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DOCTRINA
CATÓLICA
El Hombre
Creación
del hombre - El
cuerpo humano -
El
alma humana: espiritualidad, libertad e inmortalidad - Relaciones
del alma con el cuerpo - La prueba. El
paraíso terrenal. La prohibición - Creación
de la mujer. Institución del matrimonio. Unidad de la especie
humana - Estado
primitivo de
nuestros primeros padres, dones sobrenaturales - Dones
preternaturales del alma: la ciencia, la dominación de la
voluntad sobre el apetito sensitivo; del cuerpo: la
inmortalidad y la incorruptibilidad -
La
tentación y la caída - Naturaleza
y gravedad del
pecado - El castigo. Consecuencias del
pecado para Adán y Eva; para su posteridad - El
pecado original - La Virgen
Inmaculada y el Mesías - Resumen
Creación
del hombre
¿Qué
es el hombre? El
hombre es una criatura racional compuesta de cuerpo y alma.
¿Para
qué fin ha sido creado el hombre?
El
hombre ha sido criado para conocer, amar y servir a Dios, y
mediante esto salvar su alma.
En
la creación del hombre, ¿procedió Dios de igual manera que
en la creación
de las demás criaturas?
En
la creación de los demás seres Dios procedió por medio de
una palabra de mandato: “Sea la luz, produzca la tierra
plantas, etc..” (Gen.,
I, 3, 11); mas para
crear al hombre, procedió por medio de una palabra de
consejo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen
y a nuestra semejanza” (Gen.,
I, 26).
¿Por
qué procedió así Dios en la creación del hombre?
Porque
en el plan divino, el hombre debe ser el resumen de todo el
universo, y el rey y pontífice de la creación terrestre. “Coronástele
de gloria y de honor, y le has dado el mando sobre las obras
de tus manos” (Salmo
VIII, 6).
¿Qué
quiso enseñamos Dios por esta palabra hagamos?
Quiso
hacernos considerar a las tres divinas personas como
celebrando consejo para formar a imagen suya la obra maestra
de la creación.
¿Cómo
crió Dios al primer hombre?
Dios
formó el cuerpo del primer hombre del limo de la tierra, y
sopló sobre su rostro un soplo de vida, y el hombre quedó vivo
y animado.
¿Qué
significa ese soplo de Dios?
Que el alma que anima al cuerpo del hombre ha sido hecha a
imagen y semejanza de Dios.
¿Con
qué nombre llamó Dios al primer hombre?
Dios llamó al primer hombre con el nombre de Adán que
significa
“tierra colorada”, y nos recuerda el humilde origen
de nuestro cuerpo. ^
El
cuerpo humano
¿Qué
particularidades ofrece la constitución del cuerpo humano?
Por
su estructura admirable, por la diversidad y delicadeza de sus
órganos, y por la multiplicidad y armonía de sus
operaciones, el cuerpo humano es una obra maestra del poder y
de la sabiduría divina. “Tus manos, Señor, me
hicieron y me formaron” (Gen.,
II, 7).
¿Qué
es lo que distingue el cuerpo del hombre del de los animales?
El
hombre anda derecho, con la frente levantada hacia el cielo, a
donde le llaman sus destinos gloriosos; mientras que el
animal, hecho para servir al hombre, anda con la cabeza
inclinada hacia el suelo. “Impresa está, Señor, sobre
nosotros la luz de tu rostro” (Salmo
IV, 7). ^
El
alma humana
¿Qué
es el alma humana? El
alma humana es una sustancia espiritual, libre e inmortal,
hecha a imagen Y semejanza de Dios, criada para estar unida a
un cuerpo. “Dios creó inmortal al hombre, y formóle a su
imagen y semejanza” (Sab.,
II, 23).
¿Qué
se entiende diciendo que el alma es una sustancia espiritual?
Que es una sustancia
inmaterial y simple, dotada de entendimiento y voluntad, y que
puede vivir separada de su cuerpo. El alma es inmaterial; es
decir, inextensa, indivisible, sin ninguna de las propiedades
sensibles de la materia, y, por lo mismo, no se puede percibir
por los sentidos. Puede subsistir separada del cuerpo, es
decir, que de por sí es independiente de la materia, y que la
disolución de los órganos materiales y aun la del cuerpo no
puede ocasionar la del alma.
¿Cómo
se prueba la espiritualidad del alma?
Se
prueba la espiritualidad del alma por sus mismas operaciones
en virtud del axioma que dice: Una sustancia es de la misma
naturaleza que las operaciones que produce. Las operaciones
del alma son inmateriales, como claramente lo prueba la
experiencia: luego dichas operaciones no pueden ser producidas
sino por una sustancia inmaterial. Las dos facultades
superiores del alma, el entendimiento y la voluntad, son, por
naturaleza, independientes de la materia, puesto que su objeto
propio, la verdad y la justicia, no tienen nada de material:
luego él ser del alma debe poseer también esa independencia,
y el alma debe poder subsistir separada del cuerpo.
