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DOCTRINA
CATÓLICA
El Mesías predicho
Profecías
mesiánicas en general: Los
profetas - Las profecías - Caracteres
genealógicos y personales del Mesías – Profecías sobre la época
de la venida del Mesías - Profecías
sobre el nacimiento e infancia del Mesías –
Profecías
sobre la vida pública
del Mesías
– Profecías
sobre la Pasión
del Mesías
– Profecías
sobre la vida gloriosa del Mesías – Profecías
sobre la reprobación de los Judíos – Profecías
sobre la conversión de los Gentiles - Resumen
Los
profetas
¿Qué
es un profeta? Profeta
es un hombre inspirado por Dios para predecir acontecimientos
futuros que no pueden conocerse por causas naturales.
¿Cuántas
clases de profetas hay? Dos
clases: los profetas mayores y los profetas menores, que se
distinguen unos de otros por el número más o menos
considerable de sus profecías.
¿Cuantas
clases de profetas hay?
Dos clases: los
profetas mayores y los menores, que se distinguen unos de
otros por el número más o menos considerable de sus profecías.
¿Cuáles
son los profetas mayores?
Isaías,
Jeremías, Ezequiel y Daniel.
¿Y
los menores? Oseas,
Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahún, Habacuc, Sofonías,
Ageo, Zacharías y Malaquías. Hállanse también profecías
en los labios o en los libros de otros santos personajes del
Antiguo Testamento, tales como los patriarcas Jacob y José,
los reyes David y Salomón, etc.
¿En
qué época vivieron los profetas?
Desde el IX al V siglo antes de Jesucristo.
¿Quién
fue el último de los profetas?
Malaquías,
que escribió durante la época en que los Judíos estuvieron
debajo del dominio de los Persas, en el reinado de Artajerjes
Longimano, a mediados del siglo V antes de Jesucristo. ^
Las
profecías
¿Qué
es profecía? La
predicción cierta de un acontecimiento futuro que no puede
preverse naturalmente. Toda verdadera profecía supone,
necesariamente, revelación sobrenatural y misión divina.
¿Qué
se entiende por profecías mesiánicas?
Las que se refieren al Mesías, y relatan los hechos evangélicos
mucho antes de su cumplimiento.
¿Puede
suponerse que las profecías mesiánicas hayan sido escritas
después de los acaecimientos?
Tal
suposición carece de fundamento, porque: 1º los libros de
los profetas se tradujeron al griego, y fueron conocidos de
este modo por el mundo pagano mucho antes de Jesucristo; 2º
el pueblo judío, que renegó de Jesucristo, ha conservado
siempre intactas las profecías que le conciernen, de donde se
sigue Que si dichas profecías hubiesen sido invención de los
cristianos, no se hallarían en la Biblia hebraica.
¿Cómo
pueden dividirse las profecías mesiánicas relativamente a
los libros que las contienen?
En
tres partes: 1º las contenidas en el Pentateuco; 2º las contenidas
en los libros de los Reyes y en el de los Salmos; 3º las
contenidas en los libros de los profetas mayores y menores.
¿Cómo
pueden dividirse las profecías mesiánicas respecto a su
contenido? En
seis clases, según que dan a conocer: 1º los caracteres
genealógicos y personales del Mesías; 2º la época de su
venida; 3º su nacimiento e infancia; 4º su vida pública; 5º
su pasión y vida gloriosa; 6º la reprobación de los Judíos
y la vocación de los Gentiles. ^
Caracteres
genealógicos y personales del Mesías
¿Cuáles
son los caracteres genealógicos del Mesías anunciados por
los profetas? El
Mesías debía ser: 1° De la raza de Sem, según Noé “Bendito
el Señor Dios de Sem” (Gen.,
IX, 26). 2º
De la estirpe de Abraham según la promesa que Dios le había
hecho: “En Ti serán benditas todas las naciones de
la tierra” (Gen., XII,
3). 3° De la tribu de
Judá, según lo predijo Jacob “¡Oh Judá! a
ti te alabarán tus hermanos: tu
mano pondrá bajo
el yugo a
tus enemigos; adorarte
han los hijos
de tu padre” (Gen.,
XLIX, 8). 4°
De la familia de David “Juró el Señor verdad a David, y
no dejará de
cumplirla:
del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono”
(Salmo
CXXXI, 31). La
genealogía de Jesucristo nos manifiesta que el Mesías es
efectivamente de la familia real de David, de la tribu de Judá;
que por Judá desciende de Jacob, de Isaac y de Abrahán; y,
por Abrahán, de Sem.
