en el
santo, sacrificio de la Misa, y en las oraciones y buenas
obras de los fieles.
¿Cómo
pueden entrar los méritos en el tesoro común de la Iglesia?
En
toda obra meritoria hay dos partes: una personal, propia
del que hace la buena obra, y otra reversible y
aplicable a los que no han merecido por sí mismos. La parte
reversible es a la vez satisfactoria, en cuanto alcanza
de Dios la remisión total o parcial de la pena temporal
debida por el pecado e impetratoria, en cuanto alcanza
de Dios nuevas gracias. Esta parte reversible es la que entra
en el tesoro de la Iglesia.
¿Cuánta
es la riqueza del tesoro de los bienes espirituales de la
Iglesia? Es
inestimable: pues se compone de los méritos infinitos de
Jesucristo, de los incomparables de la Santísima
Virgen, y de los superabundantes que los santos del
cielo y de los
justos de la tierra.
¿Qué
se entiende por méritos superabundantes de los santos?
Los que restan a los santos o, a los justos de la tierra,
después que lían satisfecho todas sus deudas con la divina
justicia. ^
Comunicación
de los bienes espirituales
¿Cómo
se ayudan mutuamente los miembros de la Iglesia?
Comunicándose
los bienes espirituales que encierra el tesoro de la Iglesia.
¿Cómo
se comunican los fieles de la tierra y los santos?
Los
fieles honran a los santos con el culto que les tributan, y
les dirigen oraciones; y los santos interceden con Dios
por los fieles de la tierra, y por los méritos de Jesucristo
y los suyos propios, les alcanzan gracias abundantes. “Cuando
Nicanor acometió a Judas Macabeo, este tuvo una visión en la
que Onías, sumo sacerdote ya difunto, le decía mostrándole
al profeta Jeremías:
Éste es el verdadero amante de sus hermanos y del pueblo de
Israel: éste es Jeremías, profeta de Dios, que ruega
incesantemente por el pueblo y por toda la ciudad santa” (II
Macab., XV, 14).
¿Cómo
se comunican los fieles de la tierra y las almas del
Purgatorio? Los
fieles de la tierra interceden por las almas del Purgatorio,
pidiendo a Dios que las libre o alivie. La Iglesia hace por
ellas a Dios esta oración:
“Acuérdate, Señor, de tus siervos y siervas que
nos han precedido con la señal de la fe y duermen el sueño
de la paz. Te rogamos, Señor, que les concedas el lugar del
refrigerio, de la luz y de la paz” (Canon
de la Misa). Es
piadosa creencia que las almas del Purgatorio ruegan también
por los fieles de la tierra, en especial por los que apiadados
de su suerte, trabajan por librarlas.
¿Cómo
se comunican los santos del cielo y las almas del purgatorio?
Los
santos auxilian a las ánimas benditas, sugiriendo a los
fieles de la tierra el pensamiento de que intercedan por
ellas; y las almas del purgatorio con el culto que rinden a
los santos del cielo, les proporcionan aumento de gozo y
felicidad.
¿Cómo
se comunican entre sí los fieles de la tierra?
Intercediendo
uno por otros, pidiendo a Dios la conversión de los
pecadores, la perseverancia de los justos, la exaltación de
la Santa Iglesia, y la cesación de los azotes que afligen a
la humanidad. Además, las gracias que cada cual recibe
aprovechan a todos.
¿Conocemos
la medida en que los miembros de la Iglesia participan de su
tesoro espiritual? Lo
ignoramos. Dios no nos ha revelado los secretos de la
sabiduría con que aplica, a los que los necesitan, los méritos
comunicables de este tesoro. Mas no se puede dudar que la
medida de esta aplicación depende en gran parte de las
disposiciones de cada uno. En una sociedad industrial o
comercial, la participación en los beneficios está en
proporción con lo que ha puesto cada asociado, y con su
trabajo. Lo mismo ha de ser en la comunión de los santos:
cuanto más se da, más se recibe; cuanto más méritos
adquiere uno de por sí, más participa de los méritos de los
demás. Las almas del Purgatorio que vivieron más santamente,
tienen mayor parte en los sufragios de la Iglesia militante; y
en la tierra, los cristianos diligentes y fervorosos reciben más
que los negligentes.