¿Quiénes
niegan la espiritualidad del alma?
Los
materialistas, que afirman que no hay nada fuera de la
materia.
¿Qué
se debe pensar del materialismo? Que
es una doctrina absurda y degradante, rechazada igualmente por
el sentido común y la conciencia. En efecto: si no hay más
que materia, no hay inteligencia, ni libertad, ni moral, ni
Dios; el hombre puede seguir todos sus instintos por perversos
que sean; la sociedad queda sin base, y no habrá más ley que
la ley del más fuerte.
¿Qué
error grosero pretende acreditar ahora el materialismo?
La
opinión dominante hoy día entre los materialistas es que el
hombre trae su origen del mono, y que no es sino un mono
transformado y perfeccionado. De este modo, esos pretendidos
sabios, que no hablan más que de la dignidad del hombre y del
respeto debido a los derechos del hombre, no vacilan en
atribuirle un origen bestial, ni en rebajarlo al nivel de los
brutos.
¿Que
quiere decir que el alma es libre?
Que el alma humana es libre quiere decir que tiene la
facultad de elegir, de determinarse entre dos cosas posibles,
optando por una o por otra.
¿Cómo
se prueba la existencia de la libertad?
Se
prueba, desde luego, por varios textos de la Sagrada
Escritura. “Creó Dios desde el principio al hombre, y
dejóle en manos de su consejo.....Delante del hombre están
la vida y la muerte, el bien, y el mal: lo que escogiere le
será dado” (Ecle.,
XV, 14, 18) –
“Reportará gloria eterna: podía pecar, y no pecó;
hacer el mal, y no lo hizo” (Ecle.,
XXXI, 10).
¿Cómo
se prueba por la razón la existencia de la libertad?
Se
prueba: 1º Por el testimonio de la conciencia. En efecto:
cuando uno delibera, tiene conciencia de que puede optar por
uno u otro de los dos partidos que se ofrecen; y cuando se
determina, tiene igualmente conciencia de ser causa inmediata
del acto que ejecuta. 2º
Por la
obligación moral y la responsabilidad, las que no se conciben
sin la libertad. En efecto, nadie está obligado a querer el
bien si desde luego no es capaz de quererlo, ni puede ser
responsable sino de los actos de que es verdaderamente causa.
¿Quiénes
niegan la libertad? Los
fatalistas y los deterministas. Los primeros dicen que un
poder superior decreta fatalmente todos los
acontecimientos, sin tener en cuenta la libertad humana. Los
segundos dicen que nos determinamos a obrar impulsados
por la fuerza irresistible del motivo de más peso; que la
voluntad es una balanza que mueven fatalmente, a manera de
pesas, los motivos o razones de obrar. Admitir esos errores es
lo mismo que decir que no hay ni bien ni mal; que los
remordimientos de la conciencia son una quimera, que las leyes
son un contrasentido, y en fin, que el mal tiene a Dios solo
por causa.
¿Qué
puede responderse a los que objetan la presciencia divina
contra la libertad? Que
siendo Dios infalible, talo cual acto libre que Él ha
previsto sucederá infaliblemente, pero no necesariamente. Para
Dios lo futuro es presente, pero su presciencia no ejerce
sobre nuestros actos mayor influencia que la ejercida por
nuestra visión sobre la naturaleza de los objetos que vemos o
de las acciones que presenciamos.
¿Qué
quiere decir que el alma es inmortal?
Quiere
decir que el alma humana no cesará jamás de vivir.
¿Cómo
se prueba la inmortalidad del alma?
Se
prueba: 1º Por la Sagrada Escritura. “Que el polvo se
vuelva a la tierra de donde salió y el espíritu vuele a
Dios, que le dio el ser” (Ecle.,
XII, 7) -
“Irán éstos al eterno suplicio, y los Justos a
la vida eterna” (Mat.,
XXV, 46). 2º
Por la razón, que aduce en confirmación de esta verdad una
prueba física y dos pruebas morales.
¿Cuál
es la prueba física en favor de la inmortalidad del alma?
La
espiritualidad del alma exige que subsista en sí misma y que
ejerza por sí misma sus operaciones específicas sin depender
necesariamente del cuerpo. Es, por tanto, evidente que la
disolución del cuerpo no puede acarrear la del alma, y que no
teniendo ésta por su naturaleza ningún germen de disolución,
es por sí misma inmortal. El alma, es verdad, tiene necesidad
en esta vida de que las facultades sensitivas le proporcionen
la materia de sus operaciones; pero tan luego como el lazo que
la unía al cuerpo se rompe, goza de la existencia propia de
las sustancias separadas, y obra sólo con su inteligencia. En
vano se objetará que Dios, que ha creado el alma de la nada,
puede también aniquilarla; eso no es más que una posibilidad
absoluta, que jamás se reducirá al acto. En efecto: Dios no
se contradice; y habiendo hecho al alma incorruptible e
inmortal por naturaleza, no puede aniquilarla, ni obrar, por
decirlo así, con un acto de su poder, en contra de otro acto
de su sabiduría. “He
visto que todas las
cosas que ha
creado Dios, duran perpetuamente” (Ecle.,
III, 14).