¿Cuáles
son los caracteres personales del Mesías predichos por los
profetas? El Mesías había
de ser: 1º Hijo de Dios “El
Señor me dijo:
Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy” (Salmo
II, 7). 2º
Dios, y Dios
escondido “Por cuanto ha
nacido un chiquitito para nosotros... y
será llamado
su nombre, Dios” (Isaías
IX, 6). “Tu trono, oh
Dios, subsistirá
por siglo de siglo: vara de rectitud es la vara de tu reino”
(Salmo XLIV, 7).
“Verdaderamente tú eres un Dios escondido, Dios de Israel,
el Salvador” (Isaías
XLV, 15). 3º
Salvador y Libertador del mundo “Mas yo en el Señor me
gozaré: y me regocijaré en Dios mi Jesús” (Habac.,
III, 18). “Cercano
está mi Justo,
ha salido mi Salvador” (Isaías
LI, 5). 4º
Verdadero Pontífice eterno, según el orden de Melquisedec.
“Tú eres sacerdote eternamente según el orden de
Melquisedec” (Salmo
CIX, 4). 5º
Justo por excelencia, Santo y Santo de los santos. “Levantaré
para David un pimpollo Justo:
y reinará rey, que será sabio:
y hará el
Juicio y la justicia en
la tierra” (Jerem.,
XXIII, 5). “Sabed,
pues, que el Señor
ha hecho maravilloso
a su Santo” (Salmo IV,
4). “Regocíjate,
y da alabanzas, morada de
Sión: porque
grande es en medio de
ti el Santo de Israel” (Isaías
XII, 6). “Y
será llamado
su nombre Admirable,
Consejero, Dios, Fuerte, Padre del siglo venidero, Príncipe
de paz” (Isaías IX,
6). 6º
Doctor infalible y verdadero Pastor “Casa de Jacob,
venid, y
caminemos en
la lumbre del Seño” (Isaías
II, 5). “Como pastor
apacentará su grey: con su brazo
recogerá los
corderos, y los
alzará en su
seno” (Isaías
XL, 11). ^
Profecías
sobre la época
de la venida del Mesías
¿Qué
profecías determinaron la época de la venida del Mesías?
Cuatro
profecías principales determinaron la época de la venida del
Mesías, a saber: 1º La de Jacob: “El
cetro (o sea el poder, la autoridad, la magistratura) no
será quitado de Judá, ni de su posteridad el caudillo, hasta
que venga el
que ha de ser enviado” (Gen.,
XLIX, 10). Según
dicha profecía, el Mesías había de venir cuando la tribu de
Judá perdiera la autoridad real, y los Gentiles se
convertiran al verdadero Dios. Ahora bien, el primer hecho
empezó a cumplirse al ser proclamado rey el príncipe
extranjero Herodes; y se consumó al desaparecer Judá
como tribu con la toma de Jerusalén por Tito. El segundo
comenzó en la primera mitad del primer siglo de la era
cristiana. Siendo así que Jesucristo nació durante el
reinado de Herodes, y obró la conversión de los Gentiles por
medio de sus Apóstoles, síguese que Jesucristo es el Mesías.