¿Participan
los pecadores de los bienes espirituales de la Iglesia?
Sí:
exceptuando los bienes para cuya participación se requiere el
estado de gracia, que se reservan para los justos. Pues los
pecadores, aunque miembros estériles que no producen fruto
alguno ni para sí ni para los demás, no dejan de ser
miembros de la Iglesia, y como tales, tienen parte en la
comunión de los santos, y pueden recibir, por los méritos
de sus hermanos, gracias de conversión.
¿Quiénes
son los que no tienen parte alguna en la comunión de los
Santos? Los
infieles, herejes, cismáticos, apostatas y excomulgados, pues
como no pertenecen a la Iglesia, no tienen parte alguna en sus
bienes espirituales. ^
RESUMEN
De
la Iglesia católica.- La Iglesia católica es la sociedad
de los hombres bautizados, que profesan la doctrina de
Jesucristo, y están sometidos a los pastores legítimos
principalmente al Papa. La Iglesia se divide, 1º en Iglesia patriarcal,
mosaica y cristiana, si se considera por su
relación con la historia; 2º en Iglesia militante,
purgante y triunfante, si se considera según la
situación de sus miembros; 3º en Iglesia docente y
discente, si se considera como sociedad. La
Iglesia ha sido instituida por el mismo Jesucristo que
dio a su religión forma social. Los elementos de esta
sociedad son: 1º autoridad con el derecho de mandar; 2º
miembros múltiples unidos entre sí; 3º fin común a todos
los asociados; 4º medios comunes para lograr el fin.
Jesucristo sometió los miembros de su Iglesia a la autoridad
de los Apóstoles y sus sucesores, que son los obispos. Sometió
los mismos Apóstoles a la autoridad de uno de ellos, Pedro; y
por consiguiente, los obispos al sucesor de San Pedro, es
decir, al Pontífice Romano. Los Apóstoles recibieron de
Jesucristo el triple poder de enseñar, santificar a los
fieles y gobernar las almas. La Iglesia tiene por fin próximo
la santidad de sus miembros en esta vida, y por fin último la
gloria del cielo en la otra.
Necesidad
de pertenecer a la Iglesia.- La Iglesia, por ser un
organismo vivo, tiene lo mismo que una persona humana una
parte interior el alma, y otra exterior, el cuerpo. El
alma de la Iglesia consiste en la gracia santificante, junta
con las virtudes infusas y los dones del Espíritu Santo. El
cuerpo de la Iglesia consiste en la profesión exterior de la
verdadera doctrina de Jesucristo, la participación a sus
sacramentos, y la obediencia a los pastores legítimos. No
pertenecen al alma de la Iglesia los que se hallan en pecado
mortal. No pertenecen al cuerpo los infieles, herejes, cismáticos,
excomulgados y apostatas. Fuera de la Iglesia no hay salvación,
porque no puede haberla fuera de Jesucristo, y la Iglesia
forma un todo con Jesucristo. El que voluntariamente permanece
fuera de la Iglesia, sin profesar la fe que ella enseña, sin
participar de sus sacramentos, y sin obedecer a sus pastores
no puede salvarse. Pero el que involuntariamente está fuera
de la Iglesia y sirve a Dios lo mejor que puede cumpliendo los
deberes que le dicta su conciencia, pertenece al alma
de la Iglesia, y puede salvarse.
Propiedades
de la Iglesia.- Las propiedades de la Iglesia son la
visibilidad, la perpetuidad, la indefectibilidad y la
infalibilidad. La visibilidad consiste en que la
Iglesia se ofrece manifiestamente a los ojos de los hombres, 1º
como sociedad, y 2º como sociedad fundada por Jesucristo.
La perpetuidad
consiste en que la Iglesia debe durar sin interrupción
hasta el fin del mundo. La indefectibilidad consiste en
que la Iglesia debe conservar inmutablemente los dogmas,
moral, sacramentos y organización social que ha recibido de
su divino Fundador. La infalibilidad consiste en el
privilegio que se le ha concedido de no poder engañarse ni
engañar cuando enseña la doctrina de Jesucristo. La
infalibilidad tiene por objeto: 1º todas las verdades
reveladas contenidas en la Sagrada Escritura y en la Tradición;
2º todas las verdades que sin ser formalmente, reveladas,
guardan con las reveladas íntima conexión. La infalibilidad
reside tanto en el cuerpo episcopal unido al Sumo Pontífice,
como en el Sumo Pontífice solo, cuando habla ex cáthedra.
