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DOCTRINA
CATÓLICA
Del perdón de los pecados
Del
perdón de los pecados - Extensión
del poder de perdonar los pecados - Cómo
perdona la Iglesia los pecados y la pena temporal - Resumen
Del
perdón de los
pecados
¿Qué
el creer en el perdón de los pecados?
Es
creer que Jesucristo ha dado a su Iglesia el poder de perdonar
los pecados.
¿Qué
es perdonar los pecados?
Es
remitirlos, borrarlos, aniquilarlos en cuanto a la mancha y a
la pena eterna, como si nunca se hubieran cometido. “Aunque
vuestros pecados os hayan teñido como la grana, quedarán
vuestras almas blancas como la nieve” (Isaías
I, 18) -
“Desvanecí como a nube tus maldades; y como a niebla
tus pecados” (Isaías
XLIV, 22).
¿A
quién pertenece el poder de perdonar los pecados?
Este poder pertenece sólo a Dios, porque sólo al ofendido
pertenece perdonar la ofensa; de la misma manera que sólo
al acreedor pertenece dar al deudor por libre de la deuda. “Yo
mismo soy el que borro tus iniquidades por amor de mí
mismo” (Isaías XLIII,
25).
¿No
tiene Nuestro Señor Jesucristo el poder de perdonar los
pecados? Si:
Jesucristo tiene este poder: 1º En cuanto Dios, porque es
igual al Padre. “Todo lo que hace el Padre, lo hace
igualmente el Hijo” (Juan
V, 19)
- “Todas
tus cosas
son mías” (Juan XVII,
10). 2º
En cuanto hombre, porque ha recibido este poder de su Padre.
“Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la
tierra potestad de perdonar los pecados, levántate, dijo
entonces al paralítico, toma tu lecho, y vete a tu casa” (Mat.,
IX, 6). 3º
En cuanto Salvador, porque ha adquirido este poder a costa de
su sangre.“He aquí el Cordero de Dios.... he aquí el
que quita los pecados del mundo”
(Juan I, 29).
¿Ejerció
Jesucristo este poder en la tierra?
Lo ejerció en varias circunstancias, principalmente cuando
dijo al paralítico: “en
confianza, hijo mío, que perdonados te
son tus pecados” (Mat.,
IX, 2);
y a María Magdalena: “Perdonarlos
te son tus
pecados... Tu fe te ha salvado: vete en paz” (Luc.,
VII, 48, 50).
¿A
quién comunicó Jesucristo el poder de perdonar los pecados?
A
los Apóstoles. El mismo día de la Resurrección, les dio el
poder de resucitar a las almas sepultadas en el pecado, cuando
les dijo: “La paz sea con vosotros. Como mi Padre me envió, así
os envío también a vosotros”. Dichas estas palabras
alentó, o dirigió el aliento, hacia ellos; y les
dijo: “Recibid
el Espíritu Santo. Quedan perdonados los pecados a aquellos a
quienes los perdonareis, y quedan retenidos a los que se los
retuviereis” (Juan
XX, 21, 22, 23).
¿Por
qué les dijo: “Recibid
el Espíritu Santo”? Porque,
como el pecador es justificado por la gracia del Espíritu
Santo, era preciso que los Apóstoles lo recibiesen primero,
para comunicarlo luego a los que pidieran la remisión de sus
pecados. En virtud de esa gracia de la justificación, no
solamente dejan de ser imputados los pecados al pecador, sino
que son quitados del alma, la cual siendo así purificada, se
hace amiga de Dios y templo del Espíritu Santo.
¿No
ha dado Jesucristo más que a los Apóstoles el poder de
perdonar los pecados? Lo
ha dado también en ellos a su Iglesia, para que siempre haya
entre los hombres un ministerio de reconciliación (II
Cor., V, 18).
¿Es
de fe que la Iglesia tiene poder para perdonar los pecados?
Es
verdad de fe católica definida por el concilio de Trento,
“Si alguno pretende, dice el concilio, que estas
palabras del Salvador, “recibid el Espíritu Santo; quedan
perdonados los pecados a aquellos a quienes los perdonareis; y
quedan retenidos a los que se los retuvierais”, no se han de
entender del poder de perdonar y retener los pecados en el
sacramento de la Penitencia, como siempre lo ha entendido la
Iglesia desde el principio: sea anatema” (Concilio
de Trento, Ses. XIV,
cap. III).
¿Quién
tiene en la Iglesia poder de perdonar los pecados?