¿Cuáles
son las dos pruebas morales de la inmortalidad del alma?
Estas:
1º la necesidad de una sanción de la ley moral. La justicia
de Dios exige que el bien sea recompensado y el mal castigado.
Ahora bien, esta justicia no se ejerce en este mundo universal
ni completamente: luego es necesario que más allá de la
tumba reciba cada cual lo que le es debido. 2º El deseo de la
felicidad. El alma desea la felicidad perfecta; pero
este deseo no lo puede satisfacer en este mundo: luego es
necesario que haya para ella otra vida en la que sus
aspiraciones sean plenamente satisfechas; y esa felicidad no
será perfecta si tiene fin.
¿Quiénes
niegan la inmortalidad del alma?
Los
ateos, los materialistas. “El
hombre constituido en honor, no ha tenido discernimiento, se
ha igualado con los insensatos jumentos, y se ha hecho uno de
ellos” (Salmo XLVIII,
18).
¿Los
filósofos dignos de este nombre, han creído en la
espiritualidad, libertad
e inmortalidad del alma?
Sí:
pues verdades de tan capital importancia no las han negado
sino hombres extraviados o corrompidos.
¿Tienen
estas verdades en su favor el testimonio universal? Sí:
pues son objeto de la creencia de todos los pueblos. ^
Relaciones
del alma con el cuerpo
¿Cuáles
son las relaciones del alma con el cuerpo?
El
alma comunica al cuerpo el movimiento, la vida y el sentimiento;
y el cuerpo informado por el alma, completa la naturaleza
humana de tal manera que el hombre resulta de la unión de las
dos partes.
¿De
qué naturaleza es la unión que existe entre el alma y el
cuerpo? Dicha
unión no es accidental como la que existe entre el jinete y
su caballo, o el piloto y su navío, sino una unión personal,
esencial, de la que resulta una sola naturaleza humana, una
sola persona, un yo único.
En
esta unión del alma con el cuerpo que constituye al hombre,
¿cuál es el papel del alma? El
alma es el principio activo, la obrera; en otros términos,
es, según lo ha definido el concilio de Viena, la forma
sustancial del cuerpo.
¿Cuál
es el papel del cuerpo? El
cuerpo, sustancialmente unido al alma, sirve a ésta en la
vida presente de instrumento necesario para varias de sus
operaciones.
¿Por
qué se dice que el hombre es el resumen del universo?
Porque
es el lazo que une el mundo de los espíritus con el mundo de
los cuerpos. Por una parte, su alma tiene facultades
superiores, como la inteligencia y la voluntad, que la hacen
semejante al ángel; y por otra, tiene facultades inferiores,
vegetativas y sensitivas, que le permiten vivificar los
elementos materiales, y hacer vegetar su cuerpo comO la
planta; y sentir como el animal. “Hicístele
un poco inferior a los ángeles, coronástele de gloria y de
honor, y le has dado el mando sobre las obras de tus manos” (Salmo
VIII, 6, 7). ^
La
prueba
¿Dónde
colocó Dios a Adán después de haberlo, creado?
En
un jardín de delicias, llamado Edén o Paraíso terrenal. “Tomó,
pues, el Señor Dios al hombre, y púsole en el paraíso de
delicias, para que le cultivase y guardase” (Gen.,
II, 15).
¿En
qué región se hallaba situado el jardín de delicias?
Según
la opinión más verosímil, se hallaba en Armenia entre las
fuentes del Éufrates y del Tigris.
Entre
los árboles del jardín ¿cuáles eran los más notables?
Dos:
1° el árbol de la vida, cuyo fruto debía mantener al hombre
en perpetua juventud; y 2º el árbol de la ciencia del bien y
del mal, que fue objeto de la prueba.
¿Qué
prohibición hizo Dios a Adán? La
de comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del
mal. “Come si quieres del fruto de todos los árboles
del paraíso: mas del fruto de la ciencia del bien y del mal
no comas: porque en cualquier día que comieres de él,
infaliblemente morirás” (Gen.,
II, 16, 17)
¿Por,
qué le hizo Dios esta prohibición? Para
someter a Adán a una prueba, del mismo modo que ya lo había
hecho con el ángel, y hacerle así merecer por su obediencia
la eterna felicidad.
¿Por
qué dicha prohibición tenía por objeto el fruto de un árbol?
Para
manifestar a Adán, que a pesar de la autoridad de que se
hallaba investido sobre la creación, Dios seguía siendo
soberano Señor de todas las cosas. Este árbol era el signo
de la autoridad absoluta y universal de Dios.