2° La de Daniel: Un día que este profeta computaba los
setenta años señalados para la cautividad, y suplicaba al Señor
pusiera término a tan larga prueba, se le aparecía el ángel
Gabriel y le dijo: “Se
han abreviado setenta semanas sobre
tu pueblo, y sobre tu llanta ciudad,
para que fenezca la prevaricación, y tendrá fin el pecado, y
sea borrada la maldad, y sea traída justicia perdurable, y
tenga cumplimiento la visión y la profecía, y sea ungido el
Santo de los santos, Sabe, pues, y nota atentamente: Desde la
salida de, la palabra para que Jerusalén sea
otra vez edificada,
hasta Cristo príncipe, serán siete semanas, y sesenta
y dos semanas:
y de nuevo, será edificada la plaza, y los muros en
tiempo de angustia. Y después de sesenta y dos semanas será
muerto el Cristo: y no será más suyo el pueblo que le negará.
Y un pueblo con un caudillo que vendrá, destruirá la ciudad
y el santuario: y su fin y estrago, y después del fin de la
guerra vendrá la desolación decretada. Y afirmará su
alianza con muchos en una semana (la
que queda): y en medio
de esta semana cesará la hostia y el sacrificio: y será en
el templo la abominación de la desolación y durará la
desolación hasta la consumación
y el fin” (Dan., IX,
24-27). Según
esta célebre profecía, el Mesías, cuyos caracteres se
indican en ella con tanta precisión, debía venir en la mitad
de la última de las setenta semanas de años, que deben
empezar a contarse desde el edicto de Artajerjes, 454 años
antes de Jesucristo. Esas semanas pueden dividirse en tres
partes: siete, sesenta y dos, y una. En las siete primeras
(cuarenta y
nueve años), Jerusalén y los muros fueron reedificados. Las sesenta
y dos semanas siguientes abarcan hasta el año 30 de la era
cristiana, en el cual Jesucristo empezó su misión,
recibiendo el
bautismo de San Juan Bautista. Tres años y medio después (año
33), esto es, en la mitad de la última semana, Cristo fue
entregado a la muerte. Todas estas particularidades se
cumplieron solamente en Jesucristo. Adviértese también en
dicha profecía la destrucción del Templo y de la ciudad por
los Romanos a las órdenes de Tito, y la desolación perpetua
del pueblo hebreo, reprobado porque renegó del Mesías. 3º
La profecía de Ageo: Los ancianos de Israel, que habían
visto la magnificencia del primer templo, oprimidos por la
tristeza al contemplar el segundo, fueron consolados por Ageo,
quien les dijo:
“Esto dice el Señor de los ejércitos: Aún falta un
poco, y yo conmoveré el cielo, y la tierra, y la mar, y todo
el universo. Y moveré todas las gentes: y vendrá el Deseado
de todas las gentes: y henchiré esta casa de gloria... Grande será la gloria de esta última casa,
más que la de la primera... y en este lugar daré yo la
paz” (Ageo, II, 8, 10).
Esta
profecía manifestaba que el Mesías santificaría con su
presencia el nuevo templo. Dicho templo, tan visitado por
Jesucristo, fue destruido para siempre, no transcurridos aún
cuarenta años después de su muerte; de donde resulta que
nadie, sino él, pudo darle mayor gloria que al antiguo, ni
otro alguno conmovió cielo y tierra con sus milagros y la
conversión de las gentes. Luego Jesucristo era el Deseado de
las naciones. 4º La profecía de Malaquías: “He aquí
que yo envío mi ángel, y preparará el camino ante mi faz. Y
luego
vendrá a su templo el Dominador a quien vosotros buscáis, y
el ángel del
testamento que vosotros deseáis. He aquí que viene, dice el
Señor de los ejércitos” (Malaq.,
III, 1). Lo
que significa que el Mesías vendría a su templo
inmediatamente después de aparecer su precursor. Pues bien,
Jesucristo tuvo por precursor a San Juan Bautista, que vivía
en la época del segundo templo; luego a solo Jesucristo podía
referirse esta profecía.
¿No
fue anunciado dicho precursor por otro profeta?
Sí:
por Isaías, que indicó el objeto principal de sus predicaciones.
“Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del
Señor, enderezad en la. soledad las sendas de nuestro Dios”
(Isaías XL, 3).
