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DOCTRINA
CATÓLICA
Vida oculta y pública de Jesucristo
Vida
oculta de Jesucristo: Natividad
- Circuncisión -
Adoración
de los Magos - Presentación de Jesús en el templo -
Matanza
de los Inocentes y huída a Egipto - Residencia
de Jesús en
Nazaret - Muerte de San José; su eminente santidad
Vida
pública de Jesucristo: Misión
del precursor – Bautismo, ayuno y tentación
- Elección
de los Apóstoles - Doctrina
de Jesucristo -
Ejemplos y santidad de Jesucristo – Milagros de Jesucristo
– Profecías de Jesucristo – Enemigos de Jesucristo -
Resumen
Vida
oculta de Jesucristo
Natividad
¿En cuántos periodos puede dividirse la
vida de Jesucristo? En
dos: 1º la vida oculta, que comprende los treinta primeros años;
2° la vida pública, que comprende los tres últimos.
¿Cuáles son los hechos principales de la
vida oculta de Nuestro Señor?
Son:
su natividad, circuncisión, presentación en el templo, huida
a Egipto, estancia en Nazaret y viaje a Jerusalén.
¿Dónde nació Jesucristo? En
Belén de
Judá.
¿Por qué nació Jesucristo en Belén y
no en Nazaret, donde vivían la Santísima
Virgen y San José? 1°
Porque cuando Jesús estaba para nacer, José y María fueron
a Belén, ciudad de David, para obedecer al edicto de César
Augusto; 2° para que el Salvador diese una prueba de que era
de la raza de David; 3° para que se cumpliese la profecía de
Miqueas (Miq., V, 2).
¿De qué modo fueron acogidos en Belén
José y María? No
hallaron donde alojarse, viéndose precisados a albergarse en
una gruta de las afueras de la ciudad.
¿Qué acontecimiento ocurrió en aquella
gruta? Un
acontecimiento que es el centro de los tiempos, el término de
la ley antigua y el punto de partida de la nueva. En aquel
pobre establo y en el silencio de la noche, el Verbo de Dios,
el Eterno, se
hizo niño “y
parió (María) a su hijo primogénito y envolvióle en pañales”
(Luc., II, 7).
¿Por qué se llama a Jesús hijo
primogénito de María? Esta
expresión tiene dos sentidos: uno literal y otro espiritual.
Literalmente no quiere decir que María tuvo otros hijos
después
de Jesús, sino que hasta entonces no había tenido ninguno.
Los hebreos llamaban primogénitos tanto a los hijos únicos
como a los mayores entre varios hermanos y hermanas. El
primogénito
tenía ciertos derechos y deberes particulares. En sentido
espiritual esta expresión significa que Jesús es el primogénito
de la gran familia de los elegidos, que Él adoptó por
hermanos, y cuya madre es María.
¿En qué estado nació Jesús? En
un estado de humillación, pobreza y abatimiento.
¿Por qué quiso nacer Jesús en tal
estado? Jesús quiso nacer en la humillación, pobreza y
abatimiento, para expiar ya desde el principio de su vida en
la tierra, el orgullo, la codicia y la sensualidad.
¿Quiénes fueron después de María y José
los primeros adoradores del Verbo humanado? Unos
pastores que velaban guardando sus ganados en los contornos
de Belén.
¿Cómo supieron que les había nacido un
Salvador? Porque
un ángel del Señor se les apareció para anunciarles la
buena nueva.
¿Qué pruebas tuvieron los pastores de la
verdad de tal revelación? 1ª
La luz divina que los rodeó; 2ª la aparición de una
multitud de la milicia celestial, que en unión con el Ángel,
alababa a Dios diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y
paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”
(Luc., II,
14).
¿Qué
nos enseña este cántico de los ángeles? Nos enseña: 1º
que el Verbo, al encarnarse, ha dado a Dios gloria infinita; 2°
que el misterio del Niño-Dios debe ser para nosotros fuente
de paz y felicidad.
¿A quién fue prometida esta paz? A los hombres de buena voluntad, esto es, a los de espíritu recto y
corazón dócil.
¿Qué hicieron los pastores? Cómo
eran hombres de buena voluntad, dieron crédito a la palabra
del Ángel y se apresuraron a ir a Belén para adorar al Señor
en aquel pobre Niño reclinado sobre la paja del pesebre.
^
Circuncisión
de Nuestro Señor
¿A qué observancia legal se sujetó el Niño Dios después de su nacimiento? Ocho días después de
nacido, fue circuncidado conforme a la ley de Moisés.
¿Qué significaba la circuncisión? La circuncisión era signo: 1º de la alianza de Dios con Abraham y sus
descendientes; 2° del pecado y de la expiación del pecado
por la sangre.
¿Por qué quiso el Hijo de Dios sujetarse
a la ley de la circuncisión? Aunque
no le obligaba, como tampoco ninguna otra observancia legal,
quiso someterse a la circuncisión: 1° para darnos
ejemplo de obediencia; 2º para manifestar que era de
la raza de Abraham, y 3° para tomar la apariencia del pecado,
del que se hizo expiador universal.
¿Qué otro rito se observaba el día de
la circuncisión? El
día de la circunci3ión, el padre imponía un nombre al recién
nacido.
¿Qué nombre impusieron al divino Niño
el día de la circuncisión? Le
impusieron el nombre de Jesús. “Le
pondrás por nombre Jesús, pues él ha de salvar a su pueblo
de sus pecados”
(Mat., I,
21).
¿Quién le dio este nombre? San
José, representante del Eterno Padre.
¿Por qué, se dice que el nombre de Jesús
es como aceite esparcida? Porque, como el aceite, el
nombre de Jesús es luz, alimento y remedio, pues ilumina,
fortalece y cura las almas.
^
Adoración
de los Magos
¿Quiénes vinieron a adorar al Niño Dios después de los pastores?
Los
Magos venidos de Oriente (Cant., I,
2).
¿Quiénes eran los Magos? Eran
unos sabios, astrónomos y probablemente príncipes.
¿Cómo conocieron el nacimiento del Hijo
de Dios? Por
una estrella milagrosa que apareció en el cielo, cuyo
significado conocieron por medio de una revelación divina.
¿Había sido anunciada esta estrella? Balaán la había anunciado en estos términos; “De Jacob nacerá una estrella”
(Núm., XXIV,
17).
¿Era
una estrella verdadera? Algunos opinan que era un meteoro
milagroso brillante como una estrella, que se movía en el
espacio como la columna de fuego del desierto.
¿Adónde condujo la estrella a los Magos?
A Jerusalén directamente, y allí se ocultó a sus ojos.
¿Qué hicieron entonces los Magos? Creyéndose en el término de su viaje, preguntaron a Herodes: “¿Dónde
está el nacido rey de los judíos? Porque nosotros vimos en
Oriente su estrella y hemos venido con el fin de adorarle”
(Mat., II, 2).
¿Por qué, al oír tal noticia, se
turbó Herodes, y con él toda Jerusalén? Porque
Herodes, furiosamente celoso de su poder, creyó ver en aquel
Niño un competidor al trono. Los habitantes de Jerusalén,
que habían perdido la noción del verdadero Mesías, temieron
que ocurriesen tumultos y desórdenes con motivo del
nacimiento del nuevo Rey que venían a adorar los Magos.
¿Qué hizo Herodes? Preguntó
a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas el lugar
en que debía nacer el Cristo; y habiendo sabido que en Belén
de Judá, según la profecía de Miqueas, llamó en secreto a
los Magos, averiguó cuidadosamente de ellos el tiempo en que
la estrella se les había aparecido, y los encaminó a Belén,
para que luego pudieran enterarle de todo. “Id, les dijo,
e informaos puntualmente de lo que hay de ese niño; en habiéndole
hallado, dadme aviso para ir yo también a adorarle”
(Mat.,
II, 8).
¿Vieron nuevamente la estrella los Magos
al salir de Jerusalén? Sí:
y al verla se llenaron de grande gozo.
¿Qué hicieron los Magos cuando paró la
estrella en el lugar donde estaba el Niño? Entraron,
se postraron y adoraron al Niño, y abiertos sus cofres le
ofrecieron presentes de oro, incienso y mirra.