¿Qué
clases de pruebas contenía esta prohibición? Las
tres por las que todo hombre debe pasar: 1º a
la prueba de
su inteligencia, que debe creer en la palabra revelada,
e inclinarse ante los misterios de la fe; 2º la prueba de su voluntad,
que debe obedecer a la ley divina, y no pretender la
independencia absoluta; 3º la prueba de su sensibilidad, que
debe moderar su deseo de gozar. ^
Creación
de la mujer
¿Qué
hizo Dios después de haber hecho esta prohibición a Adán? No
queriendo Dios
que Adán
estuviese solo, le dio una compañera formada de su propia
sustancia. El Génesis relata así la creación de Eva:
“No es bueno que el hombre esté solo: hagámosle
ayuda y compañía semejante a él. Formado, pues, que hubo de
la tierra el Señor Dios todos los animales terrestres y todas
las aves del cielo, los trajo a Adán, para que viese cómo
los había de llamar: y en efecto, todos los nombres puestos
por Adán a los animales vivientes, ésos son sus nombres
propios... Mas no se hallaba para Adán ayuda o compañía a
él semejante. Por tanto el Señor Dios hizo caer sobre Adán
un profundo sueño: y mientras. estaba dormido, le quitó una
de las costillas y llenó de carne aquel vacío. Y de la
costilla aquella que había sacado de Adán, formó el Señor
Dios una. mujer: la cual puso delante de Adán. Y dijo o
exclamó Adán: Esto es hueso de mis huesos y carne de mi
carne” (Gen., II, 18,
23).
¿Cuál
fue el nombre de la primera mujer?
El
de Eva, que le puso Adán, y significa “madre de
todos los vivientes” (Gen.,
III, 20).
¿Fue
hecha el alma de Eva de la de Adán?
No:
sino que, a semejanza de la de Adán fue creada de la nada.
¿Por
qué el cuerpo de Eva fue hecho de la sustancia del de Adán?
Porque
según el plan divino, el primer hombre debía ser el
principio de toda su especie, y además porque la mujer debía
estar sometida al hombre. ^
Institución
del matrimonio
¿Por
quién fue bendecida la unión de Adán y de Eva?
Por
Dios mismo cuando les dijo: “Creced y multiplicaos, y
henchid la tierra y enseñoreaos de ella” (Gen.,
I, 23).
¿Es
de fe que todo el género humano tiene el mismo origen?
La
unidad de la especie humana es una verdad de fe plenamente
confirmada por la verdadera ciencia. Las diferencias que
estriban en el color de la piel y en la configuración del cráneo
no tienen nada permanente ni esencial, como lo tienen bien
probado los verdaderos sabios. “Él es el que de
uno solo ha hecho nacer todo el linaje de los hombres, para
que habitase la vasta extensión de la tierra” (Hechos,
XVII, 26).
¿Quiénes
rehúsan al hombre un origen celestial?
Los
evolucionistas absolutos que no admiten la intervención
directa de Dios en la creación del primer hombre. “Crió,
pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios le creó”
(Gen.,
I, 27). ^
Estado
primitivo de nuestros primeros padres
Dones
sobrenaturales
¿En
qué estado fueron criados Adán y Eva?
En
estado de justicia y santidad, es decir, en la posesión de la
gracia santificante, juntamente con las virtudes infusas de
fe, esperanza y caridad, las virtudes morales y los dones del
Espíritu Santo.
“Revestíos
del hombre nuevo, que ha sido criado conforme a
la imagen de Dios en justicia y santidad verdadera” (Efes.,
IV, 24).
¿Qué
ventajas les proporcionaba este estado?
En
este estado eran agradables a Dios, justos y santos, hijos
adoptivos de Dios, herederos de la gloria celestial, y capaces
de merecer por sus buenas obras.
Este
estado, ¿era natural o sobrenatural?
Era
sobrenatural porque la naturaleza creada no puede
elevarse a él por sus propias fuerzas, ni tiene derecho a él
en virtud de su creación. ^
Dones
preternaturales
A
los dones sobrenaturales, ¿no añadió Dios otros dones?
Sí:
añadió privilegios extraordinarios, dones preternaturales,
que hacían su naturaleza integra.
¿Cuáles
eran estos dones? La
ciencia, el dominio de la voluntad sobre el apetito sensitivo,
1a incorruptibilidad y la inmortalidad del cuerpo.
¿Por
qué dichos dones se llaman preternaturales? Porque,
rigurosamente hablando, no son ni naturales ni sobrenaturales.
No son naturales, porque si bien es cierto que Dios hubiera
podido crear al hombre sin pecado, no lo es menos que podía
haberlo dejado sujeto a la ignorancia, a la concupiscencia, al
dolor y a la muerte. No son sobrenaturales, porque no tienen
nInguna relación esencial con la visión beatifica, y además,
porque en el estado de naturaleza caída puede poseer el
hombre la gracia santificante y el derecho a la visión beatífica,
sin los dones preternaturales con que fueron agraciados
nuestros primeros padres.