Caracteres
de la Iglesia.-
Es necesario
poder discernir seguramente la verdadera Iglesia de
Jesucristo. Este discernimiento se logra por medio de los caracteres
distintivos con que Jesucristo ha adornado a su Iglesia.
Estos caracteres son: la unidad, la santidad, la catolicidad y
la apostolicidad. La verdadera Iglesia ha de tener estos
caracteres: 1º porque poseyéndolos Jesucristo en cuanto
cabeza de la Iglesia, también los debe poseer la iglesia, que
es una misma cosa con Él; 2º porque sin estos caracteres no
se concibe la Iglesia. Para que la Iglesia sea una se
requiere: 1º que los fieles profesen una sola y misma fe; 2º
que observen una sola y misma ley, y participen a los mismos
sacramentos; 3º que estén sometidos a una sola y misma
autoridad suprema. La Iglesia Romana posee esta unidad. Por
mantenerla, ha separado siempre sin misericordia de su seno a
los herejes y cismáticos. Para que la Iglesia sea santa se
requiere: 1º que no reconozca otro fundador que Jesucristo,
el Santo de los santos; 2° que proponga a los hombres los
medios más perfectos de santificación; 3º que realmente
haga santos a los que guardan sus mandamientos, y
eminentemente santos a los que siguen sus consejos; 4º que
por las obras extraordinarias de celo y caridad y por los
milagros que se
realizan en su seno, manifieste que Dios está con ella. La
Iglesia Romana
posee la santidad, pues no admite otro fundador que
Jesucristo; es santa en su doctrina, en su moral y en su
disciplina; ha manifestado su santidad por las obras
extraordinarias que ha realizado, y por los milagros obrados
en su seno. Además ha regenerado la familia y la sociedad, y
ha contribuido sin cesar al progreso de la humanidad. Para que
la Iglesia sea católica se requiere: 1º que se halle
siempre y simultáneamente extendida por la mayor parte de los
países conocidos; que por su difusión aventaje a las sectas
heréticas y cismáticas; 3º que tenga una fuerza de expansión
universal. La Iglesia Romana posee la catolicidad, y este carácter
le es tan esencial y está tan universalmente reconocido, que
de él ha tomado su nombre. Para que la Iglesia sea apostólica
se requiere: 1º que no cese de enseñar la Doctrina de
los Apóstoles; 2° que en todos los tiempos, y con el
consentimiento del sucesor de Pedro, cabeza de la Iglesia, sea
siempre enseñada y gobernada por pastores cuya misión
provenga sin interrupción de los Apóstoles. La Iglesia
Romana posee la apostolicidad; pues nunca ha enseñado otra
doctrina que la de los Apóstoles, y su misión procede de
Jesucristo, por los Apóstoles. La Iglesia Romana es divina,
porque sus caracteres, su propagación y su inmutable
estabilidad son milagros que atestiguan ser ella creación de
Dios en el orden sobrenatural. Los caracteres de la verdadera
Iglesia no se hallan ni en las sectas protestantes ni en el
cisma griego. Estas Iglesias no tienen ni la unidad de
doctrina ni la unidad de gobierno. No poseen la santidad ni en
sus fundadores, ni en sus doctrinas, ni en los resultados que
han producido. No tienen la catolicidad de tiempo ni lugar, y
son impotentes para formar una sociedad universal cuyos
miembros estén todos unidos entre sí. No poseen la
apostolicidad, pues han abandonado una parte de la doctrina de
los Apóstoles, y tienen un origen puramente humano y no apostólico.
Respuesta
a algunas objeciones.- Contra la santidad de la Iglesia
Romana se han objetado algunos escándalos y desórdenes que
ha habido entre el clero; ciertos hechos que parecen ser
efecto de excesiva intolerancia, ciertas doctrinas que se
afirma ser opuestas a los progresos de la civilización.