¿Qué simbolizaban estos presentes? El oro significaba que el
Niño era rey; el incienso, que era Dios; la mirra, que era
hombre que había querido someterse a la muerte.
¿Pasaron por Jerusalén
los Magos al regresar a su patria? A visados en sueños de que
no volviesen a Herodes regresaron a su país por otro camino.
^
Presentación
de Jesús en el Templo
¿Dónde fue llevado Jesús a los cuarenta días de su nacimiento?
Al
templo de Jerusalén, para ser ofrecido a Dios según la ley.
¿En qué templo fue presentado Jesús? En el reedificado a la vuelta de la cautividad, cuya gloria debía
superar, por la presencia del Salvador, a la del templo de
Salomón, según lo habían predicho Ageo y Malaquías. “Vendrá
el Deseado de todas las gentes; dice el Señor de los ejércitos”
(Age., II, 8).
¿Qué hizo Jesús al ser presentado el
templo? Renovó
la ofrenda que, al venir al mundo, había hecho de sí mismo
al Padre. “Tú no
has querido sacrificio, ni ofrenda..... holocausto por el
pecado no te han agradado... Heme aquí que vengo para
cumplir ¡oh Dilos! tu voluntad”
(Hebr., X, 5,
7).
¿Por quién fue reconocido como Mesías? Por un anciano llamado Simeón, hombre justo y temeroso de Dios, y por
una viuda de edad muy avanzada; llamada Ana, que permanecía
constantemente en el templo, sirviendo a Dios día y noche con
ayunos y oraciones.
¿Cómo reconoció Simeón al Mesías? El mismo Espíritu Santo que le había revelado que no moriría antes de
ver al Cristo del Señor, le inspiró que fuera al templo el día
de la Presentación. El santo anciano reconoció al Mesías; al cual tomó en sus brazos; y bendijo a Dios diciendo: “Ahora,
Señor, sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu
promesa; porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has
dado, al cual tienes destinado para que, a la vista de todos
los pueblos, sea luz que ilumine a los gentiles y la gloria de
tu pueblo de Israel”
(Luc., II, 29,
32).
¿Qué predijo Simeón a María? Que Jesús
seria para los hombres objeto de contradicción. “Este niño
está destinado para ruina y para resurrección de muchos en
Israel, y para ser el blanco de la contradicción”
(Luc.,
II, 34).
¿Por qué es Jesús para los hombres
blanco de contradicción? Porque:
1° Por la fe que los hombres deben tener de su divinidad,
humilla el orgullo de la razón.
“Cristo
crucificado es para los judíos motivo de escándalo, y locura
a los gentiles” (I Cor., I,
23). 2º
Con sus ejemplos y sus máximas condena la vida del mundo. El
mundo apetece las riquezas.
“El Hijo del hombre no tiene donde reclinar su
cabeza” (Luc., IX,
58). “Bienaventurados
los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los
cielos” (Mat., V, 3).
El
mundo ambiciona los honores. “Se anonadó a sí mismo
tomando la forma de siervo” (Filip., II, 7). “El
que quiera ser entre vosotros el primero, ha de ser vuestro
esclavo” (Mat., XX,
27). El mundo busca los placeres.
Jesús es “varón
de dolores” (Isaías LIII, 3). “Ay de vosotros los
que andáis hartos!... “Ay de vosotros los que ahora reís”
(Luc., VI, 25).
¿Cómo reconoció al Mesías la profetisa
Ana? Por
revelación del Espíritu de Dios, lo mismo que Simeón.
Alababa al Señor, y hablaba de Él a todos los que esperaban
la redención de Israel.
¿Fue, pues, revelada al pueblo la venida
del Mesías? Los
pastores, los Magos, Simeón y Ana lo dieron a conocer
suficientemente.
¿Por qué fue despreciado el Mesías
desde su niñez? Porque
la mayoría de los Judíos no tenían la buena voluntad que
requieren la fe y las obras de la fe. Esperaban un Mesías
que, al frente de un ejército, destronase a Herodes y
restableciese el trono de David. Por eso no hicieron caso del
pobre Niño de quien habían oído hablar.
^
Matanza
de los Inocentes y huída a Egipto
¿Qué hizo Herodes viendo que no volvían los Magos?
Se
irritó sobremanera, y mandó matar a todos los niños que había
en Belén y en toda su comarca, de dos años abajo, pensando
deshacerse con toda seguridad del nuevo rey a quien tanto temía.
¿Cómo pudo cometer Herodes tan horrible
delito sólo por una simple sospecha? El
hecho no tiene nada extraño, si observamos: 1º que en la
antigüedad pagana no se tenía escrúpulo en matar a los niños
recién nacidos; 2° que Herodes, príncipe suspicaz y
envidioso, hizo morir a ocho miembros de su familia.
¿En qué sentido podemos llamar mártires,
a los niños inmolados por Herodes? En
cuanto que sufrieron la muerte por odio al Salvador, basta que
hayan derramado su sangre por Él, aunque inconscientemente,
para que sean considerados en el número de aquellos de
quienes dijo el mismo Salvador:
“El que perdiere su vida por amor de mí, la pondrá
en salvo” (Luc., IX, 24).
¿A qué dio principio la matanza de los
inocentes? Dio
principio a las persecuciones de los poderes humanos contra
Jesucristo y su Iglesia.
¿De qué modo se sustrajo el Salvador a
esa matanza? San
José, según la orden que recibió en sueños, tomó al Niño
y a su madre, y huyó a Egipto. “Levántate;
toma al niño, y a su madre, y huye a Egipto; porque Herodes
ha de buscar al niño para matarle”
(Mat., II,
13).
¿Cuánto tiempo permaneció Jesús en
Egipto? Hasta
la muerte de Herodes, o sea cerca de siete años. María y
José, avisados
por un ángel, volvieron entonces a su país; mas oyendo que
Arquelao reinaba en Judea, vinieron a morar en una ciudad
llamada Nazaret, cumpliéndose de este modo el dicho de los
profetas: “Será
llamado Nazareno”
(Mat., II, 23).
^
Residencia
de Jesús en Nazaret
¿Qué nos dice el Evangelio de la vida de Jesús en Nazaret?
Dice
que “Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia
delante de Dios y de los hombres” (Luc., II, 52), y
estaba sujeto a José y a María.
¿Qué significan las palabras: “Jesús
crecía en sabiduría y en gracia”?
Significan
que la sabiduría y la gracia, que poseía desde el principio
en toda su plenitud, se manifestaban en lo exterior
gradualmente
a medida que crecía.
¿Qué vida llevaba Jesús en Nazaret? Llevaba una vida de humildad, silencio, oración, obediencia y trabajo.
¿Qué lecciones nos da Jesús en su vida
oculta? Con
su vida oculta Jesús nos enseña: 1º Que el valor del hombre
en la presencia de Dios no consiste en el esplendor de las
obras y de la fortuna, sino en la perfección interior; 2º
que el hombre apostólico
debe formarse en el recogimiento y en la oración.
¿Qué virtud cita el Evangelio como
practicada por Jesús de un modo extraordinario? La
de la obediencia, cuyo fundamento está en la humildad.
¿A qué trabajos se dedicó Jesús en
Nazaret? Fue obrero como San José, su padre nutricio. “¿No
es el hijo del artesano?”
(Mat., XIII,
55).
¿Por qué quiso Jesús humillarse de este
modo? 1º
Para obedecer a la ley impuesta al hombre pecador: “Comerás el pan con el sudor de tu rostro” (Gen., III,
19). 2º
Para rehabilitar a la clase obrera, tan menospreciada entre
los pueblos paganos, que reservaban para los esclavos todo
trabajo manual.
¿Qué hecho particular pasó durante la
vida de Jesús en Nazaret? A
la edad de doce años Jesús acompañó a sus padres a Jerusalén
para celebrar la Pascua. Acabada la fiesta, cuando ya se volvían,
se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen.
Al cabo de tres días de haberlo perdido, lo hallaron en el
templo sentado en medio de los doctores, a quienes ora
escuchaba,
ora preguntaba, dejándolos pasmados de su sabiduría y de sus
respuestas.