Según
los profetas ¿en qué estado debía encontrarse el mundo a la
venida del Mesías? En
un estado de paz universal, según acaeció durante la
dominación romana, en el reinado de Augusto, época en que
Jesucristo vino al mundo. “En los días de él nacerá
justicia; y abundancia de paz” (Salmo
LXXI, 7). “No alzará
la espada una nación contra otra nación, ni se ensayarán más
para la guerra” (Isaías
II, 4). ^
Profecías
sobre el nacimiento e infancia del Mesías
¿Qué
anunciaron los profetas tocante al nacimiento e infancia del
Mesías? 1°
La milagrosa virginidad de su madre. “He aquí que
concebirá una Virgen, y parirá un Hijo, y será llamado su
nombre Emmanuel” (Isaías
VII, 14). 2°
El lugar de su nacimiento: Belén de Judá “Y tú Belén
Efrata, pequeña eres entre los millares de Judá; de ti me
saldrá el que sea dominador en Israel, y la salida de él
desde el principio, desde los días de la eternidad” (Mlq.,
V, 2). 3°
La venida de los Magos de Oriente para adorarle “Los
reyes de Arabia y de Saba le temerán presentes” (Salmo
LXXI, 9). “Vendrán
camellos de Sabá, y traerán oro e incienso” (Isaías
LX, 6). “De Jacob
nacerá una estrella; y de Israel se levantará una vara” (Núm.,
XXIV, 17). 4°
El degüello de los Santos Inocentes en Belén y sus cercanías
“Voz de lamentación fue oída en lo alto, de llanto, y
de lloro de Raquel que llora sus hijos, y no quiere ser
consolada acerca de ellos, porque no existen” (Jerem.,
XXXI, 15). 5º
La huída a Egipto y su vuelta al aviso del ángel “Y de Egipto
llamé a mi hijo” (Oseas
XI, I). ^
Profecías
sobre la vida pública
del Mesías
¿Qué
anunciaron los profetas concerniente a la vida pública del
Mesías? Anunciaron:
1º Su bautismo y las circunstancias que lo acompañaron
“Y reposará
sobre él el espíritu del Señor” (Isaías
XI, 2-3). 2°
El ayuno preparatorio a su misión “Afligía mi alma con
el ayuno” (Salmo
XXXIV, 13). 3°
Su predicación: El
lugar en que empezó “La tierra de Zabulón y la tierra
de Neftalí... el camino del mar a la otra parte del Jordán,
la Galilea de las naciones. El pueblo que andaba en tinieblas,
vio una grande luz” (Isaías
IX, 1-2). El
auditorio familiar, los pobres: “Porque perecerá el
saber de sus sabios... Y tos mansos se alegrarán más
y más en el Señor, y los hombres pobres se regocijarán en
el Santo de Israel” (Isaías
XXIV, 14, 19). La
forma favorita de sus instrucciones, las parábolas: “Abriré
en parábolas mi boca: hablaré cosas ocultas desde el
principio” (Salmo
LXXVII, 2). 4°
Las virtudes evangélicas del Mesías: Su pobreza: “Pobre
soy yo, y en trabajos desde mi juventud” (Salmo
LXXXVII, 16). Su
humildad: “Mas yo soy gusano, y no hombre: oprobio de los
hombres, y desecho de la plebe” (Salmo
XXI, 7). Su
obediencia: “Para hacer tu voluntad, Dios míos” (Salmo
XXXIX, 9). Su
benignidad: “La caña cascada no la quebrará, y la
torcida que humea no la apagarán” (Isaías
XLII, 3). Su
amor a la paz: “Con los que aborrecían la paz, era pacífico”
(Salmo CXIX, 7).
Su compasión para
con, los débiles y atribulados: “Buscaré lo que se había
perdido, y tornaré lo que había sido descarriado, y lo que
había sido quebrado lo ataré, y lo flaco lo fortificaré, y
lo grueso y recio lo guardaré”
(Ezeq., XXXIV, 16).