¿Era
mucha la ciencia de Adán y de Eva?
Tenían
todas las luces naturales y sobrenaturales que, según los
fines de Dios, su inteligencia necesitaba en este mundo, y no
estaban sujetos al error. “Les
llenó de las luces del entendimiento. Crió en ellos la
ciencia del espíritu; llenó les el corazón de
discernimiento” (Ecle.,
XVII, 5, 6).
¿En
qué consistía la dominación de la voluntad sobre el petito
sensitivo? En
que el alma no estaba sujeta a los movimientos desordenados de
la concupiscencia. En el ser humano existía la armonía más
perfecta; los sentidos y las pasiones estaban subordinados a
la razón, y la razón lo estaba a. Dios.
¿En
qué consistía la incorruptibilidad?
En
la exención de toda enfermedad, achaque y padecimiento.
¿En
qué consistía la inmortalidad?
En
que el cuerpo, unido siempre al alma, hubiera sido
transfigurado y llevado al cielo sin pasar por la muerte. “No
es Dios quien hizo la muerte” (Sab.,
I, 13) –
“Dios creó
inmortal al hombre” (Sab.,
II, 23) – “Mas
por la envidia del diablo entró la muerte en el mundo” (Sab.,
II, 24).
¿Era
grande la dicha de nuestros primeros padres?
Enriquecidos
con todos los dones de naturaleza y gracia, pasaban su vida en
medio dejos goces más puros de la inocencia, de la conversación
con Dios, y de la contemplación de las maravillas del
universo.
¿Qué
puso fin a esta felicidad?
El
pecado cometido por instigación del demonio.
¿Por
qué razón debía tener Adán tanta ciencia?
Porque
era doctor y padre del gé1lero humano, y como tal, debía
conocer todas las cosas divinas y humanas necesarias para
cumplir con sus funciones. Él fue, sin duda, quien instruyó
a Eva en las revelaciones divinas, y muy particularmente de la
prohibición de tocar al fruto del árbol de la ciencia del
bien y del mal. ^
Tentación
y caída
¿Qué
figura tomó el demonio para inducir al mal a nuestros
primeros padres? La
figura de la serpiente, el más astuto de todos los animales.
¿Por
qué tentó el demonio a Eva con preferencia a Adán?
Porque
se prometía que engañando a Eva, le sería más fácil
arrastrar a Adán a la desobediencia.
¿Qué
preguntó el demonio a Eva?
Le
preguntó por que les había prohibido Dios comer del fruto de
todos los árboles del Paraíso.
¿Qué
respondió Eva? “Del
fruto de los árboles que hay en el Paraíso, sí comemos;
pero del fruto de aquel árbol que está en medio del Paraíso,
mandónos Dios que no comiésemos, ni lo tocásemos, siquiera,
para que no muramos” (Gen.,
III, 2, 3).
¿Qué
replicó el demonio? Considerando
ya medio ganada la victoria, respondió el demonio con
descaro: “Oh! ciertamente que no moriréis. Sabe, empero
Dios que en cualquier tiempo que comiereis de él, se abrirán
vuestros ojos: y seréis como dioses conocedores de todo, del
bien y del mal” (Gen.,
III, 4, 5).
¿Creyó
Eva las palabras del demonio?
Eva,
entregándose a locos ensueños de ambición y orgullo, creyó
ciegamente las palabras del demonio, sin reparar en la ironía
criminal con que las dijo. Se persuadió de que, tanto ella
como su marido, serían verdaderamente dichosos, absolutamente
libres e independientes, y de que ya no habría misterios para
ellos, si consentían en comer de la fruta vedada.
¿Qué
sucedió entonces? Por
haberse la razón de Eva rebelado contra Dios, sus sentidos se
rebelaron contra la razón. Al orgullo siguió la
concupiscencia: “vio que el fruto de aquel árbol era
bueno para comer, y bello a los ojos y de aspecto deleitable,
y cogió del fruto y comióle” (Gen.,
6).
¿Qué
hizo Eva después de haber comido del fruto vedado? “Dio
de él a su marido, el cual comió también” (Ecle.,
X, 14, 15).
Adán no fue engañado ni sorprendido como la mujer. Si comió
del fruto prohibido fue sólo por complacer a Eva, que Dios le
había dado por compañera. Prefirió la criatura al Creador y
cayó también en pecado. ^
Naturaleza
y gravedad de este pecado
¿De
qué naturaleza fue el pecado de Adán y de Eva?
El
pecado de Adán y de Eva fue, lo mismo que el de Lucifer y sus
ángeles, un pecado de soberbia. “El
principio de la soberbia del hombre es, y
fue, apostatar de Dios, o no querer obedecerle; apartándose
su corazón de aquel Señor que le crió.. así pues,
el primer origen de todo pecado es la soberbia” (Ecle.,
X, 14, 15).
¿Fue
muy grave su pecado?