¿Se afligieron mucho Maria y José por
haber perdido a Jesús? Mucho,
según puede colegirse de las palabras que María dirigió a
Jesús: “Mira
cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado
buscando”
(Luc., II,
48).
¿Qué respondió Jesús?
“¿Cómo
es que me buscabais? No sabíais que yo debo atender a las
cosas que miran al servicio de mi Padre?” (Luc., II, 49).
¿Qué enseñanzas podemos sacar de este
hecho? Las
siguientes: 1ª Que el servicio de Dios debe ser preferido a
cualquier otra cosa, y que la autoridad divina está sobre
toda autoridad; 2ª Que el mayor de los males es perder a Jesús,
como lo prueba la indecible pena que experimentaron María y
José; 3ª Que si tenemos la desgracia de perder a Dios por el
pecado, debemos buscarlo con diligencia al pie de los altares;
4ª Que Jesús se' manifiesta a los que, en medio de la
tribulación, lo buscan con sinceridad, colmándolos de
consuelos, como hizo con María y José. “Enseguida
se fue con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto. Y su
madre conservaba todas estas cosas en su corazón”
(Luc.,
II, 51).
^
Muerte de San José; su
eminente santidad
¿Se sabe cuando murió San José? No se
sabe de cierto; pero se cree comúnmente que fue al fin de la
vida oculta del Salvador, porque después del viaje a
Jerusalén
para la fiesta de Pascua, el Evangelio no vuelve a hablar más
del santo Patriarca.
¿Cómo acabó su vida San José? Con una muerte santísima, entre los brazos de Jesús y de María; por
lo que los cristianos le invocan como abogado de la buena
muerte.
¿Fue grande la santidad de San José?
Grandísima, porque debía ser proporcionada a la dignidad
sublime de representante del Eterno Padre en la tierra,
protector
y padre nutricio del Verbo encarnado, y digno esposo de la
Santísima Virgen María, a que Dios lo enalteció. La Madre
de Dios y el Hijo de Dios estuvieron sometidos a su autoridad.
Gracias tan especialísima nos inducen a creer que, después
de la santidad de María, la de San José es la mayor.
¿Resplandeció la santidad de San José a
los ojos de los hombres? Su
vida fue sencilla, modesta y laboriosa; pero cuanto más
oculta, tanto más sublime fue su santidad.
¿Con qué título honra la Iglesia a San
José? El
Papa Pío IX lo proclamó solemnemente, en 1870, Patrón de la
Iglesia universal. “Id a José” (Gen., XLI, 55)
–
“Constituyólo por señor de su casa, y por príncipe de todo lo que poseía” (Salmo CIV,
21).
^
Vida
pública de Jesucristo
Misión
del precursor
¿Quién preparó la misión del Salvador?
Su precursor San Juan Bautista, hijo de Zacarías y de Isabel.
¿Fue anunciado este precursor por los
profetas? En
el Antiguo Testamento fue anunciado por los profetas Isaías (Isaías
XL, 8) y Malaquías
(Malaq., III, 1); y en el
Nuevo, por el mismo padre del santo precursor. “Y tú ¡oh
niño! tú serás llamado el profeta del Altísimo; porque irás
delante del Señor a preparar sus caminos”
(Luc., I,
76).
¿Cómo se preparó San Juan Bautista a su
misión? Retirándose al desierto desde la tierna edad, y
entregándose allí a una vida austera y penitente. “Traía
Juan un vestido de pelos de camello, y un cinto de cuero a sus
lomos: y la comida suya eran langostas y miel silvestre”
(Mat., III, 4).
¿Cuándo fue inspirado por Dios para
empezar su misión? El
año decimoquinto del imperio de Tiberio César, gobernando
Poncio Pilatos la Judea, hallándose como sumos sacerdotes Anás
y Caifás. (Luc., III, 1,
2).
¿Cómo desempeñó su misión? Predicando,
por toda la ribera del Jordán, un bautismo de penitencia para
la remisión de los pecados.
¿Perdonaba los pecados este bautismo? No: preparaba por la penitencia a recibir el sacramento del bautismo que
debía instituir después Jesucristo. “Yo en verdad os
bautizo con agua, pero está por venir otro más poderoso que
yo, al cual no soy yo digno de desatar la correa de sus
zapatos; él os bautizará con el Espíritu Santo, y con el
fuego”
(Luc., III,
16).
¿Cómo
fue acogida la misión de San Juan Bautista? Una
gran multitud venía a él para recibir su bautismo y confesar
los pecados. Predicaba a todos los propios deberes, según el
estado y condición de cada uno (Luc., III, 10-14).
(Luc., III, 10-14).
¿Qué les decía? Les
decía: 1° A los fariseos y saduceos: “¡Oh raza de víboras! ¿quién
os ha enseñado a huir de la ira que os amenaza? Haced, pues,
frutos dignos de penitencia. Y dejaos de decir interiormente:
Tenemos por padre a Abraham; porque yo os digo que poderoso es
Dios para hacer que nazcan de estas mismas piedras
hijos a Abraham” (Mat., III, 7-9).
2° A los publicanos: “No exijáis más de lo que está
ordenado”
(Luc., III, 13).
3° A los
soldados: “No hagáis extorsiones a nadie, ni calumniéis; y
contentaos con vuestras pagas” (Luc., III, 16).
4º A las turbas:
“El que tiene dos vestidos, dé al que no tiene;
y haga otro tanto el que tiene que comer” (Luc., III, 11).
5° A todos: “Haced
penitencia, porque está cerca el reino de los cielos. Todo árbol
que no produce buen fruto será cortado y echado al fuego”
(Mat., III, 2, 10).
^
Bautismo,
ayuno y tentación de Jesucristo
¿Cómo empezó Jesucristo su vida pública?
Yendo a la edad de treinta años al Jordán en busca de Juan, para ser
bautizado por él.
¿Qué sentimiento experimentó San Juan
al ver la humildad de Jesús? Aunque
no lo había visto nunca, San Juan reconoció a Jesús y
experimentó un sentimiento de respeto y adoración; por lo
que opuso dificultad en bautizarle, diciendo:
“Yo debo ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a
mí?” (Mat., III, 14).
¿Qué le respondió Jesús? “Déjame hacer ahora; que así es como conviene que nosotros cumplamos
toda justicia” (Mat., III,
15).
Esto es, conviene para interés de nuestro ministerio, que
demos ejemplo de humildad, de penitencia
y de sumisión.
¿Qué pasó después del bautismo de Jesús?
Al instante que salió del agua, se abrieron los cielos; y vióse bajar
al Espíritu de Dios a manera de paloma. Y oyóse una voz del
cielo que decía: “Este
es mi querido hijo, en quien tengo puesta
toda mi complacencia” (Mat., III, 16, 17).
¿Por qué quiso Jesucristo ser bautizado?
Quiso ser bautizado: 1° por humildad, confundiéndose de ese modo con
los pecadores penitentes; 2° para dar virtud a las aguas
bautismales, y demostrar que el bautismo cristiano se
administra en nombre de las tres personas de la Santísima
Trinidad; 3° para autorizar la predicación de San Juan, de
la que Él era objeto; o para dar al pueblo una prueba auténtica
de su misión y divinidad, con el testimonio que en tal
circunstancia dio de Él su Padre celestial.
¿Adónde fue Jesús después de recibir
el bautismo? Jesús fue conducido por el Espíritu de Dios al
desierto, donde ayunó cuarenta días con cuarenta noches.
¿Qué se propuso con tan prolongado
retiro y ayuno tan extraordinario? 1°
Prepararse de un modo próximo a su vida apostólica; 2° enseñarnos
que la vida cristiana debe ser vida de recogimiento y
de combate.
¿Qué pasó después de ese ayuno?
Jesús tuvo hambre, y acercándose Satán lo tentó, para averiguar si
era el Hijo de Dios, pues ignoraba el misterio de la Encarnación.
¿Qué procedimiento empleó? El
mismo que en el paraíso terrenal: se valió de la
sensualidad,
de la presunción y de la ambición. Sensualidad:
“Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se
conviertan
en panes”. Presunción:
“Si eres el Hijo de Dios, échate de aquí
abajo”. Ambición: “Todas estas cosa, te daré, si
postrándote delante de mí me adorares” (Mat., IV, 3,
10).