“El mismo Dios vendrá, y os
salvará. Entonces serán abiertos los ojos de los ciegos,
y serán abiertas las orejas de los sordos. Entonces el cojo
saltará como el ciervo, y la lengua de los mudos será
suelta”
(Isaías XXXV,
4-6). 5°
Las contradicciones y persecuciones de que sería objeto: “Dirán
sus enemigos: Tomemos, pues, en medio al justo; por cuanto nos
es inútil,
y es contrario a nuestras obras, y nos echa en cara los
pecados de la ley, y difama contra nosotros las faltas de
nuestra conducta. Protesta que él tiene la ciencia de Dios,
ti él se nombra Hijo de Dios. Se ha hecho el censor de
nuestros pensamientos. Nos es
gravoso aun el verlo, porque la vida de él es
desemejante a la de otros, y sus caminos bien diferentes.
Somos tenidos por él como gente vana, y se abstiene de
nuestros caminos como de inmundicias, y prefiere las postrimerías
los justos, y se gloría de que él tiene por Padre a Dios.
Veamos, pues son verdaderas sus palabras, y probemos lo que ha
de venir y sabremos cuál será su fin. Porque si es
verdadero Hijo de Dios, le amparará y le librará de manos
de los adversarios. Recarguémosle con ultrajes y con tormentos,
para que sepamos su acatamiento, y probemos su paciencia.
Condenémosle a la muerte más infame: pues según sus
palabras será él atendido” (Sab.,
II, 19-29). ^
Profecías
sobre la Pasión
del Mesías
¿Qué
circunstancias de la pasión del Mesías fueron anunciadas por
los profetas?
Anunciaron: 1° La entrada triunfal del Salvador en Jerusalén
“Regocíjate mucho, hija de Sión, canta, hija de Jerusalén:
Mira que tu Rey vendrá a ti justo ti salvador: él vendrá
pobre, y sentado sobre una asna, y sobre un pollino hijo de
asna”
(Zac., IX, 9).
2° La institución
de un sacerdocio nuevo “Porque desde donde nace el sol
hasta donde se pone, grande
es mi nombre entre las gentes, ti en todo lugar se
sacrifica y ofrece a mi nombre ofrenda pura” (Malaq.,
I, 11). 3º
El estado de víctima a que debía reducirse por amor nuestro “Y
cargó el Señor sobre él la iniquidad de todos nosotros” (Isaías
LIII, 6). “En verdad
tomó sobre sí nuestras enfermedades, y él cargó con
nuestros dolores” (Isaías
LIII, 4). 4º
La traición de Judas “Aun el hombre pacífico, de quien
me fié: el que comía mis panes, me echó la zancadilla en
gran maneras” (Salmo XI, 10). 5º Los treinta denarios,
precio de la traición, y el uso que de ellos se había de
hacer “Y
pesaron por mi salario treinta silos de plata”
(Zac.,
XI, 12). “Y tomé los treinta
silos de plata, y
los eché en la casa del Señor para el alfarero” (Zac.,
XI, 13). 6º
La agonía que precedió a su prendimiento “Mi corazón
conturbado está dentro de mí; y miedo de muerte cayó sobre
mí. Temor y temblor vinieron sobre mí; y cubriéronme
tinieblas” (Salmo LIV,
5, 6). 7º El desamparo en
que lo dejarían sus Apóstoles al empezar su pasión “Hiere
al pastor, y serán dispersas las ovejas” (Zac.,
XIII, 7). 8°
Los falsos testimonios levantados contra el Mesías “Se
han levantado contra mí
testigos falsos, y la iniquidad ha mentido
a sí misma” (Salmo
XXVI, 12). 9º El expresivo
silencio del Mesías en presencia de sus acusadores “Como
cordero delante del que lo trasquila, enmudecerá y no abrirá
su boca” (Isaías
LIII, 7). 10º
Los escarnios y ultrajes que había de padecer “Y
vine a ser fábula para ellos..., y tañían cantares de mí
los que bebían vino”
(Salmo
LXVIII, 12, 13). “Dará
la mejilla al que le hiriere, será harto de oprobios” (Lament.,
III, 30). “Mi cuerpo dí
a los que me herían,
y mis mejillas a los que mesaban mi barba: mi rostro no retiré
de los que me injuriaban
y me escupían”
(Isaías L, 6).