Pero estas objeciones
se basan o en inconcebibles exageraciones, o en verdaderos
errores, o en la falsa interpretación de lo que debe ser el
verdadero progreso y la verdadera civilización.
Constitución
de la Iglesia.- Puédese considerar en la Iglesia: 1º el
cuerpo social; 2º el principio de vida, o la autoridad. El
cuerpo social. El cuerpo social en la Iglesia es el
conjunto de los pastores y los fieles. El pastor supremo de la
Iglesia es el Papa, vicario de Jesucristo, sucesor de San
Pedro, y cabeza visible de la Iglesia. La dignidad de cardenal
es la más elevada en la Iglesia después de la del Papa: los
cardenales son los consejeros ordinarios del Papa, presiden
las congregaciones romanas, y tienen actualmente derecho
exclusivo de elegir al nuevo Papa. Los obispos, sucesores
de los Apóstoles, son los encargados por el Espíritu Santo
del gobierno espiritual de las diócesis, bajo la autoridad
del Papa: reciben de solo el Papa el poder de gobernar a los
fieles; son todos iguales en cuanto al carácter; pero a
ciertas sedes episcopales van anejos títulos honoríficos o
jurisdicción más extensa. Los provisores son los
auxiliares del obispo en el gobierno de la diócesis. Los canónigos
son sacerdotes nombrados por el obispo, para formar el
cabildo catedral. Los curas son los sacerdotes que,
bajo la autoridad del obispo, tienen a su cargo el gobierno de
las parroquias. Cuando la parroquia es importante, tienen
auxiliares llamados coadjutores. Además del poder
de orden conferido al obispo por la consagración
episcopal, y al sacerdote por la ordenación sacerdotal, para
ser pastores legítimos han de tener el poder de jurisdicción.
El poder de jurisdicción es la potestad pública de regir
y gobernar a los fieles en orden a la bienaventuranza
eterna. Los simples sacerdotes reciben la jurisdicción del
obispo, el obispo, del Papa, y el Papa, de Jesucristo. Los
cristianos que no son pastores en la Iglesia, son llamados
fieles. Los fieles no tienen parte alguna en la autoridad
eclesiástica, pero pueden serle de muy útil auxilio.
La
autoridad en la Iglesia.- El Papa posee la autoridad
suprema, porque siendo el sucesor de San Pedro, tiene en la
Iglesia la primacía que Jesucristo confirió al príncipe di
los Apóstoles. Los pontífices romanos han ejercido esta
supremacía soberana desde el origen de la Iglesia y en todo
el curso de los siglos. La autoridad doctrinal del Sumo
Pontífice consiste en que es el principal doctor y el
principal custodio y defensor de la verdad revelada. Es dogma
divinamente revelado que el Pontífice Romano es infalible
cuando habla ex cáthedra. Es necesario que el Papa
posea este privilegio para que los cristianos estén seguros
de que, dirigidos por él, no puede extraviarse, en el camino
de la salvación. La autoridad gubernamental del Papa
consiste en el pleno poder de jurisdicción en todo lo
concerniente a la disciplina y al gobierno de la Iglesia. De
donde se sigue que el Papa posee plenamente: 1º el poder
legislativo, que le confiere el derecho de dar leyes; 2º el
poder ejecutivo, por el que gobierna soberana mente a la
Iglesia; 3º el poder judicial y coercitivo, en virtud del
cual puede juzgar a los infractores de las leyes de la
Iglesia. En virtud de su poder temporal, el Papa ejerce
en los Estados de la Iglesia la autoridad civil. Esta soberanía
temporal es legítima y se funda en los mejores títulos se
puedan alegar. Además, en el estado presente de las cosas
humanas, es absolutamente necesaria para el bien de la Iglesia
y el libre gobierno de las naciones. Los obispos son
los jueces en sus diócesis; pero no definitivamente y sin
apelación, porque considerados cada uno de por sí, no son
infalibles. Los obispos son los príncipes espirituales de
sus diócesis, y como
el Papa, pero bajo su dependencia, poseen el triple poder
legislativo, administrativo y judicial. Los obispos tienen el
derecho de reunirse en concilio y deliberar y juzgar sobre las
materias de doctrina o disciplina cristiana. Hay dos clases de
concilios: el concilio ecuménico, que
representa a toda la Iglesia, y el concilio particular, que
representa una o varias provincias.