¿Cómo resistió el Señor? Oponiéndole
las verdades eternas, expresadas en la Sagrada Escritura. A la
sensualidad: “No
de solo pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. A la presunción:
“No tentarás al Señor tu Dios”. A la
ambición: “Adorarás
al Señor Dios tuyo, ya Él solo servirás”.
(Mat., IV, 3,
10).
¿Por qué quiso someterse Jesús a la
prueba de la tentación? 1º
Para enseñarnos que en la tierra ningún hombre puede verse libre de tal prueba; 2° para merecernos la grada
de triunfar de ella; 3º para enseñarnos con el ejemplo la
manera de combatir y vencer al enemigo.
¿Qué efecto produjeron en la Judea la
predicación y el bautismo de Juan? Atrajeron
a las riberas del Jordán una gran multitud, ávida de
escuchar al santo precursor.
¿Qué hicieron los príncipes de la
sinagoga después del bautismo de Jesús? Mandaron de Jerusalén una diputación a San Juan Bautista, para
preguntarle si él era el Mesías.
¿Se preocuparon de buscar al verdadero
Mesías? De
ningún modo, pues estaban cegados por sus prejuicios y
pasiones.
¿Qué testimonio dio San Juan de Jesús? Al día siguiente de aquella diputación, al ver San Juan venir a
Jesús, lo dio a conocer a la muchedumbre diciendo:
“He aquí el cordero de Dios, ved aquí el que quita los pecados del
mundo... Él es
el Hijo de Dio”
(Juan I, 29,
34). 2º En otra ocasión
dijo a sus propios discípulos:
“Aquel que cree en el Hijo, tiene vida eterna;
pero quien no da crédito al Hijo, no verá la vida, sino que
la ira de Dios permanece sobre su cabeza”
(Juan III, 36).
¿Qué fue después del santo precursor? A algunos meses después de ese testimonio, fue encarcelado y decapitado
por orden de Herodes Antipas, a quien reprendía su conducta.
¿Qué testimonio dio Jesús de su
precursor? Jesucristo,
viviendo aún San Juan, alabó su santidad delante de la
muchedumbre. “Sí, ciertamente, yo os lo aseguro, es más que
profeta... Entre los nacidos de mujeres ningún profeta es
mayor que Juan Bautista”
(Luc., VII, 26-28) -
“Era una antorcha que ardía y brillaba” (Juan V,
36).
^
Elección
de los Apóstoles
¿Cuál fue el primer acto de Jesús después de su ayuno en el desierto?
La elección de
los Apóstoles.
¿Cuántos eligió? Doce, cuyos nombres
eran: Simón-Pedro y Andrés, su hermano, de Cafarnaún;
Santiago el Mayor, y Juan su hermano, hijos de Zebedeo,
oriundos de Betsaida, junto al lago de Genesaret; Felipe, de
la misma ciudad; Bartolomé; Mareo, el publicano; Tomás,
por sobrenombre Dídimo; Santiago el Menor, y su hermano
Judas, primos de Nuestro Señor; Simón, de Caná, y por último
Judas, de Kariot, llamado por eso Iscariote.
¿Cómo se preparó Jesús para hacer esta
elección? “Se
retiró a orar en un monte, y pasó toda la noche haciendo
oración a Dios. Así que fue de día, llamó a sus discípulos,
y escogió doce de entre ellos, a los cuales dio el nombre
de apóstoles” (Luc., VI,
12-18).
¿Por qué procedió el Salvador de este
modo en la elección de los Apóstoles?
Para demostramos cuán sublime es, a sus ojos, la vocación apostólica.
Efectivamente: los Apóstoles debían ser los fundamentos de
su Iglesia y los predicadores de su Evangelio en todo el
universo. “Sois conciudadanos de los santos y domésticos
de Dios, pues estáis edificados sobre el fundamento de los apóstoles”
(Efé., II, 19, 20) - “Me
serviréis de testigos en Jerusalén, y en toda la Judea, y
Samaria, y hasta el cabo del mundo”
(Hechos I, 8).
¿De qué condición eran tos Apóstoles? Eran pescadores o simples obreros, a excepción de San Mateo,
que era publícanos.
¿Qué carácter tenían?
El Evangelio
nos los presenta generalmente como hombres poco inteligentes,
tardos en creer y de carácter débil y temido.
¿En su elección, tuvo en cuenta
Jesucristo alguna circunstancia personal? Sí:
pues los Apóstoles, y aun el mismo Judas en un principio,
eran hombres de buena voluntad, virtuosos, sinceros,
generosos,
sencillos de corazón, muy afectos al divino Maestro.
¿Por qué no escogió Jesucristo hombres
ricos, ilustrados, poderosos y hábiles en los negocios? Para
hacer palpable que la conversión del mundo era obra de Dios. “Dios
ha escogido a
los necios según
el mundo, para confundir a
los sabios; y
Dios ha escogido a los flacos del mundo, para confundir a los
fuertes”
(I Cor., I,
27).
¿Cómo preparó Jesucristo a los Apóstoles
para su futuro ministerio? Empezó
por instruirlos en su doctrina, iniciarlos en la santidad
con sus consejos y ejemplos; y, para ejercitarlos a su vista
en su futuro ministerio, les confió algunas misiones, de cuyo
desempeño les exigía cuenta cuando de ellas volvían. Sólo
después de su
resurrección les invistió de todos sus poderes.
¿Por qué eligió a Judas, que había de
hacerle traición? 1º
Para que se cumplieran los designios del Eterno Padre, el cual
quería que su Hijo padeciese tanto por parte de sus amigos
como de sus enemigos; 2° para enseñarnos a no maravillarnos
si vemos en la Iglesia ministros indignos; 3° para
advertirnos que no debemos considerar nuestra vocación, por
eminente que sea, como prenda segura de predestinación; 4°
para que resplandeciese su bondad, que colma de beneficios a
los que Él sabe abusarán de sus gracias.
^
Doctrina
de Jesucristo
¿Qué hizo Jesucristo después de elegir a sus Apóstoles?
Recorrió
con ellos, durante tres años, la Galilea y la Judea,
evangelizando continuamente dichos países.
¿Cuál era su manera de enseñar? En general no daba la demostración de la verdad, sentando principios y
deduciendo consecuencias, como hacen los doctores. Jesús
probaba la divinidad de su misión con las profecías antiguas
que a Él se referían y con los milagros que obraba, y
afirmaba con autoridad la verdad, sin discusión ni
razonamiento. “Su modo de instruirlos era con cierta
autoridad soberana, y no a la manera de sus escribas y
fariseos” (Mat., VII,
29).
¿Qué
lenguaje usaba? El
lenguaje propio de un Dios hecho hombre para iluminar al
mundo y
santificarlo. Su palabra era incomparablemente sencilla y
espontánea, clara, fácil, popular, adaptada al tiempo, al
lugar y a las personas; empapada de celestial unción, y era
siempre expresión del amor tierno hacia los hombres. “Jamás
hombre alguno ha hablado como este hombre”
(Juan VII,
46).
¿En qué forma daba generalmente
Jesucristo sus enseñanzas? En
forma de sermones o discursos, o de parábolas.
¿Cuáles son los principales sermones o
discursos evangélicos? Son:
1° el sermón de la montaña (Mat., V-VII)
que es un
compendio de la ley
cristiana; 2° el discurso de Cafarnaún acerca de la divina
Eucaristía (Juan VI); 3° el del monte de los Olivos (Mat.,
XXIV-XXV), en el cual Jesús
predijo la destrucción de
Jerusalén y el porvenir de su Iglesia, y anunció también el
fin del mundo y el juicio final; 4° el discurso después de
la Cena (Juan XIV-XVII), que fue como el testamento de
Jesucristo y el reflejo perfecto de su alma.
(Mat.,
XXIV-XXV), en el cual Jesús
predijo la destrucción de
Jerusalén y el porvenir de su Iglesia, y anunció también el
fin del mundo y el juicio final; 4° el discurso después de
la Cena (Juan XIV-XVII), que fue como el testamento de
Jesucristo y el reflejo perfecto de su alma.