11º La
injusta flagelación del Mesías a pesar de su inocencia “Sobre
mi espalda labraron los pecadores: prolongaron
su iniquidad” (Salmo
CXXVIII, 3). “Le
reputamos como leproso, y herido de Dios, mas él fue llagado
por nuestras indignidades... y con sus cardenales fuimos
sanados” (Isaías
LIII, 4, 5). 12º La
crucifixión entre dos ladrones “Horadaron mis manos y
mis pies: contaron todos mis huesos” (Salmo
XXI, 17, 18). “Y dirán:
¿pues qué llagas son éstas en medio de
tus manos? Y dirá: De éstas he sido llagado en la
casa de aquellos que me amaban”
(Zac.,
XIII, 6). “Entregó
su alma a la muerte, y con los malvados fue contado: y
él cargó con los pecados de muchos y por los transgresores
rogó” (Isaías
LIII, 12). 13º
Las injurias que recibió estando en la cruz “Todos los
que me veían hicieron burla de mí: y menearon la cabeza
diciendo: Esperó en el Señor, líbrele y sálvele,
puesto que le ama”
(Salmo XXI, 8, 9).
14°
La hiel y vinagre que le ofrecieron para calmar su sed “Y
me dieron hiel por comida: y en mi sed me
dieron a beber vinagre”
(Salmo LXVIII, 22).
15º El reparto de las vestiduras entre sus verdugos “Se
repartieron mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes”
(Salmo XXI, 19).
16º
Las tinieblas que darían testimonio de su divinidad en el
momento de su muerte “Y acaecerá en aquel día, dice el
Señor Dios, que se pondrá el sol al mediodía, y haré
cubrir de tinieblas la tierra en su mayor luz” (Amós
VIII, 9). 17º
Su última oración en el supremo instante de la agonía
“Dios, Dios mío, mírame: por qué me has
desamparado” (Salmo
XXI, 2). 18º Su muerte y sepultura “Fue cortado de la tierra de los
vivientes (Isaías LIII,
8). “Cayó mi alma en
el lago y
pusieron sobre mí una losa” (Lament.,
XII, 53). 19º
Su bajada a los infiernos, para anunciar a las almas de los
justos su próximo rescate “Del poder de la muerte
los libraré,
los redimiré de la muerte (Osea
XIII, 14). “Tú también
por la sangre de tu testamento hiciste salir tus cautivos del
lago en que no hay agua” (Zac.,
IX, 11). ^
Profecías
sobre la vida gloriosa del Mesías
¿Qué
anunciaron los profetas tocante a la vida gloriosa del Mesías?
Anunciaron
tres cosas: 1º
Su gloriosa
resurrección “Seré
tu muerte, oh muerte; seré tu mordedura, oh infierno” (Oseas
XIII, 14). “No dejarás
mi alma en el infierno: ni permitirás que tu Santo vea la
corrupción” (Salmo
XV, 10). “Y
será glorioso su sepulcro”
(Isaías
XI, 10). 2º
Su admirable ascensión “Levantaos
vosotras, oh puertas eternas: y entrará el rey de la
gloria” (Salmo XXIII,
7). “Subió Dios con
voces de alegría” (Salmo
XLVI, 6). 3°
Su gloria y su poder en el cielo “Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos, por
peana de tus pies. De Sión hará salir el Señor el cetro de
tu poder: domina tú en medio de tus enemigos” (Salmo
CIX, 1, 2). ^
Profecías
sobre la reprobación de los Judíos
¿Qué
anunciaron los profetas respecto de la nación deicida?
Su
reprobación y, al fin del mundo, su conversión: 1º Los judíos
llevarán consigo la señal de su reprobación y andarán
errantes y dispersos por toda la tierra “Serán
los residuos de Jacob entre las gentes, en medio de muchos
pueblos” (Mlq., V, 8).