Gravísimo, como se colige: 1º De la prohibición y de la
amenaza de Dios. “Del fruto del árbol de la ciencia del
bien y del mal no comas....porque en cualquier día que
comieres de él, infaliblemente morirás” (Gen.,
II, 17). 2º
De los múltiples caracteres de esta falta, pues se encuentra
en ella: Desobediencia: “Del fruto del árbol de la
ciencia del bien y del mil no comas”. Infidelidad: “Ciertamente
no moriréis”. Soberbia:
“Seréis como dioses”. Curiosidad: “Conoceréis
el bien y el mal”. Sensualidad: “Vio la mujer que
el fruto era bueno para comer”. 3º Por sus lamentables
consecuencias: “Por un solo hombre entró el pecado en
este mundo y por
el pecado la muerte.... así también la muerte se fue
propagando en todo los hombres, por aquel solo Adán en
quien todos pecaron” (Rom.,
V, 12). 4º
Por la reparación que ha exigido de Jesucristo: “Fuisteis
rescatados no con oro o plata, que son cosas perecederas;
sino con la sangre preciosa de Cristo” (I
Pedro, I, 18, 19). ^
El
castigo
¿Cuáles
fueron para Adán y Eva las consecuencias de su pecado?
Adán
y Eva por su pecado fueron despojados: 1º de la gracia
santificante y del derecho a la gloria eterna; 2º de todos
los dones preternaturales de que la gracia santificante era la
fuente, es decir, que quedaron sujetos a la ignorancia, a la
concupiscencia, al dolor y a la muerte.
¿Reconocieron
Adán y Eva su pecado? Tan
pronto como cometieron la falta, sintieron la rebelión de los
sentidos, tuvieron miedo y se escondieron. Interpelados muy
luego por Dios, Adán se excusó echando la culpa a la mujer
que le había dado por compañera, y ésta, a su vez, se excusó
echando la culpa a la serpiente.
¿Cómo
castigó Dios a los culpables?
1º
Maldijo a la serpiente y la condenó a arrastrarse por la
tierra; en la serpiente maldijo Dios al tentador, anunciándole
al mismo tiempo que más tarde la mujer le quebrantaría la
cabeza; 2º Condenó a la mujer a estar sometida a la dominación
de su marido, y a parir con dolor;
3º Por fin
dijo a Adán: “Por
cuanto has escuchado la voz de tu mujer, y comido del árbol
de que te mandé no comieses. maldita será la tierra por tu
causa: con grandes fatigas sacarás de ella el alimento en
todo el discurso de tu vida... Mediante el sudor de tu rostro
comerás el pan, hasta que vuelvas a confundirte con la tierra
de que fuiste formado: puesto que polvo eres, y a ser polvo
tornarás” (Gen., III,
17, 19). Luego
arrojó a los dos del Paraíso de delicias.
¿Cuál
habría sido la suerte de la humanidad si Adán hubiera sido
fiel a Dios? Si
Adán hubiera sido fiel a Dios habría transmitido a su
posteridad la gracia santificante y una naturaleza íntegra.
¿Por
qué? Porque es ley
establecida por Dios, que en el orden natural todo ser vivo
produzca a su semejante. Por un decreto especial, quiso que
sucediera lo propio en el orden sobrenatural, y que cada hijo
de la raza humana naciera en el estado de justicia en que el
primer padre fue criado.
¿Cuáles
son las consecuencias del pecado de Adán para sus
descendientes? Todos
nacen en estado de enemistad con Dios, porque por el pecado de
su primer padre, se hallan privados de los dones que Dios había
otorgado a la humanidad; del mismo modo que cuando un padre
pierde su fortuna o su reputación, la pobreza y el deshonor
consiguientes recaen también sobre sus hijos. ^
El
pecado original
¿Cómo
se llama este estado de privación de los dones divinos en que
nacen los hijos
de Adán?
Llámase
estado de pecado original.
¿Qué
es, por tanto, el pecado original?
El
pecado original es aquel con que todos nacemos, heredado de
nuestros primeros padres.
¿Por
qué se llama original este pecado?
Porque
es un pecado que traemos al nacer un pecado de origen, de
naturaleza, de raza, de familia; se transmite por generación,
desde Adán a toda su posteridad, del mismo modo que 'una
fuente impura inficiona todas las aguas que de ella salen.
¿Es
un acto de nuestra voluntad dicho pecado?
De ninguna manera, pues no ha sido voluntario y actual más
que en Adán.
Pues,
si esto es así, ¿cómo se explica que el pecado original sea
un verdadero pecado? Porque
es un desorden en el orden moral, y porque nos pone respecto
de Dios en un estado de enemistad que hace de nosotros, como
dice san Pablo, hijos de ira. En efecto: por el pecado de Adán
no somos tales como deberíamos ser, esto es, como estábamos
llamados a ser; nuestra condición no es la que Dios quería;
la primitiva armonía que Dios había establecido ha sido
destruida; entre Adán antes del pecado y lo que nosotros
somos ahora por su pecado, hay un desconcierto que desagrada
soberanamente a Dios, como el desconcierto que resulta del
pecado actual.