¿Qué son parábolas? Parábolas
a son relatos de hechos imaginarios, que inspirados en
la naturaleza o en las costumbres de la vida humana, dan a
conocer una verdad religiosa.
¿En cuántas clases pueden dividirse las
parábolas evangélicas? En
tres clases: las del reino de Dios, que en la tierra es la
Iglesia; las de la misericordia divina, y las morales.
¿Cuáles son las parábolas del reino de
Dios? Las
del sembrador (Mat., XIII, 3-23), de la germinación de
la semilla (Marc., IV, 26-29), de la cizaña
(Mat.,
XIII, 24-30), del grano de mostaza
(Mat., XIII, 31, 39),
de la levadura (Mt., XIII, 33), del tesoro
escondido
(Mat., XIII, 44), de la piedra preciosa
(Mat., XIII,
24-30), de la pesca milagrosa
(Mat., XIII, 47, 48).
¿Cuáles son las parábolas de la
misericordia divina? Las de la oveja perdida
(Luc., XV,
3-7), de la dracma perdida
(Luc., XV, 8-10), del
hijo pródigo
(Luc., XV, 11-32) y del buen pastor
(Juan,
X, 1-17).
¿Cúales son las parábolas morales? La del siervo sin compasión (Mat., XVIII, 23-35),
del buen
Samaritano (Luc., X, 30-37), del rico
epulón (Luc., XVI, 19-31),
del publicano y
del fariseo (Luc., XVIII, 9-14), de los obreros de la
(Luc., XVIII, 9-14), de los obreros de la
viña
(Mat., XX,
1-16), de
la gran cena (Luc., XIV, 16-24), de las vírgenes
prudentes y de las necias
(Mat., XXV)
y de los
talentos (Mat., XXV,
14-30). (Mat., XXV,
14-30).
¿Cuál era la nota característica de la
doctrina de Jesucristo? La
doctrina de Jesucristo era antigua y nueva al mismo tiempo: antigua,
porque admitía todas las revelaciones anteriores; nueva,
porque las explicaba y completaba. “No penséis que
yo he venido a destruir la Ley, ni los profetas: no he
venido a destruirla, sino a darle su cumplimiento” (Mat., V,
1) - “Todo doctor instruido en lo que mira al reino de los cielos, es semejante
a un padre de familias, que va sacando de su repuesto cosas
nuevas y cosas antiguas” (Mat., XIII, 52).
¿No es esencialmente la religión cristiana la misma que la religión
primitiva y que la mosaica?
Sí: pues contiene los
mismos dogmas, los mismos deberes y el mismo culto esenciales;
pero con la perfección y desarrollo que requerían los
tiempos y la calidad del mediador de que Dios se sirvió para
hablar a los hombres.
¿Cómo perfeccionó Jesucristo el dogma? 1º Esclareciendo con luz potentísima las verdades ya reveladas; 2º
popularizando el conocimiento de los misterios de la Santísima
Trinidad de 1a Encarnación y de la Redención.
¿Cómo perfeccionó la moral? 1º Enseñándonos
a amar a Dios, aun a costa de los mayores sacrificios, y a
nuestro prójimo, ya sea amigo, ya enemigo. “Amad a
vuestros enemigos: haced bien a los que os aborrecen” (Mat.,
V, 44). 2º Predicando la, abnegación y el amor a la
cruz. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a
sí mismo, y cargue con tu cruz, y sígame”
(Mat., XVI,
24).
3º Dando a la ley del renunciamiento forma perfecta por
medio de los consejos de pobreza,
castidad y
obediencia. “Si
quieres ser perfecto, anda, y vende cuanto tienes, y dáselo a
los pobres...; ven después y sígueme”
(Mat., XIX,
21).
¿Cómo perfeccionó el culto? 1º
Dándonos una fórmula de oración que compendia en pocas
palabras todo cuanto podemos pedir a Dios; 2º estableciendo
un nuevo sacerdocio; 3º instituyendo los sacramentos y el
santo sacrificio de la Misa.
¿Qué particularidad tiene el sacerdocio
instituido por Jesucristo? Este
sacerdocio no está restringido a los padres de familia, como
en la religión primitiva, ni a los miembros de una sola
tribu, como en la mosaica, sino que se confiere a todos
aquellos que, por divina vocación, son juzgados aptos para el
ministerio de la palabra y para la dispensación de las cosas
santas.
¿A quién está confiado el depósito de
la verdad en religión de Jesucristo? A
una autoridad infalible, privilegio que no tenían los
patriarcas,
y que tiene una jurisdicción más extensa, manifiesta y
cierta que la sinagoga.
¿En quién reside esta autoridad? En el romano Pontífice sucesor de San Pedro, cabeza de la Iglesia,
y en los obispos, sucesores de los Apóstoles.
^
Ejemplos
y santidad de Jesucristo
¿Cómo confirmaba Jesucristo su doctrina?
Con la santidad de su vida. La moral que enseñaba Jesucristo es
ciertamente la más bella que puede concebirse; pero Él fue
el primero en dar los más admirables ejemplos de ella. “Jesús
hizo y enseñó”
(Hechos I,
1).
¿Cómo se presentó Jesús al mundo? Como perfecto y universal modelo: modelo de todos los
hombres, modelo
de todas las virtudes. Tanto su vida como su doctrina no
tienen mancha ni sombra alguna. Pudo decir a sus enemigos
sin temor de ser desmentido:
“Quién de vosotros me convencerá de pecado”
(Juan VIII, 46).
¿Mostrad cómo es Jesús modelo de todos
los hombres? 1º
Aunque judío de nación y con el carácter de su raza, en
cuanto a la perfección no era de su tiempo ni de su país,
sino de todos los tiempos y de todos los países: es el
prototipo, el “Hijo de Dios hecho hombre”; 2º
Puede ser imitado en todo lugar, en toda época, por todo
hombre, cualquiera que sea su raza y condición. A todos ha
dicho: “Ejemplo
os he dado para que lo que yo he hecho con vosotros,
así lo hagáis
vosotros también” (Juan XIII, 15).
¿Qué virtudes practicó Jesucristo en
sus relaciones con su Eterno Padre? Las
de religión, oración, obediencia y pureza de intención. 1º
Religión: “Debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre” (Luc., II,
49). 2º
Oración: “Por
la mañana, muy de madrugada, salió fuera a un lugar
solitario, y hacía allí oración” (Marc., I,
35). 3º
Obediencia: “Se humilló a sí mismo haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filip., II,
8). 4º
Pureza de intención: “Yo no busco mi gloria”
(Juan
VIII, 50).
¿Qué virtudes practicó Jesucristo para
con el prójimo? Todas
las resume la caridad: caridad admirable que colmaba de
beneficios aun a sus enemigos, aunque reservando su mayor
ternura y afecto a los pequeños, los pobres, los afligidos y
los pecadores. Manifestó tal caridad con la benevolencia, la compasión, el espíritu
de sacrificio, el perdón de las injurias y la generosidad sin
límites. 1º La
benevolencia: “Venid a mí todos los que andáis
agobiados con trabajos y cargas, que yo os aliviaré” (Mat.,
XI, 28). 2º La compasión:
“Así que la vio el Señor, movido a compasión,
le dijo: No llores” (Luc., VII,
13). 3º El espíritu de
sacrificio: “Me
amó, y se entregó a sí mismo por mí” (Galat., II, 20).
4º El perdón de las injurias:
“Padre, perdónales, porque no saben lo que
hacen”
(Luc., XXIII,
34). 5º La generosidad sin límites:
“Tomad, y comed: éste es mi cuerpo”
(Mat., XXVI, 26)
– “Dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre” (Juan
XIX, 27).