“Y
los puse dispersos entre las gentes, y fueron aventados a
las tierras”
(Ezeq.,
XXXVI, 19). “Y
se conmoverán de mar a mar, y desde el Aquilón hasta el
Oriente: discurrirán buscando la palabra del Señor, y no la hallarán”
(Amós., VIII, 7, 12).
2º
No tendrán ni reyes, ni profetas, ni culto “Muchos días
estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, y sin
sacrificio, y sin altar” (Oseas
III, 4). “No hemos
visto nuestras señales, ya no hay profeta: y Dios no nos
conocerá de aquí adelante” (Salmo
XXIII, 9). 3º
Esperarán la salvación y no la conseguirán “Se alejó
el juicio de nosotros, y no nos abrazará la justicia: esperamos
luz, y he aquí tinieblas” (Isaías
LIX, 9). “Esperábamos
la paz, y este bien no llegaba: el tiempo de medicina, y he
aquí temor” (Jerem.,
VIII, 15). 4º
Hacia el fin de los tiempos reconocerán su error y se
convertirán al Señor “Después
que te hayan aclamado todas las cosas que han sido anunciadas,
en el último tiempo te volverá, al Señor Dios tuyo, y oirás
su voz” (Deut., IV,
30). “Después de esto
volverán los hijos de Israel, y buscarán al Señor su Dios,
y a David su rey: y se acercarán con temor al Señor y a
sus bienes, en el fin de los días” (Oseas
III, 5). ^
Profecías
sobre la conversión de los Gentiles
¿Qué
anunciaron los profetas tocante a los Gentiles?
Anunciaron
la conversión de todos los pueblos, y el reinado eterno de
Jesucristo: 1º Desechado el pueblo judío, el Señor hará
alianza con los Gentiles “Buscáronme los que antes no
preguntaban por mí, halláronme los que no me buscaron. Dije:
Vedme, vedme, a una nación que no invocaba mi nombre” (Isaías
LXV, 1). “Derramaré
mi espíritu
sobre toda carne: y profetizarán
vuestros hijos y vuestras hijas:
vuestros ancianos, soñarán sueños, y vuestros jóvenes
verán visiones”
(Joel
II, 28). 2°
El Evangelio será predicado en todas partes. Rechazado por
los Judíos, será aceptado sucesivamente por todos los
pueblos “En aquel día la raíz de Jesé, que está
puesta por bandera de los pueblos,
será invocada por las naciones” (Isaías
XI, 10). “Irán muchos
pueblos y dirán:
Venid, y subamos al monte del Señor..., y nos enseñará sus caminos,
y andaremos en sus senderos” (Isaías
II, 3). “Andarán
las gentes
a tu
lumbre, y
los reyes al resplandor de tu nacimiento” (Isaías
LX, ·). “Y será el número
de los hijos de Israel como la arena de la mar..., y en el
lugar en donde se les ha dicho: No
pueblo mío vosotros: se les dirá; vosotros sois
hijos del Dios vivo” (Oseas
I, 10). 3°
La nueva alianza abarcará todos los pueblos de la tierra, sin
ninguna excepción “Haré alianza entre ellos en aquel día...
Y diré al que llamé No mi pueblo: Mi pueblo
eres tú; y él dirá: Mi Dios eres tú” (Osaes
II, 18, 24). “Y
haré con ellos
alianza de paz y
alianza
eterna tendrán ellos: y los cimentaré, y multiplicaré,
y pondré mi santificación en medio de ellos por siempre” (Ezeq.,
XXXVII, 26). 4º
Hasta los pueblos más rebeldes se someterán a los pastores
de la Iglesia con sorprendente docilidad “Debajo de su
imperio, habitará el lobo con el cordero; y el
leopardo se echará con el cabrito: el becerro, y el león, y
la oveja andarán juntos y un niño pequeñito los conducirá”
(Isaías XI, 6).