El
Papa, sucesor de San Pedro; los obispos, sucesores de los Apóstoles
y los sacerdotes aprobados por los obispos. ^
Extensión
del poder de perdonar los pecados
¿Hasta
dónde llega el poder que de perdonar los pecados tiene la
Iglesia? No
tiene límites: es absoluto, es decir, sin reserva ni
restricción; y universal, esto es, que alcanza a todos
los pecados sin excepción, por muchos y enormes que sean. "Todo
lo que desatareis sobre la tierra, será eso mismo desatado en
el cielo” (Mat.,
XVIII, 18)
-
“No te digo que perdones hasta siete veces, sino
hasta setenta veces siete, o cuantas te ofendieres” (Mat.,
XVIII, 22).
¿Pues
no dice el mismo Jesucristo que hay pecados irremisibles?
Cierto:
Nuestro Señor Jesucristo declaró que la blasfemia contra el
Espíritu Santo es irremisible y consiste tal pecado de que
habla este pasaje del Evangelio (Mat,
XII, 31), como se
deduce de su contexto, en atribuir maliciosamente al demonio
los milagros del Salvador. Pero eso es por las malas
disposiciones del pecador, que resiste obstinadamente a la
gracia, y no porque tal pecado sea absolutamente irremisible,
pues si el blasfemo se arrepintiese humildemente, la Iglesia
podría perdonárselo como perdona todos los demás.
¿Pone
Dios condiciones al perdón de los pecados?
Sí:
como dueño de
sus dones, no concede la remisión de los pecados
sino con las condiciones determinadas por su sabiduría, y rehúsa
el perdón a los que no tienen las disposiciones debidas.
¿A
quién pertenece juzgar de estas disposiciones?
A
los ministros de la Iglesia, a quienes Jesucristo dio el poder
de retener y de perdonar los pecados.
“Los pecados quedan retenidos a los que se los
retuviereis”.
¿Conceden
estas disposiciones al pecador, el derecho al perdón? En
modo alguno: pues aunque son condición necesaria que Dios
exige, la remisión es don meramente gratuito de la
misericordia de Dios, que perdona por los méritos de
Jesucristo “por
cuya sangre logramos la redención y el perdón de los
pecados, por las riquezas de su gracia” (Ef.,
I, 7).^
Cómo
perdona la Iglesia los pecados y la pena
temporal
¿Cómo
perdona la Iglesia los pecados?
Ordinariamente los perdona por los sacramentos del
Bautismo y de la Penitencia; excepcionalmente, por la
Extremaunción; e indirectamente, por los demás
sacramentos, según la opinión más común y probable.
¿Cuáles
son los pecados que hay obligación de someter al poder de las
llaves? Todos
los pecados mortales, aun los que han sido borrados por la
contrición.
¿Existe
la misma obligación respecto de los pecados veniales?
No,
porque pueden ser perdonados por otros medios.
¿Qué
pena perdona siempre la Iglesia al absolver al pecador?
La
pena eterna merecida por el pecado mortal.
¿Puede
la Iglesia perdonar también la pena temporal debida, por el
pecado? Sí: tiene el
poder de perdonarla en todo o en parte, lo que hace por la
penitencia sacramental o por las indulgencias.
¿En
qué se funda el poder de conceder indulgencias?
En
estas palabras de Jesucristo: “Todo lo que desatareis
sobre la tierra, será desatado en el cielo”. ^
RESUMEN
Del
perdón de los pecados.- Perdonar los pecados es
remitirlos, aniquilarlos en cuanto a la mancha y a la pena
eterna como si nunca se hubieran cometido.
El poder de perdonar los pecados pertenece a solo Dios.
Nuestro Señor
Jesucristo tiene este poder: 1º en cuanto Dios, porque es
igual a su Padre; 2º en cuanto hombre, porque lo ha recibido
de su Padre; 3º en cuanto Salvador,
porque lo ha adquirido a costa de su sangre. Jesucristo ha
comunicado este poder a sus Apóstoles, y en ellos a la
Iglesia, para que siempre haya entre los hombres un ministerio
de reconciliación.
Extensión
del poder de la Iglesia.- El poder de la Iglesia para
perdonar los
pecados no tiene límites: es absoluto y universal. Nuestro Señor
Jesucristo declaró que la blasfemia contra el Espíritu Santo
es irremisible; pero eso depende de las malas disposiciones
del que lo comete; y la Iglesia podría perdonarlo si el
blasfemo se arrepintiese.
Cómo
perdona la Iglesia los pecados.- Ordinariamente, por
los sacramentos del Bautismo y de la Penitencia; excepcionalmente,
por el de la Extremaunción. Al absolver al pecador, la
Iglesia perdona siempre la pena eterna. Además puede perdonar
en todo o en parte la pena temporal debida por el pecado, como
en efecto la perdona por la penitencia sacramental y por las
indulgencias.
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