¿Qué virtudes personales hay que notar
en la vida de Jesucristo? Principalmente
la prudencia y candor, mansedumbre y humildad, paciencia,
desprendimiento de los bienes temporales y mortificación. 1º
Prudencia y sencillez: “Dad
al César lo que es del César” (Mat., XXII,
21) - “Dejad que vengan a mí los niños”
(Marc., X, 14). 2º Mansedumbre y humildad: “Aprended
de mí, que soy manso y humilde
de corazón” (Mat., XI,
29). 3º
Paciencia: “Cuando los falsos testigos le acusaban, Jesús
permanecía en silencio” (Mat., XXVI,
61-63). 4º
Desprendimiento de los bienes temporales: “Las raposas
tienen madrigueras,
y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene
sobre qué reclinar la cabeza” (Mat., VIII,
20). 5º
Mortificación: “Jesús fue conducido al desierto..., y
después de haber ayunado cuarenta días con cuarenta noches,
tuvo hambre”
(Mat., IV, 1,
2).
¿Qué título damos a Jesús para
expresar su incomparable santidad? Se
le llama el Santo de los santos. Este nombre le conviene
admirablemente: 1º porque la santidad aparece en Él sin
esfuerzo ni combate, no como cosa adquirida, sino como casa
natural; 2° porque posee en grado superior todas las
cualidades, sin detrimento una de otra, y sin que haya exceso
ni defecto.
^
Milagros
de Jesucristo
¿Qué cosa es milagro?
Milagro
es un hecho, obrado por Dios fuera, del orden establecido, y
que no puede ser efecto de una causa natural.
¿Qué se propuso Jesús al obrar
milagros? Se propuso principalmente probar que era el enviado de Dios, el Hijo de
Dios hecho hombre. Tachado Jesús de blasfemo por los Judíos,
porque decía que era Hijo de Dios, les dijo: “Si no hago
las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, cuando
no queráis darme crédito a mí, dádselo a mis obras, a fin
de que conozcáis, y creáis que el Padre está en mí, y yo
en el Padre”
(Juan, X,
37-38).
¿De qué milagros de Jesús nos habla el
Evangelio? Entre
los muchos milagros que obró Jesús (Juan XXI, 25),
además de la curación de siete posesos, el Evangelio cita
veintiocho milagros propiamente
dichos: diez sobre la naturaleza, quince sobre las
enfermedades, y tres sobre la muerte.
¿Cuáles son los posesos curados por
Jesucristo? El
poseso de Cafarnaún (Marc ., I, 23-27), el endemoniado
ciego y mudo (Marc., XII, 22-29), los endemoniados
gerasenos (Mat., VIII, 28-34), el mudo endemoniado
(Mat.,
IX, 32-34), la hija de la cananea
(Mat., XV, 22-28),
el hijo lunático (Mat., XVII, 14-20), la mujer
encorvada a causa de un maligno
espíritu (Luc., XIII,
11-13).
¿Cuáles son los milagros obrados sobre
la naturaleza? El
cambio del agua en vino en Caná (Juan II, 1-11),
las dos pescas
milagrosas (Luc.,
V, 1-11 y Juan XXI, 1-13),
la tempestad
apaciguada (Mat., VIII, 23-27), San Pedro caminando
sobre el mar (Mat.,
XIV, 22-23), las dos multiplicaciones de panes
(Mat.,
XIV, 15-21), la moneda del
tributo hallada en la boca
del pez (Mat., XV, 32-38), la higuera seca
(Mat.,
XXI, 17-22) y la
transfiguración (Mat., XVII,
1-9). (Mat.,
XIV, 22-23), las dos multiplicaciones de panes
(Mat.,
XIV, 15-21), la moneda del
tributo hallada en la boca
del pez (Mat., XV, 32-38), la higuera seca
(Mat.,
XXI, 17-22) y la
transfiguración (Mat., XVII,
1-9).
¿Cuáles son las quince curaciones que
refiere el Evangelio? Jesucristo
curó al hijo del oficial de Cafarnaún (Juan IV, 46-54),
a la suegra de
Simón-Pedro (Mat., VIII,
14-15), al leproso que publicó
por todas partes su (Mat., VIII,
14-15), al leproso que publicó
por todas partes su curación (Mat., VIII, 1-4), al paralítico que
introdujeron por el tejado en una casa de Cafarnaún (Mat., IX, 1-7), al hombre de la mano
seca (Mat., XII, 9-13),
al criado del
Centurión (Mat., VIII, 5-13),
al paralítico
que yacía en la piscina probática de Jerusalén (Juan V,
1-15), a la hemorroísa
(Mat., IX, 20-22), al hidrópico
(Luc., XIV, 2-6), a los dos ciegos de Nazaret
(Mat.,
IX, 27-31), al sordo y mudo
(Marc., VII, 32-37), al
ciego de Betsaida (Marc., VIII, 22-26), al ciego de
nacimiento (Juan IX), a los diez leprosos
(Luc.,
XVII, 12-19), y a los dos ciegos de Jericó
(Luc.,
XVII, Mat., XX, 29-34).
(Juan V,
1-15), a la hemorroísa
(Mat., IX, 20-22), al hidrópico
(Luc., XIV, 2-6), a los dos ciegos de Nazaret
(Mat.,
IX, 27-31), al sordo y mudo
(Marc., VII, 32-37), al
ciego de Betsaida (Marc., VIII, 22-26), al ciego de
nacimiento (Juan IX), a los diez leprosos
(Luc.,
XVII, 12-19), y a los dos ciegos de Jericó
(Luc.,
XVII, Mat., XX, 29-34).
¿Cuáles son las resurrecciones
mencionadas en el Evangelio? La
de la hija de Jairo (Mat., IX, 18-26), la del hijo de
la viuda de Naín (Luc., VII, 11-17)
y la de Lázaro
(Juan XI,
1-45).
¿Qué manifiestan los milagros de
Jesucristo? Manifiestan
claramente la divinidad de su poder, de su bondad y de su
sabiduría.
¿De qué modo manifiestan los milagros de
Jesucristo su poder? El
poder de Jesucristo es universal: toda la naturaleza le
obedece
como a dueño absoluto de todas las cosas. Al obrar los
milagros, no lo hace por delegación, sino en nombre propio,
diciendo, por ejemplo, al leproso: “Quiero. Queda
limpio” (Mat VIII, 3).
Una palabra, un ademán, una
mirada, el solo tocar, le bastan. Este, poder de obrar
milagros le es tan propio, que lo comunica a sus discípulos y
lo transmite, a través de los tiempos, a todos los santos
cuya memoria ha consagrado la Iglesia: “En mi nombre
lanzarán los demonios, dice Jesús, hablarán nuevas lenguas...
pondrán las manos sobre los enfermos y quedarán éstos curados”
(Marc., XVI, 17, 18).
¿Cómo
manifiestan los
milagros de Jesucristo su divina bondad?
Todos
los milagros de Jesús, eran beneficios encaminados a curar el
cuerpo y a santificar el alma. No hizo ninguno para castigar a
sus enemigos, ni para satisfacer las exigencias de los
fariseos o la vana curiosidad de Herodes, ni para glorificarse
a sí mismo.
“El Hijo del hombre no es
venido para perder a los hombres, sino para
salvarlos”
(Luc., IX,
56).
¿Cómo manifiesta los milagros de
Jesucristo su divina sabiduría? Tales
milagros son una verdadera doctrina, sirviendo todos, por
tanto, para enseñarnos alguna verdad. Jesucristo es luz del
mundo, y por eso hace que los ciegos vean la luz del día. Es
la salud o salvación del mundo, y por eso da salud a los
enfermos. Es la vida del mundo, y por eso restituye los
muertos a la vida, etc.
¿Por qué hubo tantos judíos que a pesar
de ser testigos los milagros del Salvador, no se convirtieron?
Porque
no querían renunciar a sus prejuicios y pasiones. Se
obcecaban voluntariamente para dispensarse de creer verdades
que les contrariaban. No pudiendo negar los milagros, los atribuían
al demonio: “Éste, decían, no lanza los demonios, sino
por obra de Beelzebub, príncipe de los demonios” (Mat.,
XII, 24). Ya el profeta Isaías había anunciado esa
incredulidad: “Anda,
y dirás a ese pueblo: oiréis y más oiréis, y no querréis
en tender; y veréis lo que presento a vuestros ojos y no
querréis haceros cargo
de ello”
(Isaías VI, 9).
^
Profecías
de Jesucristo
¿A qué se refieren las profecías de Jesucristo?