Relaciones
de la Iglesia y del Estado.- Para que la Iglesia desempeñe
eficazmente su misión se requiere: 1º que ejerza con entera
independencia los derechos que ha recibido de Jesucristo; 2º
que el poder civil le preste su ayuda. La Iglesia y el Estado
son dos sociedades distintas, pues se diferencian en su
origen, en la autoridad que las rige, en su objeto y en su
fin. La Iglesia debe ser independiente del Estado,
porque su origen, su autoridad, su objeto y su fin provienen
de Jesucristo que ha querido que, como Él, su Iglesia fuese
independiente de todo poder terreno. Como consecuencia de esta
independencia, la Iglesia posee todos los derechos cuyo
ejercicio le es necesario para ti cumplimiento de su fin, que
es la santificación y felicidad eterna de las almas y como el
fin de la Iglesia es doble sobre todos, síguese que tiene
supremacía sobre el Estado.La doctrina que subordina la
Iglesia al Estado, llamada cesarismo, ha sido condenada
por la Iglesia. El poder civil que practica el cesarismo es al
mismo tiempo
injusto, impío, maléfico e insensato. No le basta al Estado
respetar la libertad y los derechos de la Iglesia: debe también
ayudarla, protegerla y defenderla. Este deber se funda en la
obligación que incumbe a la sociedad civil, de profesar el
catolicismo. El Estado tiene el derecho y el deber, tanto para
el bien de la nación como para el de los fieles, de
proscribir el cisma y la herejía; porque la unidad religiosa
es el fundamento principal de la unidad social. Con todo, el
Estado puede tolerar los cultos disidentes cuando han
adquirido cierta existencia legal consagrada por el tiempo, o
concedida por tratados o convenios. La doctrina que pretende
que el Estado no tiene el derecho ni el deber de unirse
a la Iglesia para protegerla, se llama liberalismo, y
es condenable, porque
desconoce la soberanía de Jesucristo, soberanía que
Jesucristo ha transmitido a su Iglesia.
Unión
de los miembros de la Iglesia.- Por comunión de los
santos se entiende la comunicación de bienes espirituales
entre los miembros de la Iglesia mutuamente unidos entre sí y
a una sola y misma cabeza que es Jesucristo. Hállanse en tres
estados diferentes, según pertenezcan a la Iglesia militante,
a la purgante o a la triunfante.
Bienes
espirituales de la Iglesia.-
De la unión de
estos miembros entre sí
resulta que el bien de cada uno redunda en provecho de los demás.
Los bienes espirituales de la Iglesia son los méritos de
Jesucristo, de la Santísima Virgen y de los santos, el santo
sacrificio de la misa, las oraciones y buenas obras de los
fieles. La riqueza de este tesoro es inestimable.
Comunicación
de los bienes espirituales.- Los fieles de la tierra
dirigen oraciones a los santos, y éstos les alcanzan por los
méritos de Jesucristo y los suyos propios, gracias
abundantes. Los fieles de la tierra interceden por almas del
Purgatorio, pidiendo a Dios que las libre o las alivie, y es
piadosa creencia que las almas del Purgatorio ruegan también
por los miembros de la Iglesia militante. Los santos del cielo
ayudan a las almas del Purgatorio. También existe la comunión
de bienes espirituales entre los fieles de la tierra; pues
interceden unos por otros, y las gracias que cada cual recibe
y las buenas obras que hace, aprovechan a todos. Ignoramos la
medida en que los miembros
de la Iglesia participan de su tesoro espiritual; pero no cabe
duda que a
medida de esta aplicación depende en gran parte de las
disposiciones de cada uno. Aunque los fieles que se hallan en
pecado mortal, no producen ningún fruto ni para ellos ni para
los demás, no por eso dejan de ser miembros de la Iglesia, y
como tales entran en la comunión de los santos, y por los méritos
de sus hermanos pueden recibir gracias de conversión. Los
infieles, herejes, cismáticos, apostatas y excomulgados no
tienen parte alguna en la comunión de los santos.
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