¿No
parece que es Dios injusto castigando a los hijos de Adán por
un pecado que no han cometido?
Dios
no nos hace ninguna injusticia, puesto que el pecado original
no nos priva de ninguno de los bienes debidos a nuestra
naturaleza en virtud de la creación. No nos priva ni de la
inteligencia, ni de la libertad, ni de las otras facultades y
potencias que hacen de nuestra naturaleza una verdadera
naturaleza humana. Nos priva únicamente de dones puramente
gratuitos, de dones que Dios podía perfectamente, si hubiera
querido, rehusar a Adán. Adán no tenía derecho a la gracia
santificante; no tenía derecho a ser eximido de la
ignorancia, de la concupiscencia, del dolor y de la muerte; en
fin, no tenía derecho a la visión beatifica. Luego Dios no
hubiera sido injusto rehusándole esos dones; como tampoco lo
es ahora permitiendo que por el pecado de nuestro primer padre
nos hallemos privados de ellos al nacer.
Pero
Dios que preveía la desobediencia de Adán y las calamidades
que de ella se seguirían, ¿no debía, según su bondad,
impedir esa desobediencia?
Si
Adán hubiese sido fiel amos, no hubiera habido, es verdad,
pecado original; pero cada uno de sus descendientes podía
condenarse desobedeciendo a Dios. La fidelidad de Adán no
aseguraba, por tanto, la salvación de cada uno de sus
hijos; en vano se objetará que la bondad de Dios exigía que
Adán fuera impecable; porque entonces, ¿qué razón hay para
que no exija también que todos los demás hombres sean
impecables? ¿Está obligado Dios a crear un orden de cosas en
el que no exista la libertad de pecar? ¿No honra Dios, por el
contrario, al hombre, queriendo que merezca la felicidad
eterna mediante el buen uso de su libertad? Además, la
infinita bondad de Dios ha reparado superabundantemente, por
medio de la Redención, el desorden causado por la primera
culpa. “Cuanto más abundó el pecado, tanto más ha
sobreabundado la gracia” (Rom.,
V, 20). ^
Atestación
de la existencia del pecado original
El
pecado original, ¿es un misterio?
Sí,
porque aun cuando hay una imagen del pecado original en
aquella ley de la naturaleza viva, en virtud de la cual los
productos de un principio generador viciado, se hallan
viciados también; y otra de aquella ley social por la que los
subordinados padecen a consecuencia de los defectos de su
jefe, el pecado original
no deja con todo de ser un gran misterio, porque nosotros no
podemos comprender las razones que tuvo Dios para decretar la
decadencia que debía resultar para todos los hombres del
pecado de Adán.
¿Cómo
conocemos este misterio?
1°
Por el testimonio de la Sagrada Escritura. “Quién podrá
volver puro al que de impura simiente tul concebido? (Job.,
XIV, 4) (Job.,
XIV, 4) –
“Mira,
pues, que fui concebido en
iniquidad y que mi madre me concibió
el pecado” (Salmo
I, 7)
– “Quien no renaciere por el bautismo del agua,
y la gracia del Espíritu Santo, no puede entrar en el
reino de Dios” (Juan
III, 5). 2°
Por las enseñanzas de la Iglesia, intérprete infalible de la
Sagrada Escritura. En varios concilios ha definido el pecado
original como artículo de fe, y en el Concilio de
Trento, en particular, ha declarado anatema a cualquiera que
niegue que Adán ha transmitido a todo el género humano su
pecado, que es la muerte del alma, con todas las consecuencias
del mismo.
¿Se
encuentra el dogma del pecado original en las tradiciones de
los pueblos? Sí:
numerosos testimonios dan fe de que entre los pueblos paganos
se ha creído en una decadencia original, causa de las
innumerables miserias que pesan sobre la humanidad. En los
poemas antiguos, en las mitologías, se hallan, más o menos
desfigurados, pormenores del relato mosaico sobre el primer
hombre y la primera mujer, sobre el estado de inocencia, el
paraíso terrenal, el árbol de la vida, la ciencia del bien y
del mal, el espíritu del mal representado por una serpiente,
la caída y los males que de ella se siguieron. ^
La
Virgen Inmaculada y
el Mesías
¿Contraen
todos los hijos de Adán, por la desobediencia de éste, el
pecado original? Si:
todos, exceptuada la Santísima Virgen María, quien, por
singular privilegio, y en virtud de los méritos de Nuestro Señor
Jesucristo, ha sido totalmente preservada por Dios, cuya Madre
es, de, la mancha original (Bula
infalible de su Santidad Pío IX, 1864).
“Toda tú eres hermosa: no hay defecto alguno en ti”
(Cant., IV, 7).