Se
refieren ya a su persona, ya a sus discípulos, ya a la suerte
del pueblo judío,
ya a la historia de la Iglesia.
¿Cuáles son las profecías de Jesucristo
relativas a su persona? Predijo
principalmente su pasión, su muerte de cruz y su resurrección.
“Mirad que vamos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre ha de ser
entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas,
y lo condenarán a muerte, y lo
entregarán a
los gentiles para que sea escarnecido, y azotado, y
crucificado; mas él resucitará al tercer día”
(Mat., XX,
18-19).
¿Qué predijo Jesucristo tocante a sus
discípulos? Predijo:
1° Su, vocación al apostolado: “Seguidme, y
yo haré que
vengáis a ser pescadores de hombres” (Mat., IV,
19). 2º
La triple negación de San Pedro: “Pues
yo te aseguro con toda verdad, que esta misma noche antes que
cante el gallo, me has de negar tres veces” (Mat., XXVI,
34). 3° La infame traición de Judas: “En
verdad, en verdad os digo, que uno de vosotros
me hará traición...Es
aquel a quien yo ahora daré pan mojado. Y habiendo mojado un
pedazo de pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote”
(Juan XIII, 21, 26). 4°
La misión del Espíritu Santo, que consolará a los Apóstoles
y les enseñará todas las cosas: “El Paráclito, el Espíritu
Santo, que mi Padre enviará en mi nombre, os lo
enseñará todo, y os recordará cuantas cosas os tengo
dichas” (Juan XIV, 26). 5° Su apostolado en todas las
naciones: “Recibiréis, sí, la virtud del Espíritu
Santo, que descenderá sobre vosotros, y me serviréis de
testigos en Jerusalén, y en toda la Judea y Samaria, y
hasta el cabo del mundo” (Hechos I,
8). 6° Sus
numerosas tribulaciones: “Se apoderarán de vosotros, y
os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas, y meterán
en las cárceles, y os llevarán por fuerza al tribunal de
los reyes y gobernadores, por causa de mi nombre”
(Luc., XXI, 12). 7° Sus victorias por medio del auxilio
divino: “En el mundo tendréis grandes tribulaciones,
pero tened confianza: yo he vencido al mundo”
(Juan XVI,
33).
¿Qué predijo Jesucristo relativamente a
la suerte del pueblo judío? 1°
La toma y destrucción de Jerusalén, con todas las circunstancias
de tan gran acontecimiento (Mat., XXIV; Marc., XIII; Luc.,
XIX, 42-44 y XXI, 6-24): “Tus
enemigos te circunvalarán, y te rodearán de contramuro, y te
estrecharán por todas partes, y te arrasarán con los hijos
tuyos” (Luc., XIX,
43-44). 2°
La ruina definitiva del Templo: “Os digo de cierto que no
quedará de esa fábrica piedra sobre piedra” (Mat.,
XXIV, 2). 3° La matanza y dispersión de los Judíos por
todo el mundo: “Parte morirán a filo de espada; parte
serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén
será hollada por los gentiles” (Luc., XXI,
24). 4° La
suplantación de los Judíos por los Gentiles: “Así yo os
declaro, que vendrán muchos gentiles del Oriente y del
Occidente, y estarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob
en el reino de los cielos: mientras que los hijos del reino
serán echados fuera a las tinieblas”
(Mat., VII,
11-12).
¿Es un hecho providencial la conservación
del pueblo judío en el mundo? Esta
conservación es providencial, pues la habían anunciado los
profetas y Jesucristo, y ningún pueblo antiguo ha conservado
como el judío, aunque disperso por todo el mundo, su fisonomía,
sus costumbres y su carácter.
¿Cuál es el fin providencial de la
conservación del pueblo judío? Este
fin es: 1° dar a la Iglesia una prueba irrecusable de la
inspiración divina del Antiguo Testamento, que este pueblo
conserva en su lengua original; 2° patentizar ante el mundo
entero la prueba más sensible de la justicia divina; 3° ser
prenda segura del fin del mundo y de la reprobación de los
malos; porque como el juicio final fue predicho con la ruina
de Jerusalén, si se ha cumplido esta profecía
infaliblemente se cumplirá la otra.
¿Qué predijo Jesucristo respecto a su
Iglesia? Predijo:
1° La predicación del Evangelio en todo el universo. “Se
predicará este Evangelio del reino de Dios en todo el
mundo” (Mat., XXIV,
14). 2° El reinado de Jesucristo
por la Cruz: “Y cuando yo seré levantado en alto en la
tierra, todo lo atraeré a
mí” (Juan XII,
32). 3°
Los milagros que Dios ha obrado por medio de los santos: “En
verdad, en verdad os digo, que quien cree en mí, ése hará
también las obras que yo hago, y las hará todavía
mayores” (Juan XIV,
12). 4° El odio con que el mundo
persigue incesantemente a sus discípulos:
“Y
vosotros vendréis a ser odiados de todos por causa de mi
nombre” (Mat., X, 22).
5°
La asistencia que presta a su Iglesia: “Y estad ciertos
que yo mismo estaré continuamente con vosotros hasta la
consumación de los siglos” (Mat., XXVIII,
20). 6° El sólido
fundamento sobre que ha edificado su Iglesia: “Y yo te
digo que tú eres Pedro, y que sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra
ella”
(Mat., XVI, 18).
¿Qué quiso probar Jesucristo con sus
milagros y profecías? Con
sus milagros y profecías, Jesucristo quiso probar la divinidad
de su misión “Os
lo estoy diciendo, y no lo creéis:
las obras que yo hago en nombre de
mi Padre, ésas están dando testimonio de mi... Creed en mis
obras”
(Juan X, 25,
38).
¿Qué misión había recibido Jesucristo
de Dios Padre? La
misión de salvar al mundo (Juan III,
17).
¿Reconocieron los Judíos la divinidad de
su misión? La
mayor parte de ellos la desconocieron a causa de sus malas
disposiciones, fomentadas por los encarnizados enemigos del
Salvador: “He sido hecho extraño a mis hermanos, y
forastero a los hijos de mi madre. Porque me consumió el celo
de tu casa: y las afrentas de los que
te zaherían, recayeron sobre mí” (Salmo LXVIII,
9-10). ^
Enemigos
de Jesucristo
¿Cuál fue el enemigo capital de Jesucristo?
Fue
Satanás, el cual habiéndole tentado después del bautismo,
no lo dejó sino por algún tiempo, y más de una vez volvió
a tentarlo, particularmente durante la Pasión. “Ya que
por razón de haber él mismo padecido y sido tentado, puede
también dar la mano o socorrer a los que son tentados”
(Hebr., II, 18).
¿De quién se sirvió Satanás para
perseguir y dar muerte al Salvador? De
los saduceos y fariseos.
¿Quiénes eran los saduceos? Una
secta de Judíos materialistas que no creían ni en los ángeles,
ni en los demonios, ni en la inmortalidad del alma, ni en la
resurrección de los cuerpos; sólo servían a Dios por las
recompensas terrenas y únicamente cifraban su felicidad en
los placeres sensuales.
¿Entre quiénes reclutaban sus
partidarios? En
general, entre los ricos, los funcionarios públicos y hasta
entre los miembros del concilio.
¿Quiénes eran los fariseos? Una
secta de Judíos espiritualistas, en apariencia rígidos
cumplidores de la ley, que hacían insoportable añadiéndole
vanas tradiciones, y cuyo espíritu adulteraban con falsas
interpretaciones.
¿Era sincera su devoción? Sólo
era exterior y consistía en una infinidad de menudas prácticas
que cumplían con vana ostentación; al paso que casi no
cuidaban del precepto de la caridad, y tenían en poco las
faltas interiores.
¿Cuál era su carácter? Eran
orgullosos, presumidos, despreciadores de los demás,
insensibles con los débiles y necesitados, ambiciosos y
avaros.
¿Cómo adquirieron tanto renombre entre
el pueblo? Ostentando grande austeridad en su conducta y halagando
hábilmente los prejuicios y pasiones populares.
¿Por
qué perseguían a Nuestro Señor con odio tan implacable?