5º El Mesías
reinará eternamente sobre las naciones que son su herencia
“Se extenderá su imperio, y la paz no tendrá fin: se
sentará sobre el solio de David, y sobre su reino para
afianzarlo y consolidarlo en juicio y en justicia” (Isaías
IX, 7). ^
RESUMEN
Profecías
mesiánicas en general.- Profeta es un hombre inspirado
por Dios para predecir los acontecimientos futuros. Por el número
de sus profecías, se distinguen dos clases de profetas: los
profetas mayores y los profetas menores. Profecías mesiánicas
son las que se refieren a la vida del Mesías. Pueden
clasificarse ya respecto del tiempo o de los libros que las
contienen, ya atendiendo a su naturaleza o a los hechos que
anuncian, relativamente a los libros que las contienen, son de
tres clases: 1º las del Pentateuco; 2º las de los libros de
los Reyes y de los Salmos; 3º las de los profetas. Respecto a
su naturaleza, pueden distinguirse seis clases, según que se
refieran: 1º a los caracteres del Mesías; 2º a la época de
su venida; 3º a su nacimiento e infancia; 4º a su vida pública;
5º a su pasión y vida gloriosa; 6º a la reprobación de los
Judíos y vocación de los Gentiles.
Caracteres
genealógicos y personales del Mesías.- Los profetas
anunciaron el origen del Mesías: debía ser de la raza de
Sem, de la nación de Abraham, de la tribu de Judá y de la
familia de David. Predijeron también sus caracteres
personales: había de ser Hijo de Dios, Dios escondido,
salvador pontífice, justo por excelencia, santo, doctor y
verdadero pastor.
Época
de la venida del Mesías.- Cuatro profecías principales
determinaron la época de la venida del Mesías: 1ª
Jacob anunció que el Salvador vendría cuando la tribu de Judá
hubiera roído la autoridad real; 2ª Daniel fijó exactamente
la época en que sería ent do a la muerte, esto es en la
mitad de la última de las setenta semanas de a que empezaban
a contarse desde el segundo edicto de Artajerjes Longimano
para reedificación de Jerusalén; 3ª Ageo afirmó que el Mesías
visitaría y santificaría nuevo templo; 4ª Malaquías e Isaías
predijeron el inmediato precursor del Mesías. Además, el
mundo, a su venida, debía encontrarse en un estado de paz
universal lo que se verificó en el reinado de Augusto.
Nacimiento
e infancia del Mesías.- Las diversas circunstancias del
nacimiento e infancia del Mesías fueron determinadas por las
profecías: su encarnación, la virginidad de su madre, el
lugar de su nacimiento, la adoración de los Magos, el degüello
de los Santos Inocentes, la huida a Egipto y la estancia en
Nazaret.
Vida
pública del Mesías.-
De la vida
pública del Redentor, los profetas predijeron
su bautismo, su ayuno en el desierto, su predicación, las
contradicciones que sufrió y las virtudes evangélicas que
practicó: había de ser pobre, humilde, obediente, benigno,
amante de la paz, compasivo y consolador.
Pasión
y vida gloriosa del Mesías.- Todas las circunstancias de
la pasión del Salvador fueron igualmente determinadas por los
profetas: la entrada triunfal en Jerusalén, la institución
de un sacerdocio nuevo, la traición de Judas por treinta
denarios, la agonía mortal del Salvador, en el huerto de los
Olivos, el desamparo de los Apóstoles, los falsos testimonios
levantados contra Él y el silencio de Jesús ante sus
acusadores y verdugos; los escarnios y ultrajes, la flagelación,
la muerte ignominiosa entre dos ladrones, las injurias que
recibió estando en la cruz, la hiel y vinagre que le
ofrecieron, el reparto de las vestiduras y su última oración.
Finalmente, su bajada a los infiernos, su resurrección, su
ascensión, su gloria y poder en el cielo fueron anunciados
del mismo modo.
Reprobación
de los Judíos y la vocación de los Gentiles.- Los
profetas habían predicho también las graves consecuencias de
la inmolación sangrienta del Mesías; la terrible reprobación
de los Judíos culpables de deicidio, la venturosa vocación
de los Gentiles mediante la predicación del Evangelio.
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