¿Quedó
sin remedio el pecado original? No:
porque inmediatamente después de la caída del hombre, le
prometió Dios un Redentor, por cuyos méritos podía recobrar
la gracia santificante. “Bendito sea el Dios y
Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran
misericordia nos ha regenerado con una viva
esperanza de vida eterna, mediante la resurrección
de Jesucristo” (I Pedro I, 3, 4).
¿Por
qué perdonó Dios al hombre, y no al ángel rebelde?
1°
Porque el ángel pecó por su sola voluntad y sin extraña
sugestión; 2° Porque el ángel, pecado, se ha fijado
irrevocablemente en el mal, pues su voluntad no está, como la
del hombre, sujeta a la deliberación ni a la inconstancia. ^
RESUMEN
Creación
del hombre.- El hombre es una criatura racional compuesta
de cuerpo y alma. En la creación del hombre, procedió Dios
por una palabra de consejo, y no por una palabra de mandato.
Naturaleza
del hombre. - El cuerpo del hombre, por su estructura
admirable, por la delicadeza de sus órganos y la armonía de
sus operaciones, es una obra maestra de la omnipotencia y
sabiduría divinas. El alma del hombre ha sido hecha a imagen
y semejanza de Dios; porque, como Dios, es una
sustancia espiritual, libre e inmortal.- El alma es espiritual,
es decir, que es una sustancia inmaterial, simple, dotada
de entendimiento y de voluntad, y que puede subsistir separada
del cuerpo. La espiritualidad del alma se prueba por las
operaciones del entendimiento y de la voluntad, ya que la
sustancia de un ser es de la misma naturaleza que sus
operaciones. La espiritualidad humana ha sido negada por el
materialismo, doctrina tan absurda como degradante. El alma es
libre porque posee la facultad de elegir entre dos
posibilidades, La existencia de la libertad se prueba por la
Sagrada Escritura, por el testimonio, de la conciencia, por la
obligación moral y por la responsabilidad. La han negado los
fatalistas y deterministas.
El alma es inmortal,
es decir que no dejará nunca de vivir. La inmortalidad
del alma se prueba por la Sagrada Escritura, por la misma
espiritualidad del alma, por el deseo de la felicidad y por la
necesidad de una sanción de la ley moral. Han negado la
inmortalidad del alma los ateos y los materialistas. El
alma comunica al cuerpo, del que es forma sustancial,
el movimiento, la vida y el sentimiento; y el cuerpo completa
la naturaleza humana. La unión entre el alma y el cuerpo es
una unión personal, esencial.-
El hombre es el
lazo de unión entre el mundo. de los espíritus y el mundo de
los cuerpos.
La
prueba.-
Después de
creado el hombre, Dios le colocó en el paraíso terrenal,
y prohibióle comer del fruto del árbol de la ciencia del
bien y del mal. Dios le sometió a una triple prueba: prueba
de su inteligencia, que debe creer en la palabra
revelada; prueba de su voluntad, que debe obedecer a la
ley divina; y prueba de su sensibilidad, que debe
moderar sus deseos de gozar.
Creación
de la mujer.- El cuerpo de Eva fue formado de la sustancia
del de Adán, porque, según el plan divino, el primer hombre
debía ser el principio de toda su especie, y porque la mujer debía estar sometida al marido. Dios mismo consagró
su unión. De Adán y de Eva desciende, toda la especie
humana.
Su
estado primitivo.- Nuestros primeros padres fueron creados
en estado de justicia y santidad; eran agradables a Dios,
justos y santos y capaces de merecer la gloria eterna mediante
sus buenas obras. A estos dones sobrenaturales, Dios añadió
otros preternaturales, a saber: para el alma, la
ciencia y la dominación de la voluntad sobre el apetito
sensitivo; y para el cuerpo, la incorruptibilidad y la
inmortalidad.
La
tentación y la caída.- Nuestros primeros padres, dotados
con todos los dones de naturaleza y gracia, vivían felices a
causa de su inocencia; mas el pecado vino a poner fin a su
dicha. El demonio, oculto con la forma de una serpiente, hizo
sucumbir a Eva, quien a su vez arrastró a Adán al pecado.-
Habiéndose rebelado su razón contra Dios, sus sentidos se
rebelaron contra su razón, y quedaron sujetos a la
concupiscencia. La gravedad de su culpa resulta: 1º de
la prohibición y amenaza de Dios; 2º de los múltiples
caracteres de su falta; 3º de sus lamentables consecuencias;
y 4º de la reparación que ha exigido de Jesucristo.
El
castigo.- Habiendo perdido la gracia original, Adán y Eva
quedaron desposeídos de los dones sobrenaturales y de todos
los dones preternaturales de que la gracia santificante era
fuente. Todos sus descendientes nacen culpables del pecado
original. Solamente la Virgen Santísima, por un
privilegio especial de Dios, ha sido totalmente preservada de
él. Dios no abandonó al hombre después de su caída; sino
que le prometió un Redentor.
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