1º Porque su santa vida y su moral condenaban el orgullo, la ambición
y todas las malas concupiscencias que en ellos había; 2º
porque sus milagros, en los cuales manifestaba al mismo tiempo
su bondad y su poder, atraían en pos de Él numerosas gentes.
Todo eso hería e irritaba a los fariseos, y les llenaba de
envidia y de odio furibundo.
¿Cómo trató Nuestro Señor a los
fariseos? Llamóles víboras (Mat., XII, 34), hipócritas
(Mat., XV, 7),
sepulcros blanqueados (Mat., XXIII, 27), hijos del
diablo (Juan VIII,
44), mentirosos como su padre.
¿Por qué Nuestro Señor, tan manso y tan
paciente, trató así a los fariseos? Porque
nada desagrada tanto a Dios como la disimulación y la
hipocresía, y porque los fariseos trabajaban en la ruina de
Israel, oponiéndose a la propagación del Evangelio.
¿Qué hicieron los fariseos para perder a
Jesús? Comenzaron
por desacreditarle, calumniándole. Decían que era
samaritano, violador de la ley de Moisés, amigo de
publicanos,
que estaba poseído del demonio y que era enemigo de Dios.
Atribuían sus milagros a la intervención del diablo. Y como
no les bastaba la calumnia, buscaron medios de darle muerte;
pero Jesús se les ocultó milagrosamente, porque su hora aún
no había llegado.
¿Para qué sirvió, en los planes de
Dios, el odio de los enemigos de Jesucristo? Dios
que, aun dejando a los hombres completa libertad, hace de
ellos lo que quiere, se sirvió del odio de los fariseos para
rescatar a la humanidad mediante el sacrificio del Calvario.
^
RESUMEN
Vida oculta de Jesucristo.-
Nacimiento. Jesucristo
nació humilde y pobre en Belén. Sus primeros adoradores
fueron Maria y José, y después, los pastores, a quienes los
Ángeles anunciaron su nacimiento. A los ochos días, le
circuncidaron y le pusieron por nombre Jesús. Nuestro Señor
se sometió voluntariamente a ser circuncidado a fin de tomar
la semejanza del pecado, del que se hizo expiador universal.
Adoración de los Magos.-
Los reyes Magos, que
vinieron de Oriente guiados por una estrella milagrosa fueron
los que, después de los pastores, adoraron al Niño Dios.
Llegados a Jerusalén, excitaron involuntariamente la envidia
de Herodes. Cuando salieron de Jerusalén, se les apareció de
nuevo la estrella que los condujo a la gruta de Belén, en
donde adoraron al Niño recién nacido, y le ofrecieron oro,
incienso y mirra, reconociendo de este modo su realeza, su
divinidad y su humanidad.
Presentación.-
Cuarenta días
después de nacido, el Niño Jesús fue presentado en el
Templo para ser ofrecido al Señor, y Él hizo de sí mismo
una oblación voluntaria. Fue reconocido como Mesías por el
santo anciano Simeón y la profetisa Ana.
Huida a Egipto.-
Los Magos, avisados en
sueños, tornaron a su tierra por otro camino, y como Herodes
viera burlados sus deseos, lleno de cólera, ordenó matar a
todos los niños de Belén y sus cercanías, de dos años
abajo, dando así principio a las persecuciones de los poderes
humanos contra Jesucristo y su Iglesia. San José, avisado por
el Ángel, tomó al Niño y a su madre, y huyó a Egipto.
Morada en Nazaret.- A su vuelta de Egipto,
la Sagrada Familia se retiró a Nazaret, en donde el Nov
Jesús crecía en edad, sabiduría y gracia delante de
Dios y de los hombres y estaba sometido a José y María. A
los doce años, Jesús acompañó a sus padres a Jerusalén
para la fiesta de Pascua, y allí se quedó sin que ellos lo
advirtiesen. Al cabo de tres días, lo encontraron en el
templo sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles.
Este hecho nos enseña: 1° que el servicio de Dios debe
preferirse a otro cualquiera; 2° que la mayor desgracia es
perder a Jesús; 3º que Dios consuela a las almas que están
en la aflicción.
San José.-
San José, asistido de
Jesús y María, murió antes de la vida pública del
Salvador. Las inefables gracias que recibió el padre putativo
de Jesús, suponen en él una santidad sólo inferior a la de
la Santísima Virgen. El sumo Pontífice Pío IX lo proclamó
solemnemente patrón de la Iglesia universal.
Vida pública de Jesucristo.- Preparación.
El precursor de Jesucristo, San Juan Bautista, preparóse al
ministerio por una vida austera y penitente. Vino por las
riberas del Jordán, predicando la penitencia, y administrando
un bautismo simbólico que el mismo. Jesucristo recibió por
humildad. El Salvador se retiró después al desierto para
prepararse a la vida pública con la oración y el ayuno. Allí
permitió ser tentado por el diablo, de sensualidad, orgullo y
ambición, para enseñarnos cómo debemos combatir y vencer al
enemigo de la salvación. San Juan Bautista, a poco de dar
elocuente testimonio de Jesucristo, fue encarcelado y después
degollado por orden de Herodes Antipas, cuya mala vida había
censurado.
Elección de los Apóstoles.- Jesucristo
comenzó su divina misión con la elección de los doce Apóstoles.
Eran sencillos operarios, de carácter débil y tímido, a
quienes más tarde la acción de la gracia había de
transformar y hacer de ellos mártires.
Doctrina de Jesucristo.- Jesús recorrió
con los doce Apóstoles durante tres años la Galilea y la
Judea, predicando el Evangelio. Su palabra era sencilla y
persuasiva. Algunas veces enseñaba por discursos, pero más
de ordinario lo hacía por parábolas. Sus principales
discursos o sermones son: el de la montaña, el de Cafarnaún,
el del monte de los Olivos y el de la Cena. Las parábolas
eran relatos más o menos imaginarios sacados de la naturaleza
y de las costumbres de la vida humana. Se dividen en tres
clases: parábolas del reino de Dios, de la divina
misericordia y morales. La doctrina de Nuestro Señor era a un
mismo tiempo antigua y nueva, y comprendía los mismos dogmas,
los mismos deberes, el mismo culto que la religión mosaica,
pero con carácter de mayor perfección. Nuestro Señor
completó la revelación mosaica e hizo popular el
conocimiento de los principales misterios. Predicó una moral
más perfecta: el amor a los enemigos y la práctica del
renunciamiento; dio consejos sublimes sobre la pobreza
voluntaria, la castidad perfecta y la obediencia. Nos enseñó
la fórmula de la Oración dominical; instituyó los
sacramentos y el sacrificio de la misa.
Ejemplos y santidad de Jesucristo.- Jesús
practicaba lo que enseñaba; pasó su vida en continua oración
y perfecta obediencia a la divina voluntad, y fue modelo
perfecto y universal de todas las virtudes y de todos los
hombres.
Milagros de Jesucristo.- Jesucristo
manifestó su bondad, su poder y su sabiduría con milagros
sorprendentes, de los cuales el Evangelio sólo indica los
principales, a saber: la libertad de siete posesos, diez
prodigios obrados sobre la naturaleza, quince curaciones
milagrosas y tres resurrecciones.
Profecías de Jesucristo.- Jesús, doctor
de la ley nueva, fue también
divino profeta. Predijo
todo lo que le sucedería a Él y a sus Apóstoles; de sí
predijo su pasión, su muerte y resurrección, y de sus discípulos,
la negación de San Pedro, la traición de Judas, la venida
del Espíritu Santo, las tribulaciones y los triunfos de su
apostolado. Anunció la triste suerte de los Judíos, la
vocación de los Gentiles, y el magnífico incremento de su
Iglesia. Jesucristo, por sus milagros y profecías, dio fe de
su misión divina que era la salvación del mundo, pero la
mayor parte de los Judíos, mal dispuestos para recibirla, no
le reconocieron como tal.
Enemigos
de Jesucristo.-
Fueron
los saduceos, filósofos materialistas de aquel tiempo, y los
fariseos, hipócritas cumplidores de la ley. Dios se sirvió
de su odio para el rescate da la humanidad por el sacrificio
del Calvario.
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